La Universidad de Vigo evalúa los petroglifos como puntos estratégicos para la prevención de incendios

El proyecto Paleointerfaz, financiado por el plan nacional de I+D, se desarrolla en el Baixo Miño y a día de hoy se centra en el papel de los yacimientos situados en cumbres

Una investigadora del proyecto realiza una medición con LiDar de mano (en el recuadro) en Outeiro dos Lameiros (Baiona), Al lado, una imagen 3D de la vegetación de la misma zona. |   // CEDIDAS

Una investigadora del proyecto realiza una medición con LiDar de mano (en el recuadro) en Outeiro dos Lameiros (Baiona), Al lado, una imagen 3D de la vegetación de la misma zona. | // CEDIDAS / S. PENELAS

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Galicia presume de una “inmensa riqueza patrimonial” que, en gran parte, se encuentra en suelo forestal. Y proteger estos enclaves también podría ayudar a prevenir grandes incendios como los que asolaron el sur de la provincia en 2017. Con esta premisa nacía hace tres años el proyecto Paleointerfaz liderado por la UVigo y financiado dentro del plan nacional de I+D. Tras poner a punto varias herramientas, entre ellas, una innovadora metodología para obtener una cartografía actualizada de posibles combustibles, los investigadores analizan ahora qué actuaciones en la vegetación de varios enclaves arqueológicos del Baixo Miño podrían reducir la intensidad y la velocidad de los fuegos. Y los resultados preliminares están siendo muy prometedores.

“Una visión global e integrada del territorio, en lugar de focalizada en el patrimonio o en los incendios como elementos aislados, puede generar sinergias. En Galicia hay una oportunidad muy clara de hacer una gestión integrada y mejorar ambos aspectos. Por un lado, tiene una enorme riqueza patrimonial y, por otro, el nuevo escenario de cambio climático y las grandes olas de incendios evidencian la necesidad de trabajar en la prevención y no solo en la extinción, donde ya tenemos unos servicios fantásticos”, destaca Julia Armesto, investigadora del área de Ingeniería Cartográfica y líder de un equipo multidisciplinar que engloba a expertos de la UVigo y de otras instituciones en varias disciplinas, desde la gestión de incendios a la silvicultura, pasando por la ingeniería y la estadística.

La UVigo evalúa los petroglifos como puntos estratégicos para la prevención de incendios

La investigadora Julia Armesto lidera el proyecto. / Alba Villar

El estudio, que finalizará en 2024, se centra en la comarca del Baixo Miño –en los concellos de A Guarda, O Rosal, Tomiño, Oia, Baiona y Gondomar–, donde hay catalogados más de dos mil elementos patrimoniales. Un total de 755 son yacimientos arqueológicos, la mayoría petroglifos. “Y prácticamente todos, el 92%, están en áreas forestales. Además, el 41% de ellos, que también es muchísimo, se encuentran bajo arbolado, sobre todo, eucaliptos y pinos, dos de las especies pirófitas incluidas en la Ley de incendios de Galicia. Y, en muchas ocasiones, con matorral debajo”, apunta Armesto.

“Si gestionamos estos enclaves y la vegetación circundante teniendo en cuenta la prevención de incendios no solo vamos a conseguir que bajen su intensidad cuando lleguen a esa zona, sino también reducir su impacto desde el punto de vista del valor y la conservación del entorno paisajístico”, añade.

El primer paso del proyecto consistió en la definición de estas áreas estratégicas, denominadas “paleointerfaz”, sus características y extensión alrededor del elemento patrimonial. Y, a partir de ahí, los investigadores desarrollaron una metodología muy novedosa para obtener una cartografía actualizada, tanto de dichas áreas como del territorio circundante.

Mapa de modelos de combustibles en el Baixo Miño.

Mapa de modelos de combustibles en el Baixo Miño. / Paleointerfaz

Para ello, combinan imágenes satelitales del programa Copérnico de la ESA, que se actualizan de forma continua, con los últimos datos LiDAR aéreo del programa nacional PNOA: “Y así podemos saber si la vegetación es continua o no, si el matorral es alto o bajo, o si hay poblaciones a los pies de los árboles de forma que existe una enorme cantidad de biomasa disponible para arder. El comportamiento de cada modelo o tipo de combustible es significativamente distinto”.

Los investigadores automatizaron todo este proceso y, a partir del modelo de Rothemel, elaboraron una cartografía del Baixo Miño que identifica los diferentes tipos de combustible presentes a lo largo de todo el territorio. Los resultados ya han sido publicados por una revista internacional de prestigio, lo que acredita su solidez y rigurosidad.

“Contar con una cartografía actualizada de combustibles es esencial para poder hacer simulaciones de incendios que resulten fiables y esto era una cuenta pendiente desde el punto de vista científico. La vegetación en Galicia es muy dinámica y el Mapa Forestal se actualiza cada diez años, el último es de 2011. Por eso Medio Rural ha puesto en marcha el Inventario Forestal Continuo de Galicia. En este sentido, desde el proyecto hacemos una aportación importante, no solo en el contexto local, sino también internacional”, subraya Armesto.

Mapa con las 39 agrupaciones de elementos patrimoniales seleccionadas como potenciales áreas de gestión.

Mapa con las 39 agrupaciones de elementos patrimoniales seleccionadas como potenciales áreas de gestión. / Paleointerfaz

Los expertos también han puesto a punto una metodología de análisis de comportamiento frente a los incendios que supone un cambio de paradigma ya que no se centra en los puntos de inicio, sino que contempla todo el territorio. “Hacemos nuestras simulaciones en ausencia de medios de extinción porque tienen que priorizar su actividad y es posible que se escape un pequeño incendio que, en circunstancias extremas de sequía prolongada y vientos intensos como las de 2017, acabe descontrolándose y generando un megaincendio. Y simulamos tanto las circunstancias meteorológicas habituales como las excepcionales para estar preparados ante el actual escenario de cambio climático”, detalla.

Actualmente, los miembros del equipo evalúan la efectividad de desbroces y otro tipo de actuaciones en la vegetación de enclaves arqueológicos situados en las cumbres o cerca de ellas: “Hay muchos, como el de Outeiro dos Lameiros, y su posición topográfica los hace especialmente favorables para la prevención porque los incendios suelen cambiar su comportamiento de forma natural en las cimas”.

“Nos estamos encontrando cosas interesantes. Los resultados todavía son preliminares pero todo apunta que podemos cambiar de manera significativa ciertos parámetros de los incendios, como poco su intensidad. Y si conseguimos reducirla y también bajar la velocidad estas zonas podrían ser utilizadas por los servicios de extinción como puntos de anclaje desde donde iniciar sus actuaciones”, comenta.

Outeiro dos Lameiros, en Baiona.

Outeiro dos Lameiros, en Baiona. / Paleointerfaz

Otro de los trabajos actuales es la realización de mediciones con un dispositivo LiDAR de mano, todavía muy novedoso, para la identificación y caracterización geométrica automatizada “árbol a árbol” de cada paleointerfaz.

“Es un proyecto científico y el objetivo es mejorar el estado de conocimiento actual, pero no perdemos de vista que pueda llegar a tener una aplicación y aporte mejoras a un problema tan acuciante en Galicia como es el de los incendios forestales y con tantas repercusiones, tanto a nivel social como medioambiental y económico. Para mí, personalmente, es una satisfacción conseguir llegar a resultados que puedan tener una vocación práctica”, sostiene.

El equipo de investigadores de Paleointerfaz lo completan Juan Picos, director de la Escuela de Ingeniería Forestal de la UVigo en Pontevedra; Domingo Molina, coordinador del máster interuniversitario en Incendios Forestales de la Universidad de Lleida; Faustino Patiño Barbeito, de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UVigo; Antonio Vaamonde, catedrático de Estadística de la UVigo; Pilar Muñoz, del área de Economía Financiera y Contabilidad de la UVigo; la doctoranda Laura Alonso; Guillermo Bastos, ingeniero industrial; y Fernando Carrera, exdirector de la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Galicia.

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