Del cielo al averno: las dos vidas de Hiperxel

La cadena, al borde de la liquidación, baraja una auditoría forense ante las irregularidades detectadas sobre el anterior gestor | Acompañó el crecimiento de Iberconsa, top del sector

Plantilla de Hiperxel, en huelga, ayer en el acceso a la sede de Xeldist en Teis.  // Alba Villar |   // M.G.B.

Plantilla de Hiperxel, en huelga, ayer en el acceso a la sede de Xeldist en Teis. // Alba Villar | // M.G.B. / Lara Graña

Lara Graña

Lara Graña

Ibérica de Congelados (Iberconsa) nació en Vigo en 1981 fruto de la alianza de cuatro empresarios: Ángel López Soto, David Ramos Palmero, José Manuel Rodríguez Táboas y Daniel Cameselle. Lo hizo como distribuidora de pescado congelado, ya que no incorporaría flota hasta casi dos décadas después en Argentina –con los pesqueros Ceibe Dous y Lunes Santo–, y hasta 2005 en Namibia.

Entre su singladura de pura comercializadora a una integración más vertical como armadora, hay un hito fue fundamental en su expansión: la creación, en 1988, de una cadena minorista de congelados, Hiperxel, que logró arraigarse con fuerza entre el consumidor gallego y que llegaría a disponer de más de 70 puntos de venta en toda la comunidad. Del mar a los hogares, directamente, con un extenso catálogo de productos pesqueros pero también vegetales, precocinados o helados. Una historia de éxito que llegó a facturar más de 25 millones de euros (ejercicio 2020) y que hoy se apaga sin remedio. Y sin su gran baluarte, una Iberconsa que se ha convertido en la tercera pesquera del país, en su capital.

La desconexión entre ambas firmas –Xeldist Congelados es la mercantil que explota la marca Hiperxel– fue irremediable por la propia evolución de la compañía que dirige Alberto Freire. Su progresiva expansión y entrada en los lineales de grandes supermercados, como Mercadona, le obligó a elegir: una red de tiendas de congelado hacía competencia a sus clientes de la distribución, y le empezó a buscar comprador. Fue en julio de 2021 cuando lo encontró, y cuando firmó la venta a la mercantil madrileña Vinova Investments.

Administrada por un desconocido Juan José Villamizar, ya era propietaria de la cadena Congelados Cíes, con más presencia en la provincia de A Coruña, así que las sinergias eran evidentes. Se priorizó la marca Hiperxel y un fondo finlandés, Certior –con la gestión en España de Resilience Partners–, puso el dinero sobre la mesa. Todo salió mal: en solo seis meses de gestión de Villamizar, la cadena pasó de tener beneficios a anotar unos números rojos (2021), casi con el mismo nivel de facturación, de más de un millón de euros.

Xeldist empezó a incurir en impagos a los pocos meses de pasar a manos de Vinova. “Hiperxel funcionaba como un reloj y la han hundido”, condenan fuentes próximas a la compañía cuando estaba bajo el paraguas de Iberconsa. La absorción en marzo de 2022 de Congelados Cíes, que aportaba 35 puntos de venta y en cuyas cuentas no consta ningún informe de auditoría, aceleró el colapso. En el último balance disponible, que ya recoge la caída al averno de la sociedad, se destaca lo que ya anticipaban todos los acreedores de la empresa: hay irregularidades en la gestión de Villamizar.

“Durante el proceso de auditoría y durante el trabajo de revisión de la información, se han detectado diversas irregularidades que serán objeto de análisis en profundidad, y en su caso puede dar lugar a la contratación de una investigación forense [...] a efectos de concluir sobre las eventuales actuaciones a emprender”. Que será, previsiblemente, de carácter penal, y que fuentes del entorno de Hiperxel aseguran que caerán tanto de parte de los administradores judiciales como de empresas acreedoras. Búsqueda de un culpable que no servirá para revertir el caos absoluto de la cadena de congelados; su plantilla, con nóminas adeudadas, urge soluciones para frenar la quiebra.

La inyección de capital de Certior y Resilience y el respaldo de la proveedora Casalnova, que sirvió para generar caja durante la campaña de Navidad, no ha bastado para evitar el descalabro de un grupo que se acomodó por méritos propios entre los hogares gallegos. Con la liquidación más cerca que nunca, competidores nacionales como La Sirena o Ultracongelados Virto, sin cuota de mercado en Galicia, esperan por un cadalso a levantar.

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