Los hosteleros reclaman la intervención de Sanidad para controlar las cocinas fantasma
Dudan de que estos negocios que ofrecen comida a domicilio en Vigo, la mayoría clandestinos, tengan licencia de restauración y sigan los protocolos de higiene
Algunos operan bajo varios nombres diferentes en Glovo

Dos repartidores de Just Eat llevan comida a domicilio ayer en Vigo / Javier Teniente
La cocina a domicilio se ha convertido en un auténtico motor económico para la hostelería en los últimos años. Cada vez son más los restaurantes que han incorporado esta modalidad a sus servicios visto el importante nicho de negocio que supone: son muchas las personas que, especialmente desde la pandemia, se han acostumbrado a pedir comida o cena para que se las lleven a casa a través de aplicaciones como Glovo, Just Eat o Uber Eats, las tres más conocidas. Restaurantes, cafeterías y establecimientos tradicionales que ofrecen sus servicios a través de estas plataformas, no obstante, se han encontrado en los últimos tiempos con una competencia feroz que cada vez está acaparando más nicho de mercado: las cocinas fantasma, que son locales dedicados exclusivamente a la venta online, sin mesas, camareros ni un establecimiento acondicionado para servir al público.
Los hosteleros vigueses precisamente reclaman la intervención de las autoridades sanitarias para controlar estos negocios clandestinos. “Plataformas como Glovo o Just Eat deberían certificar que estas cocinas tienen los requisitos sanitarios necesarios. Pero, en todo caso, creo que la administración debería entrar para verificar si cumplen con los protocolos higiénicos y también si cuentan con las licencias correspondientes”, asegura César Ballesteros, presidente de la Federación de Empresarios de la Hostelería de Pontevedra (Feprohos).
“Ante un problema de salud por intoxicación, la única opción que tienen los afectados es reclamar a Glovo, Just Eat...”
Hay que tener en cuenta no obstante que puede ser muy complicado localizar la ubicación de estas cocinas, pues se promocionan y ofrecen sus servicios a través de las aplicaciones de comida a domicilio pero sin embargo en muchos casos no especifican ni dirección (o facilitan una falsa) ni teléfono. “Si hay un problema de salud derivado de alimentos en mal estado, por ejemplo, habría que reclamar a Glovo o Just Eat por ser los responsables de permitir estas prácticas”, apunta Ballesteros.
Las cocinas fantasma además se han reinventado. Son muchos por ejemplo los particulares que elaboran platos en su propia casa y directamente los ofrecen a través de las plataformas de comida a domicilio. En estos casos, obviamente, es difícil suponer que se pasan todos los protocolos necesarios. Es llamativo observar por ejemplo a repartidores (riders) esperando a las puertas de un edificio de viviendas a que les den los pedidos que llevarán a casa de los clientes. “Nosotros vamos a recoger la comida a donde nos marcan los pedidos. Si es una casa particular o un restaurante, no es cosa nuestra. Simplemente hacemos nuestro trabajo”, explica Mario Gutiérrez (nombre ficticio para no revelar su identidad), un rider de Glovo. Es el caso de un establecimiento que ofrece todo tipo de platos de pollo y que está ubicado en la calle Barcelona. Con un simple vistazo a su nombre comercial se comprueba que dicho nombre no está registrado oficialmente y que la ubicación en la que se anuncia es una vivienda. Al igual que este caso, un negocio que ofrece bocadillos en Travesía de Vigo u otro de comida venezolana por la misma zona.
“Nosotros nos dedicamos a llevar comida al cliente, y la recogemos donde nos manden, ya sea una casa o un restaurante”
También hay un buen número de locales que aparentemente están cerrados pero que ofrecen comida a domicilio. Estos casos no llamarían la atención si no se ofrecieran bajo varios nombres comerciales en las distintas plataformas y ofreciendo comida completamente diferente en cada uno de ellos. Uno de los que llama la atención está ubicado en el barrio de O Calvario: un kebab que aparentemente lleva tiempo cerrado pero que ofrece por ejemplo pollos asados por un lado, cocina árabe por otra y platos españoles bajo otro nombre.
Travesía de Vigo es una de las zonas críticas de este tipo de cocinas, así como Teis, O Calvario o la avenida de Castelao. Un simple vistazo a las direcciones que ofrecen en las plataformas permite certificar que no se trata de ningún restaurante o local habilitado, por lo que se deduce o bien que son ubicaciones falsas o bien que están llevando a cabo actividad clandestina en locales antiguos o viviendas no habilitadas para tal fin. Utilizan además nombres comerciales muy genéricos como En casa o Raciones Sabrosas.
Los hosteleros de la provincia no han interpuesto una denuncia, de momento, al considerar que la proliferación de las cocinas fantasma no es responsabilidad suya, sino que deben ser las responsables administraciones y autoridades sanitarias las que ejerzan un control y las inspecciones necesarias para garantizar que cumplen con toda la normativa.
Varias boticas viguesas reparten a domicilio por Just Eat desde geles de ducha, champús o preservativos hasta test de antígenos
Cada vez más establecimientos y negocios se apuntan al bum del reparto a domicilio. También las farmacias. En Vigo hay varias boticas que ofrecen sus productos a través de la aplicación móvil Just Eat. Obviamente, no ofrecen medicamentos ni ningún tipo de artículo que requiera de receta médica. Pero el catálogo que tienen es muy amplio. Porque no venden únicamente productos de parafarmacia, como cremas hidratantes, pastas de dientes, cepillos dentales, desodorantes o protectores labiales. También ofrecen diferentes productos relacionados con la salud sexual, como preservativos de todo tipo y lubricantes. Y, entre lo que más llaman la atención, se encuentran los test de antígenos para la detección del COVID, un artículo que tiene mucha demanda actualmente por el aumento de los casos de coronavirus en las últimas semanas. Comprimidos naturales para conciliar el sueño, como distintos tipos de valeriana o melatonina, productos para bebés como chupetes o biberones y muchas cosas más que uno puede encontrar en una farmacia se pueden comprar ya a través de las boticas anunciadas en Just Eat.
Una de las farmacias viguesas que distribuyen sus productos mediante esta plataforma de reparto online es la de Carmen Santa María Pérez, que tiene su sede en la calle Teixugueiras de Navia. La venta online la realiza al mismo precio que en su establecimiento, pero hay que sumar los gastos de envío. “Desde que empezamos a vender por Just Eat, nos llegan bastantes pedidos”, explicaba ayer una empleada de esta farmacia.
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