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Jóvenes vigueses cuidan mascotas para combatir la inflación: “Necesito sacar dinero de alguna parte"

Los servicios van desde el paseo de perros a visitas a domicilio | Se ofrecen tanto estudiantes como personas con trabajos a jornada completa

Michelle Sanguino pasea a sus dos perras y a otra que aloja en su propia casa. Ainhoa Marconi, junto a una de las mascotas que ha cuidado. José Lores | FDV

Comprar lo esencial para vivir es hoy mucho más caro que hace, por ejemplo, un año. La gran mayoría de los españoles no han visto crecer sus ingresos de forma paralela, por lo que apremia la necesidad de encontrar una vía de dinero extra. Esta coyuntura ha provocado que, en los últimos meses, jóvenes vigueses hayan decidido prestar sus servicios a través de internet como cuidadores de mascotas, una actividad remunerada que incluye desde pasear a perros a ofrecer sus propios hogares como guardería.

“Necesito ir sacando dinero de alguna parte porque está todo muy complicado”, refiere a FARO Nerea G., una joven que se ha inscrito “hace poco” en una aplicación para el atendimiento de perros y gatos de otros vecinos de la ciudad. Al mismo tiempo, busca un empleo que encaje con sus estudios de Traducción e Interpretación y cursa un ciclo superior a distancia de Asistencia a la Dirección.

Entre su cartera de servicios, proporciona su piso para alojar a los peludos durante la noche o como guardería de día, realiza visitas a domicilio y pasea a perros. El precio por estas tareas oscila entre los 6 y los 20 euros, siendo lo más económico las salidas a la calle con los animales y lo más caro el hospedaje en la casa del cuidador -con tarifas adicionales en períodos vacacionales y por pluses como peluquería y baño-.

"Tengo un trabajo fijo, pero de muy poquitas horas, y esto me permite ganar algo extra, que lo uso para ahorrar básicamente"

Michelle Sanguino

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Las mismas prestaciones dispone Michelle Sanguino, con más bagaje en el área tras un año en la plataforma digital y con el sueño de estudiar Veterinaria en el futuro. “Tengo un trabajo fijo, pero de muy poquitas horas, y esto me permite ganar algo extra, que lo uso para ahorrar básicamente”, explica.

Los primeros meses fueron arduos para ella, con un cliente al mes a lo sumo, pero paulatinamente fue mejorando su situación: “Como mucho, hacía 25 euros al mes, no me daba para nada; luego, poco a poco, me fueron conociendo, y ahora, incluso, tengo perros fijos, por lo que puedo recibir algo más”.

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Sus vivencias en esta ocupación alternativa han sido generalmente agradables, se siente “superfeliz así”, aunque en ocasiones le ha tocado lidiar con “perros maleducados” que le han roto sus enseres y con otros en “condiciones tristes”. “Una vez vino uno con muchísimas enfermedades (infección en los oídos, problema en el pulmón, sobrepeso, diabetes, ciego, incontinencia…), tenía 17 años y fue muy complicado cuidarlo, pero puedo contar las experiencias negativas con los dedos de una mano”, afirma. 

Ainhoa Marconi, enamorada de los canes, se encuentra inmersa en su primer año de universidad. “Conseguir un trabajo que me cuadre con mis horarios es muy difícil, ya que no tendría ni un solo momento para estudiar, y gracias a esta actividad como cuidadora de mascotas puedo tener un poco de ingresos; todo lo que he ganado hasta ahora lo he ahorrado”, confiesa. 

"Conseguir un trabajo que me cuadre con mis horarios es muy difícil, ya que no tendría ni un solo momento para estudiar"

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Usa la aplicación desde el pasado mes de agosto y, por el momento, su relato es positivo: “He estado feliz tanto con los perros como con los dueños”.

La inflación también azota a los jóvenes contratados a jornada completa. Es el caso de Ana Martínez (nombre ficticio a petición de la fuente), quien, a pesar de disponer de un empleo de ocho horas diarias de lunes a viernes, va "muy justa" económicamente.

Ella vive sola en un apartamento y mantiene un coche, por lo que ha resuelto sumarse a la aplicación para “ir tirando de una manera más cómoda y no estar agobiada por el dinero continuamente”, sentencia. 

Pese a que la tasa de variación anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) en Galicia se redujo del 9,2 % en septiembre al 7,8 % en octubre -del 8,9 % al 7,3 % en España-, a tenor de los últimos datos del INE, el coste de la vida continúa en cifras notablemente elevadas

Pese a que la tasa de variación anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) en Galicia se redujo del 9,2 % en septiembre al 7,8 % en octubre -del 8,9 % al 7,3 % en España-, a tenor de los últimos datos del INE, el coste de la vida continúa en cifras notablemente elevadas. Ayudó en esta moderación el abaratamiento de la luz, tanto con respecto al mes anterior como al año pasado. Con todo, llenar la nevera es actualmente un 14,8 % más caro que en 2021 para los gallegos. Al hilo, los sueldos que se han incrementado lo han hecho muy por debajo de la inflación: los guarismos registrados hasta julio indican un aumento medio negociado en los convenios colectivos del 3,79 %.

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