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El abandono del IEO de Vigo, al Congreso de los Diputados

El BNG exige explicaciones al Gobierno tras el riesgo de derrumbe denunciado por FARO

Parte de la nave de cultivos del IEO de Vigo, ubicado en Cabo Estai. |   // IEO

Parte de la nave de cultivos del IEO de Vigo, ubicado en Cabo Estai. | // IEO / Lara Graña

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Lara Graña

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Vigo

La plantilla del centro vigués del Instituto Español de Oceanografía (IEO) empezó la semana pasada con el traslado de mobiliario al salón de actos. Allí, en una estancia diáfana, tendrán que desempeñar parte de su trabajo debido al calamitoso estado de las instalaciones: la nave de cultivos deberá ser derribada por su estado “potencialmente peligroso”, es obligatorio entrar con casco, se ha diseñado un plan de evacuación urgente y todo huele a formol por la avería de las campanas extractoras. Un panorama desvelado por FARO que llega ahora al Congreso de los Diputados, de mano únicamente del nacionalista Néstor Rego, electo por la provincia de A Coruña.

“La íntima relación con el sector pesquero e industrial es algo a proteger, mantener y potenciar, no pudiendo tolerarse que se ponga en riesgo por unas deficientes instalaciones”, dice la pregunta parlamentaria registrada por escrito. El Gobierno central deberá pronunciarse no solo acerca de las inversiones a ejecutar en Cabo Estai –fuentes del Ministerio de Ciencia eludieron ofrecer información al respecto a este periódico–, si no también qué actuaciones llevará a cabo para “mantener la actividad investigadora de alta calidad y excelencia”.

La plantilla del IEO de Vigo, integrada por unas 120 personas, fue reunida de urgencia a mediados de febrero para conocer el resultado de un informe técnico y cuyas conclusiones fueron las anticipadas por algunos de los trabajadores. “Tenemos que usar casco, nos caen cascotes”, denunció uno de ellos. La pasada semana, además del traslado de muebles al salón de actos, la dirección del centro no había adoptado ninguna otra medida para preservar la seguridad de su equipo, como constataron las mismas fuentes.

Desde el ministerio que dirige Diana Morant se limitaron a avanzar un “plan de inversión y mejora para construir una nueva planta de cultivo y acometer las obras del edificio”, sin aludir a cuantías presupuestarias o plazos de ejecución, además de asegurar que “la integridad de los trabajadores no está comprometida”. Una aseveración que ha disgustado más al personal del Instituto, que conforma la élite de investigación de todo el país.

La pregunta registrada por Néstor Rego, tramitada ya en la Cámara baja el 28 de febrero, ha quedado pendiente de contestación.

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