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Un juzgado de Redondela investiga al acusado del crimen de Judith por atacar a otra mujer

Los hechos ocurrieron un mes antes del homicidio y se indaga en si junto a un delito de lesiones hubo también una agresión sexual

Foto actual de la casa abandonada de Redomeira, en Vigo, donde vivía Judith

Foto actual de la casa abandonada de Redomeira, en Vigo, donde vivía Judith / Marta G. Brea

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Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

Antes de que la Guardia Civil, tras una exhaustiva investigación, le atribuyese la presunta autoría del crimen de Judith, la vecina de Vigo de 37 años asesinada por asfixia cuyo cadáver fue hallado en noviembre del pasado año en el polígono porriñés de As Gándaras, Casimiro Feijoo Martínez ya hacía gala de un historial delictivo de vértigo. En Venezuela, país en el que residió una buena parte de su vida, estuvo en prisión acusado de la muerte violenta de una mujer casualmente también de nombre Yudith. Y en cuanto regresó a España empezó a sumar denuncias, detenciones o procedimientos judiciales, la mayoría por pequeños robos pero también por presuntas agresiones sexuales. A este hombre de 53 años natural de Pazos de Borbén le constan tres reseñas policiales de denuncias de ataques sexuales presentadas contra él en las semanas previas al homicidio por el que ahora se le investiga. Y al menos uno de esos casos está judicializado. Porque un juzgado de Redondela, el de Primera Instancia e Instrucción número 1, abrió diligencias previas e instruye una causa en la que, junto a un delito de lesiones, se indaga en si la víctima sufrió un ataque sexual.

Los hechos que se investigan en este procedimiento judicial se remontan al 14 de octubre de 2023 –el crimen de Judith se sitúa un mes después, en la madrugada del 19 de noviembre– y la víctima fue una mujer con la que había quedado para mantener un encuentro sexual. Las diligencias judiciales están en plena fase de instrucción, pero se han encontrado con el hándicap de que la perjudicada todavía no ha comparecido para tomarle declaración pese a haber sido citada en varias ocasiones. Su testimonio es clave, indican las fuentes consultadas, para esclarecer si junto a las lesiones denunciadas hubo un delito de agresión sexual.

Condenas por hurtos o robos

A la espera de cómo evoluciones esta causa, desde que regresó a España desde Venezuela Casimiro fue sumando condenas por delitos de hurto o robo. Uno de esos casos fue precisamente el que, dada su reiteración delictiva, conllevó su ingreso el pasado diciembre en la prisión de A Lama, donde, este mismo abril, la Guardia Civil lo localizó y llevó ante la jueza de Porriño que se encarga del caso de Judith: el concienzudo análisis realizado por los agentes a través de la geolocalización de los teléfonos móviles de víctima e investigado permitió situarlos juntos la madrugada de la violenta muerta y confirmar la que fue la principal hipótesis desde el principio, que el autor del crimen sería un cliente de la mujer del ámbito de la prostitución.

Desde que este hombre está en el centro penitenciario pontevedrés fue condenado por conformidad por el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo por dos robos, uno de ellos ocurrido en una tienda del centro comercial A Laxe y otro del que fue víctima un varón al que abordó en el portal de un edificio. Y, tras completarse la instrucción judicial, está pendiente de que se le ponga fecha a otras dos vistas en las que igualmente se le juzgará por delitos de esta naturaleza.

A la espera de las pruebas de ADN

El caso del crimen de Judith es el delito más grave que se le atribuye de su escalada delictiva en España –ya en 2003, antes de poner tierra de por medio y marcharse a Venezuela, la Audiencia Provincial de Pontevedra, concretamente una sección de Vigo, lo había condenado por tráfico de drogas–. El caso está ahora en plena instrucción judicial a la espera de una prueba sin duda clave, la del ADN. Casimiro Feijoo prestó su consentimiento para que se le tomasen muestras y ahora su perfil genético será cotejado con los rastros biológicos recabados en el cuerpo de la víctima –entre ellos semen– y en el pañuelo que tenía en la boca. También están pendientes los resultados de la inspección realizada en su vehículo, un modelo de la marca Volvo de color azul que había guardado en la propiedad de unos familiares.

Las antenas de telefonía lo sitúan junto a la fallecida en la zona del Ifevi de Vigo y en Porriño: el móvil de la mujer dejó de dar señal a las 06.00 horas

Judith vivía en una de las casas abandonadas de la zona viguesa de Redomeira, cerca de la calle Aragón. Sus conocidos le perdieron la pista la noche de un sábado, la del 19 de noviembre de 2023, cuando la mujer le comunicó a una amiga que se iba a “hacer la calle” a O Berbés. Esa madrugada comunicaría después por teléfono a otros dos amigos que había tenido un encontronazo con un hombre que no le quería pagar. Los agentes tiraron de esta vía de investigación, la de que el autor del crimen podría ser un cliente del ámbito de la prostitución, y a través de la geolocalización de los teléfonos móviles acabaron encontrando una coincidencia.

El terminal de Casimiro, que ya habría quedado con Judith en anteriores ocasiones, se movió esa madrugada parejo al de la víctima. Aproximadamente entre las 04.00 y las 06.00 horas los terminales los sitúan juntos primero en la zona en torno al Ifevi de Vigo y más tarde en Porriño, localidad en la que, cinco días después y detrás de un contenedor del polígono de As Gándaras, era hallado el cadáver de la mujer. En torno a las seis de la mañana de ese 19 de noviembre el teléfono de la víctima se apagó o se quedó sin cobertura. Lo cierto es que dejó de dar señal. Se sabe también que esa madrugada el hoy investigado hizo una retirada de dinero en un cajero.

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