El milagro de Nami, la gata que apareció en Vigo tras perderse hace dos meses en Valladolid

La felina sobrevive contra todo pronóstico a una auténtica odisea tras desaparecer de su casa y viajar más de 400 kilómetros

Nami, en la jaula trampa, tras ser recogida en un garaje de Vigo

Nami, en la jaula trampa, tras ser recogida en un garaje de Vigo / C. V. Gecko

Si se dice que los gatos tienen siete vidas, la protagonista de esta insólita historia ya ha gastado buena parte de ellas. Todo sucedió esta semana, cuando los vecinos de un edificio del barrio de O Calvario se sorprendieron al encontrar a un gato vagando por su garaje. El animal lucía delgado y bastante sucio, y nadie parecía conocerlo. Desconfiado y esquivo, se hacía imposible acercarse lo suficiente para rescatarlo. Sin embargo, en la comunidad vive una trabajadora de la clínica veterinaria Gecko, que desde ese momento se convirtió en su ángel de la guarda.

Para capturarlo sin hacerle daño utilizaron una jaula trampa con comida en su interior. Tras 'cazarlo', se dieron cuenta que era una gata y no tenía collar ni nada que la identificase. Finalmente, lograron llevarla a la clínica, donde descubrieron la gran noticia: tenía microchip con los datos de su familia. La gata resultó ser Nami, una felina propiedad de unas personas de Valladolid que habían denunciado su desaparición casi dos meses atrás.

Nada más colgar el teléfono, la familia de Valladolid se puso en marcha y viajó a Vigo para reunirse con el animal. Mientras tanto, la gata se quedó a salvo en casa de la veterinaria que la rescató.

La historia de Nami es una verdadera odisea con una explicación sorprendente. Uno de los vecinos del garaje también tiene otra residencia en Valladolid y creen que la gata se coló en su coche sin que nadie se diera cuenta. Así, viajó sin quererlo más de 400 kilómetros hasta Vigo, lo que podría haberle costado la vida. Normalmente, cuando los gatos se cuelan en los coches, buscan el calor del motor y corren el riesgo de morir o de sufrir graves heridas cuando el vehículo se pone en funcionamiento. Sin embargo, Nami evitó ese fatal destino de alguna manera. Una vez en el garaje de O Calvario se escondió durante más de un mes y se alimentó de lo que buenamente pudo. En el momento de su localización presentaba delgadez y deshidratación.

Foto de Nami, ya de vuelta con su familia

Foto de Nami, ya de vuelta con su familia

"Ella tuvo que sufrir mucho todo ese trayecto, con el calor y alojada cerca del motor. Pero aunque el vecino hizo dos paradas en el trayecto, ella, que es una gata de casa y nunca había estado en la calle, no cogió confianza para bajarse. Hasta que no llegó a Vigo y el coche no quedó en el garaje, ella no bajó. Esto también ha sido una suerte, porque estaba en un recinto cerrado y a los vecinos les sorprendió cuando se dieron cuenta. Si se hubiera bajado en la calle, hubiera sido un gato más entre los muchos comunitarios que existen en nuestras ciudades y pueblos, y hasta que no la hubiera ayudado un gestor de colonias felinas, no habría sido posibles este final feliz", reflexionan desde la protectora Patudos Peludos, de Tui, que también estuvieron muy pendientes de Nami.

Desde la clínica veterinaria Gecko y las protectoras de animales destacan la importancia de poner microchips a todos los animales de compañía, ya que esto puede marcar la diferencia en situaciones como la de Nami, permitiendo un buen desenlace y la felicidad de una familia que recuperó a su querida gata después de un viaje que pocos podrían haber imaginado.

Suscríbete para seguir leyendo