El único acusado por la brutal paliza de Nigrán confiesa y pagará 120.000 euros a la víctima

Negó los hechos el primer día del juicio, pero en la última sesión, tras un acuerdo previo, aceptó dos años de cárcel que no cumplirá condicionado a que abone la indemnización

El ya condenado, en la sala de vistas de la Audiencia de Vigo. // M.G.B.

El ya condenado, en la sala de vistas de la Audiencia de Vigo. // M.G.B.

Marta Fontán

Marta Fontán

El pasado 9 de mayo, en la primera jornada de juicio, Daniel G.B., el único acusado por la brutal paliza sufrida por un joven en Nigrán en el verano de 2020, se confesaba inocente. Negó ser el autor de los puñetazos y patadas que causaron graves lesiones y secuelas a la víctima, Nacho. Pero transcurrido algo más de un mes desde entonces, ayer, en la que iba a ser la última sesión antes de que el procedimiento quedase visto para sentencia, el caso dio un giro. En virtud del acuerdo previo al que llegaron en los últimos días la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, el joven confesó y aceptó una pena de dos años de prisión y el pago de una indemnización de 120.000 euros a la víctima: 25.000 ya los consignó de forma previa a la vista de conformidad y ahora deberá hacer frente a los 95.000 restantes y a otros 8.308 que abonará al Sergas, para lo cual, según explicó al tribunal de magistrados, que le preguntaron expresamente por esta cuestión, “rehipotecará” su vivienda.

Reparación del daño y dilaciones indebidas

La vista se celebró en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo. La condena, dictada in voce en la sala, ya es firme. El joven asumió la autoría del delito de lesiones que se recoge en al artículo 149.1 del Código Penal –castiga a quien con su proceder cause a la víctima, entre otras, grave enfermedad psíquica– y se conformó con dos años de prisión, una considerable rebaja con respecto a los ocho años que afrontaba inicialmente. No entrará sin embargo en la cárcel ya que se le suspende la ejecución de la pena privativa de libertad condicionado a que abone la responsabilidad civil y no vuelva a delinquir durante los próximos dos años. Junto a la circunstancia atenuante de reparación del daño –por la parte de la indemnización ya abonada–, se le tuvo en cuenta la de dilaciones indebidas por la demora judicial. La condena también incluye que no podrá aproximarse ni comunicarse con el herido durante una década.

Una incapacidad permanente por las secuelas

La paliza de la que fue víctima Nacho, que presenta una incapacidad permanente a causa de las secuelas que le quedaron y que continúa casi cuatro años después a tratamiento psicológico y psiquiátrico, ocurrió la madrugada del 16 de agosto de 2020 tras un altercado previo registrado durante una noche de fiesta en el Pazo de Urzáiz. Aunque el herido fue perseguido por más jóvenes, el ya condenado, que en aquella época trabajaba como camarero en un local de copas de Patos, se sentó solo en el banquillo al ser el único contra el que, en la fase de instrucción previa, el juez encontró indicios.

El relato clave de un portero del pazo

En el juicio Nacho identificó a Daniel como uno de los tres chavales que lo persiguieron en grupo por el bosque antes de ser atacado, pero más contundente fue el testimonio de un portero del pazo, sin duda el testigo clave y una de las principales pruebas de cargo para la Fiscalía, que reconoció al procesado en la sala de vistas como uno de los jóvenes que vio agrediendo a la víctima, recordando además que aquella madrugada “llevaba una sudadera o camiseta con las letras VANS”.

Lupe Comesaña, madre de Nacho, en 2021 mostrando unas fotos de su hijo.

Lupe Comesaña, madre de Nacho, en 2021 mostrando unas fotos de su hijo. / Anxo Gutiérrez

“Como madre me duele que no estén condenados todos los que atacaron a mi hijo”

El caso de Nacho salió a la luz pública un año después de la paliza. “La manada que lo agredió sigue con su vida, pero mi hijo no puede salir de casa”, denunciaba su madre en agosto de 2021, cuando numerosos vecinos de Nigrán salieron a la calle para pedir que se investigase a “todos” los culpables de la paliza. Finalmente, la investigación judicial solo se dirigió contra el joven que ayer fue condenado. “Como madre me duele que no estén condenados todos lo que golpearon a Nacho; lo intentamos pero no se pudo”, decía ayer Lupe sin poder contener el dolor. “Mañana puede volver a ocurrir, que se junten cuatro o cinco y después no pase nada...”, lamenta. “Mi hijo quiere cerrar la herida, empezar de nuevo, descansar de todo esto; pero el dolor y las secuelas que padece ahí seguirán...”, afirma Lupe.

El padre del joven se expresa de forma similar. “Evidentemente nos hubiera gustado que la condena fuese contra todos los implicados”, manifiesta, indicando que su hijo podrá “pasar página” en la cuestión judicial, pero seguirá vivienda con las consecuencias de la paliza. El joven fue padre recientemente, pero no pudo retomar su oficio de albañil. Junto al daño psiquiátrico, sufre afectación maxilar y pérdida de parte de visión de un ojo.

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