Retrato de la primera generación del death metal gallego

El músico Jorge Fernández Taboada visibiliza a las bandas de la década de los 90 en una tesis desarrollada en la UVigo

La banda Absorbed, cuyos miembros eran de Cangas y Santiago (1996).

La banda Absorbed, cuyos miembros eran de Cangas y Santiago (1996). / Cedida

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Eran músicos autodidactas muy jóvenes, que apenas dominaban el inglés y que se asomaban a las tendencias internacionales a través de los programas de radio. Pero las bandas gallegas de death metal de los años noventa como Absorbed, Dismal o Unnatural no solo destacaban en el panorama nacional de la época sino que su calidad creativa estaría al nivel de las actuales. Sin embargo, las recopilaciones históricas y los trabajos académicos tienen una deuda con ellas que la investigación de Jorge Fernández Taboada en la Universidad de Vigo contribuye a restituir.

La primera generación del death metal gallego

La banda pontevedresa Dismal (1992) / Cedida

Su tesis se centra en la veintena de formaciones que entre los años 1990 y 1998 grababan discos y tenían una carrera más o menos consolidada. “Los estudios de música popular en Galicia no hacen ninguna referencia a los grupos de metal. No existen. Y me parece una falta de consideración porque tuvieron su importancia y los recuerda mucha gente. Hubo muchas bandas que grabaron muy pocas copias o que duraban cuatro ensayos, pero estamos hablando de formaciones con discos, que daban conciertos e iban a festivales y que no figuran en esos trabajos o son incluidos como una anécdota”, reivindica Fernández, que compatibiliza desde hace dos décadas su carrera musical clásica como profesor de piano acompañante en el Conservatorio Profesional de Ourense con su faceta de guitarrista en la banda Scent of Death.

La primera generación del death metal gallego

Jorge Fernández, tocando con su banda Scent of Death. / Marisol Huertas Bailén

Su primera incursión en el ámbito académico fue el trabajo final del máster en Artes Escénicas, donde hizo una reconstrucción histórica de las primeras bandas de metal gallegas que incluía entrevistas, algunas anécdotas, letras y una pequeña introducción a este género que requiere de un importante dominio musical.

La tesis profundiza de manera más rigurosa en la historia de esta primera generación de grupos gallegos y compara sus canciones con las de las bandas internacionales. El músico llegó a recopilar y analizar alrededor de 1.300 letras para definir y jerarquizar las temáticas principales de los géneros de la música extrema como el death metal o el grindcore.

“Siempre hay una tendencia a creer que el satanismo es uno de los temas principales, pero al analizar el panorama internacional descubres que realmente las letras satánicas o que mezclan la violencia están concentradas en pocas bandas. Se tiende más a una visión introspectiva y oscura del ser humano”, explica.

La banda ourensana Unnatural (1997)

La banda ourensana Unnatural (1997) / Cedida

Lo mismo ocurre en la narrativa gallega, que se centró en esos universos personales tenebrosos combinándolos con otras temáticas: “Sus conocimientos de inglés eran mínimos y aún así fueron capaces de apropiarse de esos tópicos. Sus textos miran más hacia el interior de uno mismo. Y también hubo pequeños apuntes de originalidad como la inclusión de la cultura egipcia, algo que ahora hacen muchas bandas pero que en el 98 no se le había ocurrido a nadie”.

Localizar las canciones no fue nada sencillo, de hecho, hubiese sido muy complejo llevar este estudio a cabo sin el material de la época conservado por el propio autor. “Entonces todo era muy analógico y es muy complicado obtener documentos o información si no estás en contacto con las bandas. Me cedieron fotos y recuperé el 80-85% de las letras, pero el resto fue imposible. Todo era muy precario, en cuanto a medios y cuestiones económicas. Las portadas se fotocopiaban, una en color suponía muchísimo dinero, y no siempre se incluían las canciones”, recuerda.

Osmosis, uno de los primeros representantes del Doom Metal ourensano.

Osmosis, uno de los primeros representantes del Doom Metal ourensano. / Cedida

Esas primeras bandas no conocían todavía internet, “se comunicaban por carta”, manejaban instrumentos “muy malos y carísimos”, y entrar en un estudio “era como hacerlo en el Enterprise”, bromea Fernández, que vivió esa transición hacia una segunda generación de formaciones como la suya, surgida en el 98. En algunos casos incorporaron a miembros de las anteriores y sus inicios coincidieron con la aparición de “internet, el email, las páginas web y los cíber”.

"Galicia era una de las escenas mejor consideradas en el panorama nacional"

“Todos los músicos de aquellas primeras bandas fueron autodidactas y coinciden en el desconocimiento absoluto y la falta de información. Y eso precisamente es lo que para mí les da más mérito porque realmente Galicia en aquella época era una de las escenas mejor consideradas en el panorama nacional”, subraya.

Y señala como “punto de inflexión” el lanzamiento en 1994 del disco “Avowals” por parte de la discográfica viguesa Man Records: “El productor Javier Abreu vio posibilidades en este tipo de música y convocó en los estudios Fussión a las tres bandas que más despuntaban. Les dio la oportunidad de trabajar en un espacio de grabación correcto y con un equipo de calidad y, cuando el ruido de las maquetas desaparecía, ojo con la calidad que exhibían”.

Portada de "Avowals", el gran hito de la música extrema gallega de los 90.

Portada de "Avowals", el gran hito de la música extrema gallega de los 90. / Cedida

“Ese disco, en su momento, fue un bombazo, barrió con todo lo que se había hecho hasta el momento en España y puso a estas bandas al nivel de cualquiera internacional. Fue la primera oportunidad de jugar con las mismas cartas que otros grupos extranjeros y la prueba de que en otras circunstancias o en otro país hubiesen tenido más trascendencia”, destaca.

Aquellas formaciones eran la pontevedresa Dismal, que llegó a girar por Europa y se volvió a reunir recientemente; la ourensana Unnatural, con Sonia Albor a la batería; y Absorbed, cuyos integrantes eran de Cangas y Santiago.

“Para mí, fue la mejor que salió de España con una diferencia abismal. Confluyeron cuatro máquinas que tocaban a un nivel inaudito. De hecho, ganaron de forma incontestable el concurso Villa de Bibao, que suponía un premio de un millón de pesetas, una gira y un disco que, al final, no grabaron porque hubo tensiones. Pero ya los estaban llamando grandes discográficas de la época. Lo han sacado ahora uno de los guitarras y el bajista y hoy es muy bueno, pero en el 98, y estoy hablando de forma crítica, hubiese competido con todo”, insiste.

Portada de la mítica segunda demo de  Machetazo (A Coruña).

Portada de la mítica segunda demo de Machetazo (A Coruña). / Cedida

Las bandas de la primera generación, de las que solo ha continuado de forma ininterrumpida la ferrolana Wisdom, se repartían por toda Galicia, salvo en Lugo, donde el metal extremo no emerge hasta el 98: “Vivir en un núcleo urbano no era determinante. Los integrantes de Dismal, por ejemplo, eran de la parroquia de Viascón. Y en Madrid, Barcelona o Bilbao los grupos no eran mejores teniendo más posibilidades. Eran chavales que escuchaban algo distinto en programas de radio como Emisión Pirata o gracias a una casete grabada de un colega del instituto y creaban sus proyectos”.

Jorge Fernández prevé convertir su tesis de 900 páginas en un atractivo y necesario libro que ampliará con la generación anterior de grupos de los ochenta. Y además de hacer justicia con el death metal gallego, contribuirá a colocar a España en el panorama internacional, donde estas investigaciones ya cuentan con una plataforma de prestigio como la International Society por Metal Music Studies. “Todavía se arrastran prejuicios y además es complejo investigar si no estás metido en este mundo porque no hay bibliografía. Empieza a haber estudios como “Metal Extremo” de Salva Rubio o “Zona Especial Noise” de David Rivers, que son dos biblias. Pero llevamos retraso respecto a otros países donde esta música recibe un trato totalmente distinto”.

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