SOS de la hostelería: el área de Vigo precisa para este verano a unos 6.000 cocineros y camareros

El sector ya sufre falta de trabajadores en temporada baja - Los sindicatos solicitan mejores condiciones laborales

Un camarero y clientes en una terraza de la Praza da Constitución.

Un camarero y clientes en una terraza de la Praza da Constitución. / J. Lores

La hostelería se tropieza con la misma piedra: la falta de trabajadores para hacer frente a la demanda. Para este verano, al igual que en el anterior, el sector en Vigo y su área necesitará a unos 6.000 camareros y cocineros que asuman la carga de tareas, que se espera “similar” a la de la última temporada estival, según avanza la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos). El año pasado, no se pudo llegar a esta cifra, lo que provocó ciertas complicaciones en la prestación de los servicios. Su presidente, César Sánchez-Ballesteros, traslada la preocupación del gremio ante una situación que sufre incluso en temporada baja y será más acuciante en temporada alta y fechas clave como la Semana Santa o la Reconquista, con un peso creciente desde que se colgó la medalla de interés turístico nacional.

El representante de la patronal pontevedresa reconoce que “sigue siendo complicado encontrar trabajadores, sobre todo, cualificados” para dar forma a las plantillas de los negocios de hostelería y ofrecer el servicio deseado. “Hay mucha gente sin empleo, pero la realidad es que no es sencillo contratar en nuestro sector”, indica antes de destacar que esta misión se complica todavía más si no se trata de ciudades: “En Sanxenxo, por ejemplo. Hay gente que tiene que gastar en transporte para desplazarse hasta otra localidad. En todo caso, el precio de los alojamientos está imposible”.

La falta de trabajadores se deja notar en los horarios. Como contó FARO recientemente, ya hay responsables de negocios que, debido a este motivo y sumado a la inflación y la búsqueda de una mejor calidad de vida, han decidido reducir su jornada: la cafetería Coffee Runners, en Castrelos, es un ejemplo. Cierra a las 18.00 horas de martes a viernes y no a las 23.00 horas, como hace meses. “Muchas personas han cambiado de sector durante la pandemia por las restricciones a la actividad en hostelería, se han ido al transporte o la alimentación, con horarios muy diferentes. Nuestro gran hándicap es el trabajo los fines de semana”, anota Sánchez-Ballesteros.

El presidente de Feprohos también menciona la reducción de la cifra de personas que se incorporan al mercado laboral, para las cuales el sector hostelero siempre ha sido más atractivo, principalmente, en la temporada estival. “Es la mitad que hace 20 años. El verano es el momento en el que los jóvenes aprovechan para ganar algo de dinero, pero esto ocurre en menor medida que antes. También se trata de una situación derivada de la pirámide poblacional”, indica antes de alertar de la escasez de efectivos cualificados, un mal que comparten más sectores económicos.

Para los sindicatos, el problema está en las condiciones de trabajo impuestas por el empresariado hostelero. La responsable de Emprego de CCOO en Galicia, Maica Bouza, lamenta que “el grueso” de este gremio, “no todo”, no apuesta por la fidelización de sus trabajadores a través de buena formación, buenos salarios y buenas jornadas laborales. “Mientras no cambie la mentalidad de esta parte de la hostelería, la situación no va a cambiar; a corto plazo, lo veo bastante complicado. Hay mucha gente con muchas ganas y necesidad de tener un empleo, pero exigen unas condiciones dignas”, apunta.

Falta de formación y jornadas de hasta 12 horas

Bouza también pone el foco en la falta de formación y su desajuste con respecto a las necesidades del mercado laboral. “Si no se oferta una formación adecuada a gente sin empleo o despedida de otros sectores y le unimos a eso que las condiciones no son atractivas, será difícil que mejore este panorama”, expone, a la vez que atribuye a las administraciones detectar las necesidades del gremio para confeccionar una formación pública con garantía de acceso e igualdad para todos más útil: “Les corresponde a las administraciones y los servicios públicos de empleo. Es una laguna que se tiene que resolver para permitir a los ciudadanos entrar en empresas o promocionar”.

Radiografía similar traza el secretario comarcal de la CIG de Vigo, Alberto Gonçalves. Destaca que los salarios superan los 1.000 euros “en el mejor de los casos” y las condiciones son “precarias”: “Hay hosteleros que contratan a gente por muchas menos horas de las que acaban haciendo, hasta 10 o 12 con contratos a media jornada”. Cree que la falta de trabajadores se olvidaría si el gremio “se actualiza”. “Sus profesionales se van a otros sectores con condiciones más dignas, y más si tienen en cuenta la subida de los precios. No encuentran a gente porque, en muchos negocios, se dan situaciones de semiesclavitud o superexplotación. La solución pasa por que los empresarios se abran a negociar convenios dignos y respeten los derechos laborales de los empleados”, sentencia.

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