Si hay un momento para atravesar Vigo en coche es la tarde de este martes 6 de diciembre. Después de varios días de caos en el tráfico por las luces de Navidad, el partido del Mundial entre España y Marruecos ha obrado el milagro y ha despejado las calles de la ciudad, dejando las aglomeraciones para aquellos puntos en los que se podía seguir el encuentro. Sin embargo, esta expectación no ha tenido un final feliz tras la eliminación en la tanda de penaltis.

Gimnasios, supermercados, bibliotecas, comercios o centros de salud. Como ya ocurrió en los encuentros anteriores del torneo, la actividad en la ciudad volvió a paralizarse durante los más de 90 minutos del partido de octavos de final.

Avenida de Castelao durante el Marruecos-España

Cruce entre Pizarro, Bolivia y Vázquez Varela durante el partido de España

Avenida de Madrid, Gran Vía, la playa de Samil, Travesía de Vigo o Coia. Las grandes arterias de la ciudad están ahora mismo despejadas según se puede ver en las instantáneas tomadas por las cámaras de tráfico del Concello de Vigo que acompañan a esta información.

Niños siguen el Marruecos-España del mundial en la Alameda José Lores

Al mismo tiempo, decenas de personas volvieron a reunirse en la pantalla gigante instalada en la zona final del Cíes Market de la Alameda para poder seguir juntos el trascendental choque del combinado dirigido por Luis Enrique.

El horario de las 16 horas permitió que muchos niños pudieran acudir ataviados con camisetas del combinado nacional, aunque finalmente no pudieran celebrar el pase a cuartos.

Aspecto del Cíes Market de la Alameda durante el partido JOSE LORES

El mismo recinto ya había sido punto de encuentro durante los partidos de otras selecciones, siendo el ambiente únicamente comparable con el Inglaterra-Senegal del domingo en el que estuvieron presentes los marines del RFA Argus.

Contención en los marroquíes

En la víspera del partido circulaba un mensaje de Whatsapp entre los grupos de ciudadanos marroquíes que habitan en Vigo. “Esperamos que sea un día deportivo en la que los dos países vecinos una vez más muestren sus lazos de amistad”. El horario del encuentro propició que la mayoría de ellos decidieran seguirlo individualmente desde su casa, reclamando que tras el juego en “el postpartido gane la madurez y sensatez”.

Para mantener esa idea y tras el triunfo en la tanda de penaltis, el portavoz de la comunidad marroquí Abdel El Aziri confirmaba que suspendían cualquier tipo de celebración “para evitar que la cosa se desmadrara y para no dar lugar a altercados”; evitando repetir imágenes vividas en Bruselas tras la fase de grupos.