Vigo ya planifica la movilidad en transporte público de la próxima década después del “shock” del coronavirus y todos sus efectos. El Concello licitó este lunes un estudio técnico por 330.000 euros para analizar el futuro de la movilidad urbana sostenible y su concesión municipal de una forma óptima.

El objetivo no es otro que trazar el nuevo mapa de necesidades del autobús urbano hasta el año 2035 una vez expire, dentro de dos años, la prórroga concedida a Vitrasa. El estallido de la pandemia obligó a ampliar en junio de 2020 y durante un lustro el contrato actual a la empresa del grupo Avanza que gestiona este servicio desde el año 1994.

El informe, que tendrá un plazo de ejecución de 10 meses, deberá incluir las necesidades de nuevo material móvil, las nuevas tecnologías que puedan influir de forma favorable, las técnicas de fidelización o las sinergias con otros servicios.

Además, reclamará estudiar los viajes “más significativos” sin renunciar a las conexiones con las parroquias. Según recogen los pliegos económicos del contrato, la adjudicataria deberá realizar 4.300 entrevistas para conocer las necesidades de los vecinos: 3.000 a domicilio, 700 por interceptación y otras 600 en el propio transporte público.

A partir de esta recogida de datos se realizará un “modelo de simulación del transporte de Vigo, el desarrollo de las propuestas de optimización de la red, la modelización y evaluación de la misma y el desarrollo final para el nuevo transporte urbano. Este nuevo mapa de líneas deberá ser clave para relanzar un servicio público que, a pesar de las bonificaciones a la PassVigo y sus usuarios, todavía no ha recuperado los niveles previos a 2020.

Los cambios en los itinerarios por obras en el centro de la ciudad, la fiabilidad de las aplicaciones “oficiales” y su falta de sincronización con otras plataformas, el elevado coste para el billete ordinario, los cambios en las rutas o los elevados tiempos de viaje a algunos puntos de atracción como el aeropuerto, las playas o el estadio de Balaídos son algunos de los aspectos a mejorar que suelen repetir los viajeros.

Vuelven los paros laborales

Trabajadores de Vitrasa, la compañía concesionaria del servicio de transporte urbano del Ayuntamiento de Vigo, ha retomado los paros parciales para forzar a la empresa a negociar un nuevo convenio "digno", ya que el anterior caducó a finales de 2020. Además, han pedido al Ayuntamiento que no sea "un mero espectador" del conflicto.

Precisamente, los empleados han comenzado este martes los paros, que continuarán los días 12, 18, 21, 24 y 27 de abril y el 3 y el 5 de mayo de 07,00 a 08,30 horas y de 13,30 a 15,00 horas.

En este sentido, la Confederación Intersindical Galega (CIG), que preside el comité de empresa, ha criticado que la dirección decidiese anular la reunión prevista para el jueves 13, "en la que se suponía que se le daría solución a una serie de puntos propuestos por la representación sindical, mostrando una vez más el desinterés por solucionar el conflicto que perjudica gravemente a los vecinos de la ciudad".

Así, el sindicado ha lamentado que Vitrasa "se encuentra cómodo" con los servicios mínimos impuestos por el Ayuntamiento "ya que con pocos autobuses llenos de gente la rentabilidad es mayor". En consecuencia, instan al Gobierno local a iniciar un expediente sancionador "ya que la concesionaria no está prestando el servicio al que se comprometió".

La CIG también considera que el Ayuntamiento "no puede quedar al margen y ser un mero espectador" de un conflicto que lleva dos años abierto, al tratarse de una concesionaria municipal.

"Si Vitrasa pretende renovar la prestación del servicio de transporte público al entender que parte con ventaja en la próxima concesión debe solucionar el conflicto laboral existente y recuperar los servicios y frecuencias eliminadas", ha sentenciado la organización sindical.