La venganza literaria de la joven Loynaz

En el 30º aniversario del Cervantes a la autora cubana, la editorial viguesa Creotz ilustra por primera vez el Bestiarium que escribió siendo una bachiller y permaneció olvidado 60 años en un cajón

Ejemplar del Bestiarium de Dulce María Loynaz editado por Creotz.

Ejemplar del Bestiarium de Dulce María Loynaz editado por Creotz. / Creotz Ediciones

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Sesenta años permaneció olvidada en un cajón la venganza de una joven Dulce María Loynaz por un inesperado suspenso en su asignatura favorita, Historia Natural. Un desquite literario en pleno Bachillerato, que no llegó al severo tribunal de examen gracias a que fue interceptado por un catedrático amigo de la familia, y en el que una de las principales autoras de la literatura cubana y universal ya dejaba muestras de una precoz genialidad.

Coincidiendo con el 30º aniversario del último viaje a España de la gran escritora para recoger el Premio Cervantes en abril de 1993, la editorial viguesa Creotz ilustra por primera vez su Bestiarium. Una hermosa obra de colección en la que Mo Gutiérrez Serna, una de las artistas españolas con mayor proyección nacional e internacional, traduce a imágenes una poesía “fresca, irónica y desafiante”.

Portada del libro y una de sus ilustraciones

Portada del libro ilustrado. / Creotz Ediciones

Loynaz (La Habana, 1902-1997) es una de las seis mujeres que han recibido el Cervantes, la segunda tras María Zambrano y la primera de origen latinoamericano. Siempre estuvo muy vinculada a nuestro país y el Instituto Cubano del Libro prepara una serie de actos a lo largo de este año en recuerdo de aquella última visita a España.

Un homenaje al que su presidente, Juan Rodríguez Cabrero, ha invitado a la directora de Creotz, Teresa Zataraín, y a la ilustradora Mo Gutiérrez Senra para que presenten su reedición del Bestiarium en la isla cubana.

La venganza literaria de la joven Loynaz

Lección dedicada al murciélago. / Creotz Ediciones

Además de una gran calidad literaria, la historia que rodea a la obra de Loynaz y que Zataraín resume en el prólogo es “apasionante”. La joven bachiller debía elaborar tres cuadernos de examen sobre el reino vegetal, el mineral y el animal. Pero solo este último, a excepción de una página seguramente devorada por las polillas, sobrevivió ocultó hasta que su autora lo reencontró seis décadas después, siendo ya una “pluma insigne”.

La revista Revolución y Cultura lo publicó en 1985 y la propia Loynaz decidió convertirlo en libro en 1991, unos años después de recibir el Premio Nacional de Literatura de Cuba.

Pero el extraordinario relato en torno a esta obra de juventud “rescatada del polvo” no acaba ahí. El género del bestiario tiene su origen en la Edad Media, como recopilación de animales reales o fabulosos acompañada de relatos e ilustraciones. Muchos siglos después, grandes autores de la literatura hispanoamericana como Cortázar, Borges, Arreola o Guillén se inspiraron en aquellas obras para publicar sus propias versiones. Pero Loynaz ya lo había hecho varias décadas antes.

“Su Bestiarium no sale a la luz hasta casi los años 90. Y como se olvidó en un cajón durante décadas no aparece citado en ninguna antología ni tesis doctoral sobre bestiarios contemporáneos. Sin embargo, es casi con seguridad la única autora de un bestiario hasta la fecha”, subraya Zataraín, que no ha encontrado ninguna otra obra de este género escrita por una mujer.

La lección del mosquito.

La lección del mosquito. / Creotz Ediciones

El libro de Creotz se divide en veintiuna lecciones, que incluyen el poema de Loynaz dedicado a cada animal en una página y la ilustración de Gutiérrez Serna en la otra. Y reserva idéntico espacio para la décima, la que no sobrevivió, con esta aclaración para el lector: “Esta página no existe. Quizás sucumbió a las polillas. De ser así, la autora no quiso suplir la ausencia”.

El Bestiarium constituye “un sorbo de genial frescura”, que destila una “desafiante ironía” y una “aguda visión delmundo”. Loynaz dedica su primera lección a la araña, “pescadora de moscas y tristezas cotidianas...”, y la última al murciélago: “Recortado del raso con que forran/las cajas de los muertos:/Gustador de óleos místicos/ y sangre de corderos...”

Sus versos también están protagonizados por el hipópotamo que vive “a la húmeda margen de los ríos”, el caballito de mar, la rana, “verde y fría como la menta pero late siempre”, y el mosquito, al que describe con maestría y humor en solo dos versos: “Diminuto aeroplano en que viaja/ la Fiebre Amarilla...”.

Y si Loynaz desvela la vida íntima de tan dispares criaturas, Mo Gutiérrez Serna, que acumula más de 40 títulos para sellos españoles, europeos e iberoamericanos, se inspira en sus versos para firmar unas coloristas y originales ilustraciones que aúnan modernidad y la estética de los antiguos bestiarios.

La obra de Creotz, impresa en papel eco-responsable y con portadas no plastificadas, ya está a la venta y esta misma semana será presentada en la Librería La Mistral de Madrid por el escritor y periodista Jesús Marchamalo. Al acto también asistirán la directora de Creotz y la ilustradora Mo Gutiérrez Senra.

La autora cubana Dulce María Loynaz.

La autora cubana Dulce María Loynaz.

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El Bestiarium es la primera obra de Loynaz editada por Creotz pero no la última. Su directora ha llegado a un acuerdo con la heredera de la autora cubana y en septiembre verá la luz una recopilación de todos los ensayos que escribió sobre otras escritoras mujeres. Es una obra inédita, puesto que estos textos nunca se habían publicado en conjunto y formarán parte de la colección de prosa Ellas vuelan.

Loynaz es precisamente una de las veintiuna poetas homenajeadas en el libro que da nombre a esta colección junto con otras autoras pioneras del siglo XX y olvidadas a pesar de su gran calidad como Idea Vilariño, Julia de Burgos, Lucía Sánchez Saornil o Alfonsina Storni.

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