El fisioterapeuta acusado de abusos sexuales lo niega: “Mis masajes son conservadores”
El vigués, que afronta 13 años de cárcel acusado de sobrepasarse con cuatro pacientes, admite que se quedó en calzoncillos ante una de ellas, pero que fue para que viese su espalda
"Me introdujo un dedo en la vagina, estoy segura al 100%; me derrumbé, tenía sensación de suciedad", declara una denunciante

El acusado, de espaldas y con mascarilla, este lunes en la primera sesión del juicio que se celebró en la Audiencia de Vigo. / Alba Villar

“Mis masajes son más conservadores que los de los libros”. El fisioterapeuta y osteópata de 39 años de edad que se enfrenta a 13 años y medio de prisión acusado de abusar sexualmente de cuatro mujeres a las que atendió en su clínica de Vigo se declaró este lunes inocente y negó que hubiese tocado los genitales o zonas centrales de los pechos de estas clientas, indicando que en algún caso, como el de una paciente a la que trató del suelo pélvico, pudo haber algún tipo de “confusión” ya que él debía trabajar en un área corporal muy cercana a “zonas sensibles”. “Nunca les permito quitar la ropa interior para que no estén incómodas y, aunque no pedía consentimiento por escrito, les preguntaba expresamente antes y después por si se sentían incómodas”, manifestó. Sí admitió que en el caso de una denunciante cometió “un fallo de confianza muy grande” ya que la trató “como una amiga” y, además de llegar a invitarla a tomar algo, a lo que la mujer se negó, en una de las consultas “cambiamos los papeles” y él acabó, confesó, en calzoncillos ante ella como si de un paciente se tratase, algo que justificó que hizo para explicarle cuestiones sobre su espalda, negando que aquello fuese una “insinuación” o la intención de tener un “contacto físico de tipo sexual”. Frente a la versión exculpatoria del acusado, todas las víctimas ratificaron los abusos sufridos y negaron haber sido informadas verbalmente del tipo de masaje que iban a recibir. “Me introdujo un dedo en la vagina, estoy segura al 100%”, declaró una de las denunciantes.
"La osteopatía es mi vida entera"
La primera sesión del juicio se celebró en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo. Los hechos que sentaron a este fisioterapeuta en el banquillo ocurrieron en su clínica entre julio de 2020 y enero de 2021. “Abrí la clínica en 2006, pero empecé con la osteopatía con 14 años, es mi vida entera, traté a más de 10.000 pacientes”, declaró. El acusado explicó las técnicas que usa, con una parte de “amasamiento” y otras “más superficiales”, negando que sean “placenteras” o “relajantes”, indicando que sus pacientes se quedaban siempre con la ropa interior, si bien admitió que debían quitarse el resto de las prendas ante él. Sobre las bragas, dijo que las baja por cuestiones profesionales hasta la zona “del sacro”, pero no más. Negó tocamientos en las vaginas de sus pacientes y sobre los pechos solo zonas externas si era necesario, nunca bajo el sujetador.
"Vino por detrás en la camilla como si me abrazara y acariciara"
Las cuatro presuntas víctimas se ratificaron en sus denuncias. Una joven declaró que en la primera consulta ya le pareció “extraño” su método de trabajo, pero al notarse “aliviada” de la espalda regresó a otra cita y ahí fue cuando lo vio claro ya que, aseguró, le manoseó pecho y pubis y llegó a meterle un dedo en la vagina. “Me sobresalté y me quedé tiesa; me vestí lo más rápido posible, salí y me derrumbé; tenía sensación de suciedad, necesitaba limpiarme, ducharme”, dijo, añadiendo que necesitó ir a un psiquiatra y a un psicólogo especializado en sexología.
Otra denunciante es hermana de esta joven: “La primera vez salí muy contenta, me había descontracturado la espalda, pero en la segunda consulta vi cosas que no me gustaron: me levantó la braguita un segundo, me presionó en la zona interna del muslo causándome dolor y al final, cuando me levanté y me senté en la camilla, vino por detrás como si me abrazara y me acariciara”.
Una mujer más describió que en la primera consulta el hombre le masajeó “incidiendo” en los glúteos y que la segunda vez que acudió a la clínica le tocó los pechos por debajo del sujetador, le “rozó” los labios vaginales y, al limpiarle el aceite que usó en el masaje, con una toallita directamente le “tocó” en dicha zona íntima. Y después, con la excusa de enseñarle unos vídeos de canicross, “me puso la mano entre la cadera y la cintura y me acarició”.
"Cuando se desnudó ante mí lo hilé todo"
La paciente ante la que se quedó en calzoncillos, mientras, declaró que hasta ese día estaba confusa sobre los masajes ya que, aunque tenía dudas, como su dolencia mejoraba pensaba que “igual todo era terapéutico”: “Pero cuando se desnudó ya vi que aquello no era parte de ningún tratamiento; inicialmente opté por no denunciar, pero al enterarme de que había mas mujeres a las que les habían pasado cosas raras me dije que había que pararlo, que él no podía hacer eso, y decidí denunciar”.
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