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Valladares presume de la rondalla más multitudinaria

Agrupa a un centenar de vecinos, casi el doble que la temporada pasada

Comenzó los ensayos a mediados de septiembre y los abanderados, a principios de agosto

Algunos de los miembros de la rondalla de Valladares y abanderados, el pasado sábado antes de ensayar. Javier Teniente

Valladares puede presumir de tener una de las rondallas más multitudinaria e intergeneracional: son en torno a un centenar de participantes con edades que van desde los 3 hasta más de 80 años. Y también puede sacar pecho de ser una de las que más crece: son casi el doble que la temporada pasada y ya superan la cifra de la prepandemia, cuando eran unos 80. Más lejos quedan los 120 de hace una década, pero van a por el récord. Entre los motivos, el “buen ambiente”, que se comunica en el boca a boca, y el adiós al miedo al COVID, según explica Daniel Bastos, organizador desde hace dos años.

Susana Figueiras, con sus hijos Xián y Uxía. Javier Teniente / JAVIER TENIENTE

“Ayuda la vuelta a la normalidad absoluta. Estamos creciendo”, destaca Martín Estévez, el capitán del conjunto de los abanderados, que comenzaron a principios de agosto a ensayar. La rondalla lo hizo a mediados de septiembre. El objetivo: estar preparados para las salidas, que empezarán en diciembre, coincidiendo con la época navideña. La primera sería la cita clásica del encuentro de rondallas de Beade –pendiente de confirmación– a mediados del último mes del año. Después, su música tradicional será la banda sonora de las luces los fines de semana y las fechas más importantes de la celebración de la Navidad: 24 y 31 de diciembre y 5 y 6 de enero. Y, para despedir la época de villancicos y turrones, el certamen de mediados de enero, un espectáculo sonoro y visual que volvió el año pasado al Ifevi.

Adolfo Abalo es uno de los veteranos de esta agrupación, de la que forma parte desde 1989. A sus 67 años, toca el cristo, un instrumento de percusión de madera. Destaca el “compañerismo” de la rondalla y la emoción de salir a las calles y deleitar a la gente entre los motivos que le hacen seguir en esta disciplina. “Nos llevamos muy bien. Es bastante bonito”, explica. Le entró el gusanillo al llevar a los ensayos a sus hijos, que ya no participan en la rondalla. “Espero seguir hasta que el cuerpo me aguante. Animo a todos a probar: de 20 que viene, 18 se quedan, seguro”, dice convencido antes de apuntar que su salida más especial es la del día de Reyes: “Hacemos una exhibición en la iglesia. Es la fecha que más me gusta”.

"Entré en la rondalla porque me la dieron a conocer amigos que están dentro"

Vitor Gabriel Da Silva - Miembro de la rondalla. Empezó este mes

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En el grupo de fichajes de este año, está Vitor Gabriel Da Silva, de 15 años. “Me gusta la música tradicional y hay buen ambiente. Entré en la rondalla porque me la dieron a conocer amigos que están dentro”, subraya. Disfruta tocando el cristo y compartiendo tiempo y espacio con un grupo que se lleva “muy bien”. “Ya tengo ganas de hacer una salida. Es mi primer contacto con la música y me está gustando más de lo que pensaba”, asegura este joven.

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Los cristos, las panderetas,las charrascas, las cunchas,las castañuelas,los roncos de madera, los acordeones de madera –trécolas– y las botellas de Anís también llaman la atención de los más pequeños. Uxía, de 5 años, y Xián, de 7, son el claro aval de que las rondallas tienen mucho futuro. Son los hijos de Susana Figueiras, que les ha inculcado el gusto por la música tradicional: “Retomé el año pasado. Hace mucho, con 14 años –tiene ahora 32–, ya tocaba la pandereta y, después, fui majorette, incluso llegué a ser la capitana de las majorettes antes de que desapareciese esta figura. Por los estudios y los pequeños, lo acabé dejando. Me gusta salir a la calle para alegrar a la gente en una época como Navidad, en la que está bien estar más contentos, y también poder socializar”, indica.

Xián reconoce ser un “fanático de la música”. “Germán me enseña a tocar el cristo”, indica. Ya debutó la temporada pasando saliendo a la calle. “Lo pusieron delante de todo de la rondalla y pasó algo de vergüenza”, apunta su madre. Uxía se muestra algo más tímida: “Me gusta tocar la pandereta”. “Les gusta tanto ensayar que no les da llegado el sábado, el día de la semana que estamos ensayando desde hace medio mes”, anota la madre.

Otro ejemplo es el de Daniel Bastos. Es organizador; su mujer, capitana de la rondalla; y su hijo, de 16 años, toca la caja. “Me motiva que esté la familia, así como tratar con vecinos y conocer a gente nueva. También me encanta ver cómo la gente disfruta de la música cuando salimos”, asevera. Entró en la rondalla cuando conoció a su mujer. “Incluso estaban mis suegros y llegamos a participar los cuatro y mis dos hijos”, apunta, a la vez que lanza un deseo: que se celebre el pasacalles de rondallas entre O Calvario y Porta do Sol en diciembre.

Una parte fundamental de esta agrupación son los abanderados. Lo deja claro Martín Estévez, su capitán. Le acompañan su hermana Marta y su pareja, Ángela. “Es un complemento que le da luz, vida y vistosidad a la rondalla. Este año, portaremos 12 banderas, cuatro más que la temporada pasada: probablemente, la cifra más alta de las rondallas de la provincia. Llevamos de Europa, de Galicia, de España, de Vigo, del Centro Veciñal e Cultural de Valladares y una roja que identifica al grupo de abanderados”, concluye.

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