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Perfil emergente en reproducción asistida: mujeres sin pareja de menos de 35 años

La unidad del Chuvi percibe una bajada de la edad en este colectivo, aunque son minoría entre las usuarias

Una cuarta parte del total acude al límite de los 40 años, el máximo

El equipo. La plantilla de personal sanitario de esta unidad lo conforman íntegramente mujeres, salvo celadores. En la imagen (desde la izquierda), están la embrióloga Raquel Requeijo, las enfermeras Charo Álvarez, Montse Bouzón y Cristina Sío, la ginecóloga Emilia Ocón, la administrativa Mariola Nieto, la ginecóloga Margot Vega y la técnica de laboratorio Dolores Pérez Pérez. Completan el equipo Digna Rodríguez y Marta Pombar en el laboratorio y la ginecóloga Laura Miguel. | MARTA G. BREA

El equipo. La plantilla de personal sanitario de esta unidad lo conforman íntegramente mujeres, salvo celadores. En la imagen (desde la izquierda), están la embrióloga Raquel Requeijo, las enfermeras Charo Álvarez, Montse Bouzón y Cristina Sío, la ginecóloga Emilia Ocón, la administrativa Mariola Nieto, la ginecóloga Margot Vega y la técnica de laboratorio Dolores Pérez Pérez. Completan el equipo Digna Rodríguez y Marta Pombar en el laboratorio y la ginecóloga Laura Miguel. | MARTA G. BREA / A. Blasco

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Vigo

Es un perfil que no solían ver muy a menudo en la Unidad de Reproducción Asistida del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) y el aumento de su presencia les está llamando la atención. No tienen cifras concretas, pero sí la percepción de que está bajando la edad de las mujeres que solicitan su ayuda para quedarse embarazadas sin pareja.

Siempre ha sido más habitual que lleguen en edades más avanzadas, cuando se acerca la edad en la que se desploma la fertilidad. “Tenemos la impresión de que están llegando más jóvenes, de treinta y pocos”, cuentan la coordinadora de la unidad, la doctora Emilia Ocón, y la embrióloga Raquel Requeijo. Observan algo similar en el colectivo de lesbianas.

De todos modos, las profesionales inciden en que siguen siendo una minoría frente a las usuarias que superan los 35 años, que representan alrededor de tres cuartas partes del total de todas las que recurren a la unidad para cualquiera de sus técnicas.

En el caso de las mujeres solas o con pareja femenina se recurre a la técnica de inseminación artificial de donante. También para aquellas parejas heterosexuales en las que existe un problema de infertilidad masculina, aunque son una minoría en estos tratamientos. A lo largo del año pasado se realizaron 253 ciclos a un centenar de pacientes. La sanidad pública cubre tres intentos de embarazo, de ahí que a una misma paciente se le puedan realizar varios tratamientos en un mismo año.

La inseminación artificial con esperma de la pareja heterosexual tiene algo más de demanda: en 2022 fueron 282 ciclos a 140 usuarias.

Pero la técnica más empleada es la fecundación in vitro (FIV), aquella por la que se extraen ovocitos a la mujer y se fecundan con esperma en laboratorio para obtener embriones que, luego, se transferirán al útero El año pasado se realizaron 400 ciclos a 320 pacientes. Además, se registraron 184 de transferencia de embriones congelados a 145 personas.

Así es que son más de 600 las mujeres que el año pasado acudieron a la unidad, que es referencia para las áreas de Vigo y Ourense. De esta última, con una población más envejecida, procede el 25%.

Según los datos de actividad de varias anualidades, algo menos de una cuarta parte tienen menos de 35 años.Ronda el 40% las que consiguen tener un bebé. Las que están entre los 35 y los 39 años son poco más de la mitad y esta tasa de éxito baja ya al 30%. Se desploma hasta el 12-15% en la otra cuarta parte, las mujeres que tienen 40 años o más –ingresan en el programa antes de cumplir los 40, edad máxima para este servicio del sistema público según la normativa actual–.

“Hoy, con las noticias que se difunden, parece que te puedes quedar embarazada a cualquier edad y no. Un 70% de los embriones que se obtienen a partir de los 41 años son anormales”, expone la doctora Ocón, que aboga por una mayor divulgación de que “no es lo mismo hacer un tratamiento a los 35 que a los 37 o 39 años”.

Una de las últimas técnicas incorporadas es la criopreservación de ovocitos y esperma en pacientes que van a ser sometidos a tratamientos oncológicos o con patologías que afectan a su capacidad reproductiva, al objeto de preservar su fertilidad. Por la facilidad en la obtención del semen, tienen medio centenar de casos al año y ya se han utilizado alrededor de una decena para poder ser padres. Son menos en mujeres –5 o 6 al año–, por los tiempos que se precisan para la extracción de óvulos y porque se tiene en cuenta el nivel de reserva ovárica.

La lista de espera, en 10 meses con la aspiración de bajar a 6 para FIV

La unidad no tiene lista de espera para los ciclos de inseminación artificial y ha conseguido bajarla a diez meses en fecundación in vitro (FIV), cuando esta llegó a estar en dos años. ¿Y cómo lo han hecho si la demanda no ha bajado? Con 50 ciclos más al año –hasta los 400, salvo en 2020, que bajó de los 300 por la pandemia– y aplicando los criterios de acceso de la ley, según señala la doctora Emilia Ocón. Cuenta que estos ahora serán algo más restrictivos con la nueva guía autonómica que se publicará en breve y que homogeneizará la actuación de las tres unidades gallegas –entre otras cosas, en la priorización de pacientes–. Se pasará a tener en cuenta un nivel mínimo de reserva ovárica para poder acceder a tratamientos. La aspiración es bajar a seis meses de espera, ya que el tiempo es fundamental en el éxito de estas técnicas. Con las actuales instalaciones –con una rea pequeña– no pueden hacer más actividad. El prometido traslado al Meixoeiro, con su circuito de cirugía mayor ambulatoria, podría ayudarles.

Demandan ovodonación, como Santiago

En la unidad viguesa emplean semen de donante desde hace años –adquirido en un banco de fuera de Galicia–, pero cuando precisan ovocitos de donante –para mujeres con menopausia antes de los 36 o enfermedades genéticas que provocan esterilidad; de 10 a 15 casos al año– tienen que derivarlas a una clínica concertada. Han solicitado la adquisición de ovocitos, al igual que se autorizó para Santiago hace un año. Lo esperan para 2024.

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