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La línea Vigo-Nantes cumple medio siglo a plena capacidad sostenida por el motor

El germen de la autopista del mar arrancó sus operaciones en 1973 para Citroën y en la actualidad logra sacar de la carretera más de 15.000 camiones y 50.000 coches anuales

Embarque de coches en un "Ro-ro" de Suardiaz atracado en la terminal de Bouzas.

Embarque de coches en un "Ro-ro" de Suardiaz atracado en la terminal de Bouzas. / MARTA G. BREA

J.C.

Vigo

Diciembre de 1973. Es un mes para el recuerdo en el Puerto de Vigo. En pleno estallido de la crisis del petróleo, que supuso una fuerte sacudida para toda la economía mundial (algo similar a lo que ocurrió con el crack de las subprime en 2008), los muelles olívicos fueron testigos del inicio de operaciones de la primera línea regular semanal Vigo-Nantes-Saint Nazaire, el germen de lo que hoy, cincuenta años después, es la consolidada autopista del mar. Se descargaron entonces varios camiones procedentes de Francia y se embarcaron modelos fabricados por Citroën en la Zona Franca; en concreto, varias docenas de Citroën Dynam con destino a los mercados europeos. Fue todo un hito y el principio de la principal línea marítima al servicio de Citroën, PSA Peugeot Citroën, Grupo PSA y, ahora, Stellantis. La autopista del mar, aunque abierta a todo tipo de mercancías, cumple medio siglo a plena capacidad sostenida, como en sus orígenes, por la automoción, logrando sacar cada año de la carretera más de 15.000 camiones y 50.000 coches.

La línea Vigo-Nantes cumple medio siglo a plena capacidad sostenida por el motor | // ARCHIVO FARO

La línea Vigo-Nantes cumple medio siglo a plena capacidad sostenida por el motor | // ARCHIVO FARO / J.C.

Ciudades hermanas

Vigo y Nantes podría decirse que son ciudades hermanas gracias a esta ruta, que nació ya con dos frecuencias semanales (ahora tiene tres). Lo más relevante de sus primeros años fue su capacidad para sobrevivir a la crisis del petróleo, que tuvo una especial incidencia en la industria del automóvil. En España, a las turbulencias económicas (paro e inflación disparados) se sumaron los conflictos sociales derivados del cambio de régimen. La muerte de Franco marcaba el inicio de la transición. Paradójicamente, en este contexto inestable la planta viguesa de Citroën alcanza las mejores cifras hasta aquella fecha. La introducción del Citroën GS en las líneas de fabricación contribuye al salto cualitativo. En 1975 se llega a la cifra de 110.000 unidades producidas y se eleva la plantilla a más de 6.000 trabajadores. La automoción viguesa nadaba a contracorriente y la ruta Bouzas-Nantes-Saint Nazaire hacía lo mismo.

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autopistamar W / Hugo Barreiro

Frecuencias

Una línea marítima regular vinculada desde su nacimiento y hasta la actualidad, con la única excepción de nueve años (en los que corrió a cargo de Acciona Trasmediterránea y de la Compañía Marítima Hispano Francesa-CMHF), al grupo naviero de origen asturiano Suardiaz.

En la actualidad, el corredor –que ha recibido ayudas europeas por su capacidad para retirar de las carreteras un volumen importante de camiones y coches, lo que contribuye a reducir las emisiones contaminantes– tiene una frecuencia de tres salidas por semana y puerto, además de una salida adicional en sentido norte. Es decir, cada semana salen de la terminal Ro-Ro de Bouzas un total de cuatro buques con capacidad para acoger unos 1.200 vehículos o 100 camiones articulados por trayecto. Los barcos que cubren esta ruta son el SuarVigo y el Bouzas, ambos construidos en su día por la extinta Barreras.

La naviera española presidida por Juan Riva, que hace años extendió el servicio de la autopista del mar Vigo-Nantes a Tánger (sin ayudas), está a punto de arrancar también otro servicio semanal para Stellantis entre Bouzas y Liverpool, para exportar piezas y componentes a la planta británica de Ellesmere Port, que comparte los vehículos comerciales eléctricos de Vigo.

El Puerto rebasa las setenta rutas regulares, con las que exporta a más de 150 mercados

De Vigo para el mundo. Puede parecer un eslogan comercial, pero lo cierto es que las más de setenta líneas regulares que operan en el Puerto olívico permiten a las empresas de su hinterland exportar e importar productos de mercados tan remotos como Kiribati, las Islas Vírgenes, Malawi o Aruba. Y a partir del próximo 20 y 23 de septiembre, esta variada oferta de rutas se verá reforzada con un servicio atlántico de la mano de Cosco, que conectará semanalmente los muelles vigueses con los de Bilbao, Gijón y Ferrol en España y Santos, Paranaguá, Itapoá, Río de Janeiro, Buenos Aires y Montevideo, en Latinoamérica. El grueso de estos servicios marítimos regulares son para contenedores, con la presencia en Guixar de las mayores navieras del mundo, seguidos por los tráficos Ro-Ro que alimentan a la terminal de Bouzas, los convencionales y los graneles (muelles de Areal y Comercio). El principal destinatario de las mercancías dispensadas desde las dársenas viguesas es Turquía, por el tirón de los vehículos, que se gastó hasta mayo más de 443 millones de euros. Le sigue a poca distancia Reino Unido (420 millones), que ha duplicado sus importaciones desde el Brexit y también por el efecto de la compañía que preside Carlos Tavares. Fuera del continente europeo, y sin contar con clientes históricos para la industria gallega (Francia, Italia, Alemania o Bélgica), destaca la pujanza de Marruecos o la de México, que ha superado ya a EE UU en números absolutos (91,4 millones de euros) o Israel (77 millones). Otro segmento que ha experimentado un alza notable es el del avituallamiento a buques de terceros países, con más de 33 millones de euros hasta mayo.

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