Un vigilante del Quiñones de León recupera su horario tras 10 años de batalla legal

La adjudicataria del servicio de seguridad le cambió sus condiciones de trabajo de forma unilateral tras 15 años con la misma jornada

Entrada al museo Quiñones del León con estelas romanas

Entrada al museo Quiñones del León con estelas romanas / Elías Regueira

Más de 10 años de batalla legal ha tenido que librar un vigilante de seguridad del museo municipal de Vigo Quiñones de León para recuperar su horario de trabajo, después de que la adjudicataria del servicio se lo cambiase de forma unilateral. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), como antes el juzgado de primera instancia, le acaba de dar la razón y ahora a la empresa solo le queda la complicada baza del Supremo.

El conflicto comenzó en 2014, cuando la compañía Servicios de Seguridad Integral e Mantemento era la encargada de la vigilancia en el histórico edificio del parque de Castrelos. En noviembre de ese año, tras unos 15 años trabajando de lunes a viernes en turnos rotarios de mañana (6:00-14:00) y de tarde (14:00-22:00), la dirección modificó sus cuadrantes y los de otras dos compañeras para incluir noches y fines de semana.

Los tres trabajadores demandaron por modificación sustancial de las condiciones de trabajo, pero, al mismo tiempo, una de ellas también reclamó por conciliación de la vida personal y familiar. Esta segunda demanda acabó, a principios de 2015, en un acuerdo entre la empleada y la firma para una reducción de la jornada por guarda legal que se prolongaría por cuatro años. Luego volvería a entrar en los turnos con sus compañeros.

Sala del museo Quiñones del León con estelas romanas

Sala del museo Quiñones del León con estelas romanas / Marta G. Brea

Al llegarse a ese pacto, los vigilantes retiraron sus demandas, reservándose la posibilidad de reactivarla en el futuro. Y eso es lo que acabó ocurriendo: cuando a principios de 2019 la trabajadora finalizó su reducción de jornada, el protagonista de esta información exigió a la empresa que le devolviesen a su anterior horario, sin tener que hacer fines de semana, ni festivos, ni noches. Como no tuvo éxito en su reclamación, volvió a acudir a la vía judicial.

Modificación de las condiciones

Mientras el asunto se tramitaba en los juzgados, otra empresa, DN 24 2000, resultó adjudicataria del servicio de seguridad del museo. Fue en abril de 2020, pero poco después, en octubre de ese año, fue Prosegur la que asumió el contrato y contra la que siguió litigando el empleado. En marzo de 2022, el Juzgado de lo Social n.º 3 de Vigo obligó a la compañía reponerle en sus horarios originales.

La adjudicataria no se conformó y acudió al TSXG que, no obstante, ha refrendado la decisión inicial, al descartar su recurso por motivos formales, sin siquiera entrar en el fondo del asunto.

Las empresas pueden acometer una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, pero debe cumplir una serie de condiciones, como justificar la necesidad de los cambios e informar de manera adecuada al trabajador para no causarle indefensión. Las causas, además, deben ser lo suficientemente relevantes en cuanto a la competitividad, la productividad o la organización del trabajo.

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