Goteo constante de niños con la conocida “enfermedad de la bofetada”

Pediatras de los centros de salud del área de Vigo atienden numerosos casos, especialmente de pequeños entre dos y tres años | Se manifiesta con erupciones rojizas en la piel y se contagia por vía aérea

Una madre toma la fiebre a su hijo.

Una madre toma la fiebre a su hijo. / FdV

En las últimas semanas se han registrado en Vigo un goteo constante de casos del conocida como enfermedad de la bofetada, causada por el denominado parvovirus B19. Se transmite por vía aérea y los principales afectados están siendo niños, de entre dos y tres años. “Es un virus benigno, que no tiene tratamiento y que suele superarse en poco más de una semana. Hay que esperar a que pase y poco más. Pero sí que hasta hace no mucho se estaba viendo en el área de Vigo una elevada incidencia de esta patología, llegando a atender incluso un caso por día”, explica el pediatra vigués Juan Sánchez Lastres, que atiende en el centro de salud de Chapela.

Lo más característico de este virus son sus síntomas. El principal, la aparición erupciones rojizas en la zona de la mejilla (similares al resultado de una cachetada o bofetada, de ahí su nombre). También se producen otras erupciones en distintas partes del cuerpo, que además pueden reaparecer debido a las altas temperaturas de esta época.

Lo más difícil para los pequeños es el picor que producen los sarpullidos, y lo único que puede aliviarlos es alguna crema hidratante. “Es una enfermedad contagiosa leve que se soluciona en el ámbito ambulatorio y esperando a que pasen los días”, explica Lastres. Hay que tener en cuenta no obstante que la enfermedad de la bofetada, además del enrojecimiento de la piel, provoca también fiebre, diarrea, náuseas o dolor de cabeza, entre otros síntomas.

Se transmite por el aire a través de las gotitas de saliva que se emiten al hablar, al toser o al estornudar, y la gran mayoría de casos se dan en niños precisamente porque los adultos están ya inmunizados. El parvovirus es muy contagioso y tiene mayor afección en la etapa escolar, aunque también puede darse en niños más mayores, con peores consecuencias.

Una de los conflictos a los que se enfrentan los padres de pequeños que sufren este virus es si enviarlos o no al colegio o guardería. Hay que tener en cuenta que el enfermo puede contagiar en el periodo de incubación y al inicio de los síntomas inespecíficos y deja de ser contagioso cuando aparecen las primeras manifestaciones cutáneas. Cuando están en la fase de erupción, que es cuando se puede reconocer la enfermedad, ya no son contagiosos, por lo que no es necesario tomar ninguna medida de aislamiento ni de exclusión escolar, tal y como expone la Asociación Española de Pediatría.

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