Giro en el caso de la brutal paliza a un joven en Nigrán: el acusado confiesa y acepta dos años de prisión

Tras adelantar 25.000 euros para la víctima, eludirá el ingreso en la cárcel condicionado a que le pague los 95.000 restantes

El joven acusado, en primer plano, en la primera sesión del juicio, en mayo.

El joven acusado, en primer plano, en la primera sesión del juicio, en mayo. / Marta G. Brea

Marta Fontán

Marta Fontán

Giro radical en el juicio por la brutal paliza sufrida por un joven en Nigrán en el verano de 2020 tras un altercado previo ocurrido durante una noche de fiesta en el Pazo de Urzáiz. Tras varias jornadas de un juicio en el que el acusado, Daniel G.B., había negado ser el autor de los puñetazos y patadas que causaron graves lesiones y secuelas a la víctima, el caso finalmente se ha resuelto con un acuerdo de conformidad.

La sesión de esta mañana estaba prevista para las conclusiones de las partes, pero finalmente se celebró una breve vista de conformidad para oficializar el pacto alcanzado en los últimos días entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa. El joven aceptó dos años de prisión, pero elude el ingreso efectivo en el penal: se le aplicaron las circunstancias atenuantes de dilaciones indebidas y reparación del daño ya que de forma previa a la sesión de este lunes consignó 25.000 euros correspondientes a la indemnización para la víctima. Tendrá que pagarle 95.000 euros más y otros 8.308 al Sergas por los gastos de asistencia sanitaria al perjudicado.

Daniel confesó la autoría de un delito de lesiones con causación de enfermedad psíquica grave a la víctima. El tribunal le suspende la ejecución de la pena de dos años de cárcel condicionado a que no delinca en dicho periodo y a que abone lo que resta de responsabilidad civil, para lo que el condenado dijo que iba a rehipotecar su vivienda. El tribunal le preguntó si ya le habían concedido dicho crédito y el joven contestó que estaba con dichos trámites. Se le impone además la prohibición de aproximarse y comunicarse durante diez años con la víctima.

Testigo clave

El perjudicado, Nacho, presenta una incapacidad permanente por las secuelas que le quedaron y continúa casi cuatro años después a tratamiento psicológico y psiquiátrico. Frente a la versión exculpatoria que había dado el procesado al inicio del juicio y que ahora rectifica con la conformidad alcanzada, el agredido lo identificó como uno de los tres chavales que lo persiguieron en grupo por el bosque antes de ser atacado.

Más contundente fue la declaración de un portero del pazo, sin duda el testigo clave de este caso, que reconoció al procesado en la sala de vistas como uno de los cuatro jóvenes, cuantificó, que vio agrediendo a la víctima. “Sí, es él”, respondió a preguntas del abogado de la acusación particular, explicando que recordaba que aquella madrugada llevaba una sudadera o una camiseta con las letras VANS.