Los pisos de una y dos habitaciones se alquilan en menos de 48 horas en Vigo

Las viviendas más demandadas, de menos de 700 euros al mes, apenas duran dos días en el mercado

Los caseros exigen una antigüedad de al menos un año en el trabajo

Edificios de viviendas de Vigo en una imagen tomada desde Praza do Rei

Edificios de viviendas de Vigo en una imagen tomada desde Praza do Rei / Marta G. Brea

El mercado de la vivienda en Vigo se ha convertido en una auténtica jungla. La oferta es mínima, con menos de cuatrocientos pisos disponibles para ser alquilados, y la demanda es cada vez mayor. El problema, precisamente, es que los estudios y los inmuebles de una o dos habitaciones apenas aguantan uno o dos días desde que se anuncian hasta ser adjudicados a algún inquilino. “Lo normal es que estos pisos, que por lo general cuestan menos de setecientos euros, se arrienden en menos de 48 horas”, explica Antonio Carballeda, gerente de la inmobiliaria Best House, que cuenta con varias oficinas en Vigo.

Hay que tener en cuenta que este tipo de viviendas son las más demandadas actualmente, tanto por personas que se quieren independizar como parejas, ya que además son las únicas que, por lo general, se pueden permitir tal y como está ahora mismo el mercado. Porque los apartamentos de tres y cuatro habitaciones, con más de cien metros cuadrados, continúan con un alza de precios que parece imparable, y es prácticamente imposible encontrar uno por menos de mil euros al mes, salvo aquellos cuyo mobiliario e instalaciones son muy antiguos.

El problema a la hora de encontrar un piso en arrendamiento ya no es solo la escasa oferta y los precios por las nubes, sino que los propietarios cada vez ponen más requisitos y exigencias a los inquilinos interesados en el alquiler. Ahora lo más habitual ya es solicitar un mes como fianza y otro como garantías, además del pago por adelantado de la primera mensualidad. Es decir, si uno quiere entrar a vivir en un piso que se ofrece por 800 euros al mes, deberá hacer un desembolso inicial de 2.400.

Y además del seguro de impago, una exigencia que está ya extendida en el mercado, los propietarios reclaman a los inquilinos documentación que demuestren una antigüedad en su actual trabajo de al menos de un año. Con este requisito buscan que el arrendatario cuenta con una estabilidad laboral que le permita garantizar el pago del alquiler. También se busca que los inquilinos tengan una posición económica y familiar que no los convierta en vulnerables para que, en caso de impagos, se les pueda desahuciar. Por eso los caseros echan un ojo a las nóminas, que deben ser lo suficientemente elevadas para garantizar el pago.

También establecen vetos muy concretos a determinados comportamientos. En los últimos tiempos, en numerosos contratos de alquiler tanto de pisos completos como de habitaciones, se están incluyendo cláusulas que establecen expresamente la prohibición de fumar en el interior del piso. Si en el contrato se refleja este veto, la persona que fume y sea descubierta por su casero puede verse en la calle al incumplir el acuerdo firmado. Es más, ya se han dado varios casos en Vigo de propietarios que han rescindido el contrato a inquilinos por “pillarlos” fumando. En caso de que el veto no aparezca en ninguna cláusula, se entiende que el arrendatario puede fumar en el piso.

Según la información del portal Idealista, el que agrupa más anuncios de pisos en casa en venta y alquiler, el precio medio del metro cuadrado en arrendamiento se incrementó desde 9,3 euros en mayo de 2023 a 10,2 euros en abril de este año.

En cuanto al mercado de compra-venta de vivienda, las inmobiliarias sí que están percibiendo una mayor actividad respecto a hace unos meses. La clave es que los compradores, pese a los altos precios, se están animando a la adquisición de pisos solicitando hipoteca después de anunciarse ya las primeras bajadas de los tipos de interés.

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