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La ciudad deja atrás la pandemia con récord en turismo y recuperación en hostelería y construcción

El empleo supera los niveles de 2019 | La industria pierde trabajadores, mientras el motor resiste en resultados | El comercio se vuelca con la digitalización, pero no acaba de remontar

Vista de la ciudad y, al fondo, las islas Cíes. Marta G. Brea

Encerrados en casa, con las actividades no esenciales paralizadas o con los trabajadores en remoto, las incertidumbres sobre el impacto económico y social de la pandemia de coronavirus eran enormes hace hoy tres años. Con la alerta sanitaria internacional aún declarada sobre el papel por la Organización Mundial de la Salud, pero ya con un pie fuera en la práctica, la ciudad va dejando atrás sus efectos y el nivel de empleo se encuentra ya por encima de los niveles preCOVID.

En concreto, el pasado ejercicio se cerró con 1.412 ocupados más que el de 2019, lo que supone una subida de un 1,27%, hasta rozar los 113.000. “Se podría decir que la pandemia fue un impás en la tendencia de crecimiento económico que llevábamos, evidentemente, con más mesura, pero no se entró en recesión”, analiza Amelia Pérez, secretaria general de Comisiones Obreras en Galicia. Destaca también que fue un “aprendizaje brutal” de cómo “se pueden gestionar las crisis de forma diferente”, sin destrucción de empleo. Defiende que las medidas acordadas entre los sindicatos y el Gobierno central con los ERTE “salvaron la situación económica”. Describe que en la recuperación postpandemia se iba “con pies de plomo” y “el comportamiento fue mejor de lo esperado”, para reforzarse después con la reforma laboral y la consolidación del salario mínimo interprofesional.

Construcción

La construcción es el sector en el que subió con más fuerza la afiliación –un 5,96%–, seguido por el de servicios –un 1,9%–. Amelia Pérez sostiene que viene de unos niveles “muy bajos” tras la crisis del ladrillo de 2008 y se ha ido recuperando poco a poco. El ahorro en ocio y turismo, principalmente en 2020, y las deficiencias que observaron estando más tiempo en sus casas, llevaron a no pocas familias a invertirlo en reformas y mejoras de sus viviendas. Un aumento de la demanda que se topó con el alza de los precios de los materiales y la escasez de profesionales. Al cierre del año pasado, eran 4.980 las personas que trabajaban en el sector, 280 más que en 2019.

Uno de los efectos que el presidente de la Asociación de Empresas Inmobiliarias de Vigo (Asemi),  Benito Iglesias, observa en la obra nueva es un cambio hacia la construcción de viviendas con más espacio, luz y zonas exteriores, para ajustarse a los nuevos deseos que surgieron en la población durante el confinamiento.

Industria

El empleo en el sector industrial, en cambio, mantuvo su caída –con un 3,91%–. La líder de CC OO en Galicia sostiene que el trasvase hacia la tercialización de la comarca es una tendencia que viene de antes de la pandemia. En parte, por un cambio de estrategia de las grandes empresas, y también con “ejemplos de mala gestión que al final acaban pagando los trabajadores”, y cita los de Barreras y Ganomagoga.

El comportamiento de las afiliaciones en el motor y el naval –que emplea a casi la mitad de los trabajadores de la industria viguesa– es aún peor que el conjunto del sector, con un descenso del 5,13%. Pese a ello, el alza de los costes energéticos o la escasez de microchips, entre otras dificultades, la automoción local está obteniendo unos buenos resultados económicos: batió récord de ventas y de exportaciones, con una 3% más de facturación que el año anterior debido a la subida de precios.

Hostelería

Con restricciones en horarios, aforos y dimensiones de los grupos reunidos, los establecimientos hosteleros fueron de los últimos negocios en recuperar la normalidad en su actividad. Con las ganas de socializar de la gente, han logrado rebasar ya las cifras de empleo –un 3,17% más, hasta los 8.126 afiliados– y de facturación previas a la crisis, aunque con márgenes más pequeños por el alza de los precios. Así lo resalta César Ballesteros, presidente de los hosteleros de Pontevedra (Feprohos) y añade que “la mayoría aún están pagando los préstamos” que solicitaron para no naufragar en la crisis del COVID.

Es el caso de Sergio Argibay Fernández, de La Contenta, ubicado en la plaza de la Constitución. “La mayor ayuda fueron los ERTE, sin eso estaríamos cerrados”, destaca el dueño de un negocio con siete empleados y dos autónomos. Con un establecimiento muy dependiente de la terraza, aún no ha “vuelto a recuperar esas cifras” prepandémicas. “Ni siquiera con las luces de Navidad, pero es que cuadró mal tiempo”, explica y confía en “salir reforzado”. En parte, con el cambio de carta que nació de la reflexión y revisión que, como muchos, hizo durante la pandemia.

No todos han logrado resistir. Ballesteros explica que “el que estaba muy flojo no ha podido soportarlo, aunque no son visibles los cierres porque se producen cambios de mano”. Benito Iglesias pone cifras: en el segundo semestre de 2020 y el primero de 2021 aumentaron un 35% los traspasos.

También observan un cambio de hábitos en los consumidores. “Se han adelantado las horas, ya no funcionan los días entre semana y tampoco se sale todos los fines de semana”, describe Sergio Argibay. En relación con esto, Ballesteros explica que “se está perfeccionando un modelo de gestión más milimétrico”, cerrando aquellos días y horas menos rentables, para ajustar al máximo los costes. Además, cada vez es más habitual adelantar el cierre evitando las largas sobremesas, por ejemplo, quitando la posibilidad de copa, y establecer dos turnos de comida con horarios fijos.

Otra cosa que el sector de la hostelería echa de menos, principalmente los que se dedican al catering, son los grandes banquetes. Ballesteros señala que incluso las bodas, que antes alcanzaban los 200 asistentes de forma habitual, es difícil que superen los 70 invitados ahora. “Hay un cambio de cultura”, cuenta.

También en el ocio nocturno ven una modificación de costumbres. Aunque advierte que en su sector es imposible generalizar, Billy King, de la Iguana, percibe que “el cambio ha sido enorme”. Cuenta que los veteranos han dejado de salir por la noche, con lo que se ve mucha menos gente. Solo los más jóvenes, con unos gustos que han cambiado de género musical en estos tres años. “El cierre de más de un año y las restricciones posteriores, con las que ni merecía la pena abrir, nos hicieron mucho daño y está costando remontar”, lamenta.

Turismo

“Recuperados totalmente”. Así se ve el sector hotelero de la ciudad. Iván Sánchez, presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo (Ahosvi) cuenta que la gente que tenía viajes pendientes por el confinamiento y las restricciones los retomó regalándoles un “bum” de visitantes.

Si en agosto de 2021, el número de visitantes ya se quedó a las puertas de los niveles prepandémicos –con 44.505 frente a los 49.189 de 2019–, el año pasado se marcó un récord histórico con más de 53.000, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de ocupación hotelera. Además, la atracción de las luces de Navidad ha contribuido a desestacionalizar el turismo en la ciudad y estas fiestas se han convertido en otra temporada clave para los hoteles. El pasado mes de diciembre, un total de 57.697 turistas pernoctaron en la ciudad, un 25% más que en el mismo mes de 2019.

Lo que no se ha recuperado del todo, según señala Sánchez, es el turismo de negocios. “Toda gran empresa tiene cuidado a la hora de recuperar reuniones presenciales y todo lo que conlleva grandes movimientos de personas”, argumenta, a lo que añade las alternativas que ofrecen las nuevas tecnologías, como las videoconferencias. En cuanto a los congresos, explica que empieza a haber cosas, pero muy lejos de las históricas cifras que les dejó 2019. Estima que aún falta entre un 30 y un 40% de negocio para alcanzarlas.

Comercio

“Hemos mejorado algo, pero aún no estamos al nivel de 2019”, analiza Iván Iglesias, presidente de la Federación de Comercio de Pontevedra, vicepresidente de la asociación de Travesía de Vigo (Aetravi) y de la federación gallega. Explica que no es solo por efecto de la pandemia, sino también por la pérdida de poder adquisitivo de su clientela.

El presidente de Asemi relata que se produjeron muchos cierres en 2020 y 2021 de los que llevaban poco tiempo abiertos y no aguantaron el tirón. Los que estaban cerca de la jubilación, también aprovecharon para adelantarla. Así, hoy “hay más oferta de locales comerciales que antes de la pandemia”, con casi 1.300 vacíos.

Todo esto se traduce en que las cifras de empleo están también aún algo por debajo que en época preCOVID. Un 0,53% menos.

Para remontar la situación, una de las cosas en las que se han volcado es en la digitalización. Pero no para competir en comercio electrónico con las multinacionales. Esa batalla saben que la tienen perdida. Sino para acercarse a su cliente a través de las redes sociales: “Instagram es nuestro escaparate ahora y WhatsApp, un medio de comunicación para las ventas”. Iglesias entiende que el nicho de mercado del comercio local es el producto exclusivo con atención personalizada.

 Las pantallas llegaron a los ‘coles’ para quedarse 

Educación es uno de los ámbitos en los que ha aumentado el empleo con más fuerza en la ciudad: un 7,25% más de diciembre de 2019 al mismo mes de 2022. Primero fue por las medidas de prevención frente al COVID, con el desdoble de unidades. Pero, ahora, su amenaza es otra: la baja natalidad. De ahí que los centros privados y concertados estén contratando personal para diversificar su oferta en los tramos donde hay más alumnado con ciclos formativos y cursos online.

Así lo explica Juan Lemos, responsable del sindicato Feuso en Vigo. Cuenta que sí hay otros efectos de la pandemia aún visibles hoy en la educación viguesa, como la apuesta por las tablets en vez de libros. Destaca que esta digitalización también está exigiendo más formación a los docentes. Otras secuelas del COVID en algunos centros es el mantenimiento de las entradas escalonadas o el menor acceso de los padres al interior.


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