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Entrevista | Ánxela Alonso Logopeda de la AECC

“No poder comer con normalidad puede provocar que estos pacientes se aíslen”

Esta profesional analiza de qué forma repercute la aparición de la disfagia en las personas afectadas

Ánxela Alonso, logopeda de la AECC.

Ánxela Alonso, logopeda de la AECC. / FdV

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Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Ánxela Alonso es la logopeda de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en la provincia de Pontevedra que ha jugado un papel fundamental en la recuperación integral de Pepe Piñeiro.

–¿Cuáles son las principales causas que motivan la aparición de la disfagia?

–La presencia de la disfagia está asociada a enfermedades muy variadas. Puede aparecer en pacientes con párkinson, parálisis cerebral, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o tras un ictus, además de en pacientes oncológicos. También puede darse en pacientes pediátricos con malformaciones e incluso en gente mayor solo por envejecimiento. En definitiva, puede aparecer por distintos motivos y a lo largo de toda la vida.

–¿Qué supone para los pacientes? ¿La alteración de la deglución va siempre acompañada de las dificultades para la pronunciación y la entonación?

–Es cierto que en el caso de los pacientes oncológicos suelen ir asociados, pero no todos las personas con afectación en la deglución tienen problemas de habla. Por ejemplo, después de un ictus a veces solo se ve alterada al deglución. Dependiendo de la causa de la disfagia, nuestra intervención también variará.

–¿Cómo es el abordaje de estos pacientes a nivel terapéutico?

–A la hora del tratamiento, la figura del logopeda siempre debe estar presente en el equipo. Dependiendo de los síntomas de la disfagia, lo que solemos hacer es poner en marcha estrategias que puedan compensar las dificultades que tenga el paciente como cambios a nivel postural, por ejemplo que bajen la cabeza al tragar o que la pongan de lado, además de modificar las propiedades de los alimentos, tales como la consistencia o la cantidad. Procuramos dar herramientas a los pacientes para que puedan controlar el volumen de comida que pueden ingerir, a la vez que favorecemos la rehabilitación motora con ejercicios para fortalecer los músculos y mejorar la coordinación.

–¿Es posible una recuperación integral?

–La recuperación varía en función de la enfermedad de base. En un caso con ELA, en el momento en el que aparece la disfagia, nuestro trabajo es paliar los síntomas porque siempre va a ir a peor. No sucede lo mismo en pacientes oncológicos, pediátricos o en los afectados por un ictus, que prácticamente siempre acaban recuperándose. El manejo y el abordaje de la disfagia es fundamental porque somos seres sociales que nos reunirnos alrededor de una mesa en cada celebración y el hecho de no poder comer con normalidad puede provocar que estas personas se aíslen.

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