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La antigua Fribesa eterniza su ruina: la socia de Atunlo renuncia al proyecto de convertir la nave en un frigorífico

La empresa liderada Comercial Pernas ya había pedido una prórroga para iniciar obras

Aspecto actual de la nave de la antigua Fribesa

Aspecto actual de la nave de la antigua Fribesa / Ricardo Grobas

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Lara Graña

Lara Graña

El incendio que arrasó las instalaciones de Fribesa (Frigoríficos Berbés SA), un 26 de septiembre de 2011, no fue el único causante de su quiebra y desaparición. La empresa penalizaba ya una “disminución de ventas por la crisis particular de España” –así lo indican las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil– y había iniciado para entonces la renegociación de sus deudas con acreedores. Pretendía traspasar toda la actividad a Salvaterra (a su filial Berbescón), alargar la carencia de los créditos con NCG Banco y vender los derechos de concesión de la nave de Beiramar. No consumó ninguna. La construcción, edificada sobre una superficie de 3.273 metros cuadrados a mediados de los años sesenta, quedó a merced de saqueos, okupaciones, nuevos incendios y una cumplida inmundicia en todas sus plantas. Tres oportunidades ha tenido la factoría para redimirse y volver a la actividad, pero las tres la perdió. La última fue iniciativa de Centro Loxístico Porto de Vigo (CLPV), que había proyectado un frigorífico con tecnología CO2 y una inversión de unos 3,8 millones de euros. Esta sociedad, según pudo confirmar FARO, ha renunciado a la concesión de la Autoridad Portuaria. Antes lo habían hecho la cadena de supermercados Lidl y la auxiliar del naval Emenasa.

CLPV es una compañía creada por Comercial Pernas (Coper) y en la que también participan firmas como la armadora Chymar o Marpesca Europa. Es la concesionaria de otro terreno en la zona –entre Beiramar, la calle Severo Ochoa y Jacinto Benavente, anteriormente propiedad de Pescapuerta– en el que presta servicios de logística de frío y arrendamiento de oficinas para empresas del sector pesquero. La adjudicación de la antigua nave de Fribesa le iba a permitir su expansión y abastecer la demanda de espacios de almacenamiento frigorífico. Había pleiteado por ella con fuerza pero, a mediados de 2019, Emenasa se la arrebató. El grupo que preside José García Costas, tras solicitar una prórroga a Praza da Estrela, acabaría renunciando a ella a principios de 2022. Es aquí donde los Pernas y sus socios entraron de nuevo en acción.

Actuación de calado

Rescataron el proyecto con el que ya habían concurrido al concurso público del Puerto y alumbraron un futuro de éxito para este espacio, deteriorado estructural y socialmente tras años de abandono. Con diseño del arquitecto Constantino Pampín –ya artífice de la reforma integral de la sede de Centro Loxístico–, la fachada se iba a cubrir con paneles que simularían con los colores del mar. A nivel productivo, aportaría una capacidad para 3.800 toneladas de productos congelados y una sala de picking (proceso para la preparación de la mercancía). El sistema de refrigeración elegido fue el CO2. “Es la tecnología actualmente más eficiente, entre cuyos beneficios está el respeto al medio ambiente, dado que el refrigerante, CO2, se recicla de la atmósfera, contribuyendo a reducir el efecto invernadero, además de no ser tóxico ni inflamable”, explicaba entonces a FARO el director general de CLPV, Jorge Pérez Graña. Amén de más sostenible, la tecnología iba a permitir un ahorro estimado en el consumo de un 45%.

Comercial Pernas tiene la mayoría en el capital de la empresa, según las últimas cuentas disponibles (2021), con un 53%. A su vez es una de las dos accionistas de Atunlo, la mayor operadora de España en el segmento de túnidos y que se encuentra ahora en preconcurso de acreedores. Ni el panorama actual del mercado –caída de demanda, elevados volúmenes de stocks, subida de costes y encarecimiento de la financiación– ni la particular de Atunlo facilitaban la ejecución de una actuación ahora de esta envergadura. “En la situación actual del sector del congelado, la demanda actual de frío no justifica una inversión de tanta cuantía como la que requiere esa nave”, confirmaron fuentes de la dirección.

Dos naves sin actividad

Con esta de la antigua Fribesa son dos las naves de Beiramar que carecen de actividad. La otra es la de Albo, contigua a la de Frigalsa, que quedó en desuso tras el traslado de la conservera a la Plisan. La propiedad de esta última continúa en manos de familias vinculadas a la pesca, toda vez que Hical Vigo –concesionaria y de los herederos de Albo– cobraba un alquiler por las instalaciones a los dueños de la conservera (la china Shanghai Kaichuang). En Jacinto Benavente también mantiene la titularidad de los edificios donde envasaba Albo, al lado del supermercado Lidl.

En esta misma calle conviven como propietarias empresas pesqueras y fondos de inversión: Pescapuerta es titular de su antiguo frigorífico y Pereira de la construcción donde ubica su sede y la antigua fábrica de Flex, confirman fuentes municipales; el fondo Blackstone, por su parte, es dueño de la antigua Frigodis (Pescanova) y la fábrica de salazón de Pescados Molagón que lindaba con Cordelerías Mar. El gigante norteamericano tiene en cartera un macroproyecto para “regenerar esta parte de la ciudad”.

El incendio de 2011

El incendio de 2011 / FdV

Adiós a Fribesa

La frigorífica, que ya tenía problemas de solvencia, sufrió un incendio en 2011, tras el que no consumó los objetivos de su plan de solvencia. Cerró.

Recreación del último proyecto fallido

Recreación de CLPV / FdV

El último proyecto

Tras las renuncias de Lidl y Emenasa, Centro Loxístico Porto de Vigo asumió la concesión para construir un polo de servicios de almacenamiento a base de CO2. Ha renunciado.

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