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El IEO de Vigo persiste en la desidia frente a un nuevo centro en Palma: “Todavía caen cascotes”

El Gobierno lanza el proyecto arquitectónico para el edificio balear

La plantilla lleva año y medio usando casco

Edificio de la ETEA que 
albergará la sede de 
Investigaciones Marinas.  // 
Alba Villar

Edificio de la ETEA que albergará la sede de Investigaciones Marinas. // Alba Villar / Lara Graña

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Lara Graña

Lara Graña

Las obras de construcción del actual centro oceanográfico de Vigo quedaron rematadas en 1986. Al que era su director, Rafael Robles Pariente, no le dio tiempo a estrenarlas; su designación como máximo responsable del Instituto Español de Oceanografía (IEO) supuso su traslado a Madrid y fue Alberto González-Garcés el encargado de pilotar el traslado de Beiramar a Cabo Estai. Las instalaciones supusieron en aquel momento un enorme salto de calidad para los investigadores, tanto por las cuatro plantas disponibles del edificio administrativo como por la nave diseñada para cultivos marinos. Desde entonces ambas construcciones no solo no han experimentado mejoras, sino que acarrean un deterioro ya advertido hace una década por el propio Gobierno central, agigantado ahora con daños estructurales irreversibles que obligan a técnicos y científicos a usar casco, como desveló FARO. Pero sigue sin haber noticias de los trabajos de demolición y reconstrucción –el personal tiene que usar equipos de seguridad desde octubre de 2022– mientras el Ministerio de Ciencia prosigue con las inversiones en otros centros del IEO. “Aquí seguimos trabajando todos los días bajo una cubierta de la que siguen de vez en cuando cayendo cascotes”, lamenta un trabajador de Cabo Estai.

La cartera que dirige Diana Morant, a través del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de lanzar en paralelo la construcción del nuevo Centro Oceanográfico de Baleares, que se ubicará en la zona del Moll Vell del puerto de Palma. La licitación pública comprende la redacción del proyecto arquitectónico, por importe (con IVA) de cerca de 540.000 euros. El periodo de presentación de ofertas expira el 24 de enero.

En la memoria de esta iniciativa el CSIC recuerda las “deficiencias” de la sede balear, inaugurada en 1973. “El edificio –expone la documentación oficial– no puede absorber el elevado número de personas [...] todos los despachos son compartidos para maximizar la ocupación del espacio disponible”. Apunta también que la biblioteca se ha tenido que habilitar como “sala multidisciplinar”. En el caso de Vigo, ha sido el salón de actos el que ha tenido que adaptarse para albergar trabajos de laboratorio. Pero no por falta de espacio, como en Palma, sino por las malas condiciones de ambos edificios. La nave de cultivos presenta un estado “potencialmente peligroso” y la sede administrativa tiene problemas de aislamiento y en las fachadas. Hay campanas extractivas que funcionan mal y, abunda personal del centro, “huele a formol en despachos y zonas comunes”.

Las fechas

  • Año 1987

    Aunque la construcción del centro de Cabo Estai se completó en 1986, no fue hasta un año más tarde cuando empezó a albergar trabajos de investigación.

  • Año 2014

    Como reconoció el Gobierno por escrito en el Congreso, ya en 2014 "fue encargado un estudio sobre el estado estructural de las edificaciones, que señaló una serie de acciones a llevar a cabo". Ninguna se materializó.

  • Año 2020

    Un informe interno condenaba en 2020 el "desmantelamiento" del área de cultivos. "Las instalaciones se están deteriorando por insuficiente esfuerzo de mantenimiento a pesar de las dotaciones FEMP para este fin"

  • Año 2023

    El estado de la nave de cultivos obliga al personal a usar casco -desde octubre de 2022- y el acceso es restringido. Hay problemas con las campanas extractoras y se han trasladado laboratorios al salón de actos. No hay noticias de los trabajos de demolición y reconstrucción.

Más actuaciones

El nuevo centro oceanográfico de Palma recibirá una inversión de 10,5 millones de euros, como figura en la ley de Presupuestos Generales del Estado. Pero desde que este periódico advirtió del absoluto deterioro del centro vigués, el Ministerio completó ya el traslado de Fuengirola a la ciudad de Málaga –una infraestructura de 6,5 millones de euros– y anunció la construcción de un nuevo centro para el IEO en Gandía, que supondrá un coste de otros 16 millones de euros. Para la actuación en Cabo Estai, y en declaraciones a FARO, la institución anticipó una partida de cerca de 10 millones de euros.

“Estamos con un programa de inversión importantísimo para hacer una gran reforma integral del conjunto del centro de Vigo; será en el futuro inmediato, todo lo acelerado que nos permiten los informes técnicos y licencias para una obra de tanto calado”, avanzó el director del IEO, Javier Ruiz. Estas palabras las pronunció en el mes de abril. “Cuando comenzó esta situación –prosigue la misma fuente interna del equipo vigués– se valoraba el traslado del trabajo y personal a otros edificios cedidos por instituciones públicas o incluso se valoró la posibilidad de alquiler de alguna nave”, a fin de no tener que trabajar bajo los cascotes. “Todo esto ha quedado en muchas promesas e intenciones pero nada más”, zanja.

Hay campanas extractivas que funcionan mal y, abunda personal del centro, “huele a formol en despachos y zonas comunes”

Tampoco se han registrado avances en la ETEA, donde se ubicará la nueva sede del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) para erigirla en un “polo internacional de la investigación marina”. Las obras de demolición estaban previstas para el pasado mes de agosto, sin que haya rastro alguno de trabajos ya realizados o de la inminencia de las actuaciones.

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