Un vigués con un episodio psicótico logra la incapacidad absoluta que le negaba la Seguridad Social

El INSS consideraba que podía realizar trabajos "livianos y sedentarios"

El hombre trabajaba como limpiacristales (archivo)

El hombre trabajaba como limpiacristales (archivo) / Fran Martínez

Un trabajador vigués de 49 años con graves problemas psiquiátricos ha tenido que recurrir a los tribunales para lograr la declaración de la incapacidad permanente absolutaque le negaba el Instituto Nacional de la Seguridad (INSS). El hombre padece un episodio psicótico con "ideación delirante", pero el organismo consideraba que todavía podía desempeñar "oficios livianos y sedentarios".

El trabajador, de profesión limpiador de cristales, fue declarado en la vía administrativa con una incapacidad permanente total, que es la que inhabilita para la profesión habitual, pero permite dedicarse a otra distinta. El INSS esgrimía que su limitación solo se aplicaba a "actividades que exijan nivel de atención, concentración, responsabilidad o riesgo".

Sin embargo, el Juzgado de lo Social n.º 2 de Vigo falló a favor del limpiacristales y le concedió la incapacidad permanente absoluta, que es la que inhabilita para cualquier trabajo. Esa decisión la acaba de refrendar el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) con una sentencia del mes de abril contra la que todavía cabía recurso ante el Tribunal Supremo.

Según los hechos probados, el trabajador padece un "proceso psicoafectivo en el que predomina la ideación delirante, la rumiación de pensamiento, el sufrimiento personal intenso y un marcado aislamiento social con severa repercusión en su capacidad funcional". El informe médico refiere un "mal control psiquiátrico" y añade que se recomendó su ingreso psiquiátrico, lo que el hombre declinó.

Los magistrados, tanto el de instancia como los del TSXG, creen que el hombre está "incapacitado para la realización de cualquier oficio con independencia de las condiciones" que tenga el trabajo. Defienden que la dolencia psíquica que sufre "si no suprime, condiciona muy marcadamente la propia conciencia incluso de la enfermedad, el estado de ánimo y la interacción social".

Si la sentencia deviene en firme, por tanto, el trabajador tendrá derecho a la prestación correspondiente, que en su caso asciende a 1.905,59 euros.

Suscríbete para seguir leyendo