La mirada rusa que redescubre la ciudad

Vigo ha cautivado a las hermanas Zhulina, que promocionan en redes sociales al comercio y al sector hostelero local de una forma original

Yulia y Anastasia Zhulina, ayer, en Príncipe con una de las pancartas con las que promocionan Vigo.   | // ALBA VILLAR

Yulia y Anastasia Zhulina, ayer, en Príncipe con una de las pancartas con las que promocionan Vigo. | // ALBA VILLAR

Carolina Sertal

Carolina Sertal

No necesitan gran cosa. Les basta un cartón con una frase rotulada en color negro. Es alzarlo y dejarlo a la vista de la gente que transita por Príncipe y Porta do Sol y ya han captado la atención. Pulgar arriba, miradas cómplices, sonrisas fugaces y gestos de asentimiento en señal de aprobación. Todo ello en apenas unos segundos y tras la lectura de un mensaje que reza: “Don´t ask for paella. Ask for pulpo”, el mismo con el que decidieron dar la bienvenida el año pasado, a modo de “sincera recomendación”, a los más de 12.000 cruceristas que desembarcaron en Vigo en la quíntuple escala histórica en el puerto.

Procedentes de Rusia, cuando Anastasia y Yulia Zhulina llegaron a España se les rompieron todos los esquemas, y es que asociaban todo el territorio a “paella” y “sangría”, pero en Vigo descubrieron todo un abanico gastronómico y unos paisajes que jamás habrían soñado. Se enamoraron de la ciudad, mucho además, y como Yulia llegó tiempo después que Anastasia y siempre le pedía recomendaciones de restaurantes y cafeterías para ir a tomar algo, pensaron que era buena idea crear un perfil en redes sociales para acercar la ciudad a los turistas y redescubrir a los propios vigueses su lugar de residencia desde los ojos de dos viajeras a las que les ha fascinado tanto Vigo que “ya no nos queremos marchar”, confiesan.

Anastasia y su hermana, Yulia, mostrando un cartel con el nombre del perfil que han creado para promocionar al comercio y a la hostelería local.

Anastasia y su hermana, Yulia, mostrando un cartel con el nombre del perfil que han creado para promocionar al comercio y a la hostelería local. / Alba Villar

En la actualidad, crean contenido en su perfil, “Vigo ciudad”, apoyando a los comercios y establecimientos locales con campañas muy llamativas a pie de calle que han sido toda una revolución, la última, este pasado fin de semana, cuando escondieron un vale regalo con una cena para dos en las proximidades de la Colegiata. “El día anterior grabamos el vídeo y nos llevamos el sobre para que nadie lo descubriera hasta el día de la publicación en redes. Al día siguiente, lo dejamos y comentábamos que íbamos a estar horas esperando hasta que alguien lo cogiera... ¡Tardaron solo cuatro minutos! Bajó un hombre en pijama a por él porque, en cuanto publicamos el vídeo, lo había llamado su mujer: Baja ahora mismo, ¡vamos a cenar gratis!, le dijo. No nos lo creíamos. Y después de que lo descubrieran, durante los 20 minutos siguientes no dejó de llegar gente buscando el vale, muchos en patinetes. Fue increíble”, cuentan las hermanas Zhulina.

Fue Anastasia la primera en recalar en Vigo hace siete años y lo hizo por amor: “Estuve de vacaciones y conocí a un chico gallego, que vive en Vigo. Nos enamoramos y acabamos valorando si mudarnos a Rusia o a Vigo y, finalmente, por el clima, decidimos lo segundo”. Anastasia Zhulina hablaba “cero español” y explica que, al principio, “iba al supermercado y para comprar leche, por ejemplo, no entendía nada. Acababa comprando cosas que en realidad no quería, por eso empecé clases y aprendí muy rápido”.

Pensaba que igual la ciudad era pequeña y que luego acabaría mudándome a Madrid, pero de eso nada, me encanta Vigo. No nos queremos marchar

Desde Vigo viven con preocupación la situación en su país natal, y es que allí han dejado a su madre y a muchos amigos. En este sentido, ambas hermanas relatan que “estos días nuestra madre está de visita y nos cuenta que ha cambiado mucho todo y no se ve fin. Es muy duro porque sufrimos por Rusia y por Ucrania, allí tenemos amigos. Muchos se han marchado y, cuando empezaron a reclutar a los jóvenes para el frente, hubo una segunda ola de gente que escapó, mientras que otros siguen atrapados en el país porque pueden ser captados en el propio aeropuerto. Es muy duro”. El estallido de la guerra de Ucrania fue precisamente lo que motivó la salida del país de Yulia Zhulina y decidió mudarse a la ciudad que había cautivado a su hermana, reconociendo que tenía dos sentimientos enfrentados, por una parte, “me daba un poco de miedo que aquí la gente no quisiera trabajar con nosotras por ser rusas y, por otra parte, siendo de Moscú, pensaba que igual la ciudad era pequeña y que luego acabaría mudándome a Madrid, pero de eso nada, me encanta Vigo, su naturaleza, su gastronomía, su gente.... Siempre nos reciben muy bien, siempre hay sonrisas y eso es un apoyo. Dicen que los gallegos son cerrados, pero a nosotras nos parecen muy amables”.

Las hermanas Zhulina comentan que hace escasas semanas viajaron a Italia y aseguran que, desde que han descubierto Vigo, todo ha cambiado, “la ciudad nos encanta y desde hace unos años hay una oferta de locales con productos de muy buena calidad”, afirman.

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