Las viguesas adelantan la edad de congelar sus óvulos hasta los 35 años de media

Las mujeres que dudan si ser madres apuestan por vitrificar sus ovocitos cada vez más jóvenes conscientes de la pérdida de fertilidad | El uso de esta técnica aumenta un 63%

Un profesional de la clínica IVI, en el laboratorio de andrología.

Un profesional de la clínica IVI, en el laboratorio de andrología. / Marta G. Brea

La infertilidad es un problema que afecta a más población de la que se piensa inicialmente. Según la OMS, una de cada seis personas tienen problemas para tener hijos. Y es que, además de las diferentes afecciones de salud que pueden propiciar este escenario, una de las razones por la que se llega a esa situación es el inevitable retraso de la maternidad por cuestiones sociales. Según apuntan desde IVI, clínica de Vigo especializada en reproducción asistida, solo en la última década, los bebés nacidos de madres mayores de cuarenta años han crecido casi un 20%, representando ya el 11% de los nacimientos.

Cada vez más conscientes de que a partir de los 35 años la fertilidad comienza a ser un problema, muchas mujeres optan por preservarla congelando sus óvulos para utilizarlos más delante, cuando su momento vital sea el más adecuado para hacerlo. De esta manera, podrán disponer de sus ovocitos con la capacidad reproductiva del momento en que los congelaron y con las mismas posibilidades de éxito.

“Cabe destacar la bajada progresiva de la edad media a las que estas mujeres deciden preservar su fertilidad. Actualmente, en IVI Vigo, las pacientes que se deciden por esta técnica apenas superan los 35,5 años de media, mientras que en 2014 tenían más de 39 años. Esto refleja la creciente concienciación de las mujeres respecto al declive de su fertilidad y de la importancia de tomar medidas como esta para no renunciar a ser madres en el futuro con sus propios óvulos”, comenta el doctor Elkin Muñoz, director de la clínica IVI Vigo.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció hace poco más de un mes que el Sergas permitirá que las mujeres que no saben si quieren tener un hijo, puedan congelar sus óvulos en la sanidad pública sin necesidad de tener una patología previa. Y es que hasta ahora el Sergas solo congelaba los ovocitos de aquellas mujeres diagnosticadas con cáncer para, una vez superada la enfermedad y el tratamiento, poder ser madres.

Es por ello que se trata de una técnica todavía muy minoritaria en la sanidad pública y la mayoría de mujeres que quieren congelar óvulos por motivos sociales lo hacen a través de clínicas privadas. En Vigo la que más trabaja esta técnica es IVI, que ha registrado un aumento del 63% del número de pacientes que han decidido vitrificar sus óvulos por cuestiones personales, normalmente hasta que tenga la estabilidad laboral y económica necesaria.

En la actualidad, en Vigo, el perfil más común de paciente que decide preservar su fertilidad serían mujeres de unos 35,5 años de media, con profesiones relacionadas con la medicina, la educación o el derecho. Se trata de áreas profesionales que suelen requerir muchos años de estudio, ya sea para especializarse o mediante oposiciones que obligan a retrasar la maternidad a muchas de ellas.

La apuesta de cada vez más mujeres por apostar por la congelación de óvulos, para el doctor Elkin Muñoz, “refleja la nueva realidad social a la que nos enfrentamos por lo que respecta a la planificación familiar”. “Y, sobre todo, el derecho de la mujer a elegir libremente cuándo y cómo ser madre ya que, lamentablemente, la realidad es que biológicamente la fertilidad va decreciendo a medida que las mujeres cumplen años y van alcanzando sus metas personales. Por todo ello, recomendamos que sino se tiene claro, se valore la opción de vitrificar ovocitos para contar con un plan B en el futuro”, concluye el médico especialista en fertilidad y técnicas de reproducción asistida.

Los ovocitos se conservan a 196º bajo cero en nitrógeno líquido

La vitrificación es un proceso mediante el cual los óvulos se conservan a 196 grados bajo cero en nitrógeno líquido, lo cual garantiza la calidad de los gametos tantos años como quieran mantenerse congelados. La conclusión es clara: el tiempo es clave, por lo que respecta tanto a la fertilidad femenina en general como a la vitrificación de ovocitos en particular. IVI importó a España esta técnica de manera pionera en 2007 y desde entonces ha permitido a cerca de 20.000 mujeres preservar su fertilidad para ser madres en un futuro, ya sea por motivos sociales o médicos. En el último caso, se trata de pacientes diagnosticadas normalmente con cáncer u otras patologías cuyos tratamientos son muy agresivos y pueden dañar su fertilidad.

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