Suscríbete Faro de Vigo

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Stellantis impulsa la extensión de la autopista del mar a Liverpool

Miles de vehículos de Stellantis, a la espera de embarque en Bouzas. Ricardo Grobas

Una línea marítima regular entre los puertos de Vigo y Liverpool (noroeste de Inglaterra). Es el objetivo que se han marcado los responsables de Stellantis de las plantas de Balaídos y Ellesmere-Port, con la supervisión de responsable del Cluster LCV (siglas de light commercial vehicle, vehículos comerciales ligeros), el vigués Juan Antonio Muñoz Codina. El objetivo es conectar por vía marítima las dos factorías, que comparten la producción de vehículos comerciales ligeros eléctricos (las seis siluetas del proyecto e-K9), para el transporte de piezas y componentes, así como otro tipo de mercancías. La línea, que empezaría a operar la próxima primavera, ampliará el portfolio de destinos de la terminal Ro-Ro de Bouzas, con un indudable interés comercial en la era post-Brexit.

Las negociaciones comenzaron hace meses y se mantienen en el más absoluto secreto, de forma que no han trascendido detalles sobre el número de escalas o barcos que requerirá la línea. Aunque en la comunidad portuaria se da por hecho que la ruta ha sido concebida como una extensión de la autopista del mar (que mueve coches y mercancías entre Vigo y Saint Nazaire y Zeebrugge, con un ramal al sur que llega a Tánger). De hecho, entre las navieras candidatas a operar este nuevo servicio estaría la de la autopista del mar: Suardiaz.

¿Por qué Liverpool?

La razón está en un pueblo cercano, Ellesmere-Port, donde desde hace décadas opera una planta de Opel, hoy propiedad del grupo Stellantis, como Balaídos. Hace un par de años, y bajo la amenaza del cierre por falta de competitividad –perdió la producción del Opel Astra–, la intervención directa de Downing Street blindó con ayudas la continuidad de este sitio industrial, en el que Stellantis está invirtiendo más de 117 millones de euros para electrificar su gama de productos y modernizar las instalaciones. ¿Y qué modelos fabrica? Los mismos que Vigo. Es decir, las versiones eléctricas de las furgonetas K9.

Dado que la gran mayoría de los componentes para las e-K9 se fabrican en la Eurorregión, una línea marítima entre Vigo y Liverpool permitiría sacar de la carretera miles de toneladas al año, en línea con las directrices que impone la Comisión Europea (CE) para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, por lo que sería un proyecto susceptible de recibir ayudas. Igual que la actual autopista de mar. La ruta supone además una interesante oportunidad para todo en hinterland de Vigo al abrir la puerta a un mercado tan potente como el británico en la era post-Brexit.

Por ahora, Stellantis guarda con celo los detalles de la línea, aunque en círculos portuarios se da por hecho que arrancará la próxima primavera. Las dos fábricas forman parte del Cluster LCV que pilota el vigués Muñoz Codina y en Ellesmere-Port están trabajando directivos forjados en Balaídos.

Según la prensa británica, Ellesmere-Port ensamblará inicialmente unas 50.000 unidades de las furgonetas eléctricas con destino al mercado británico y también a la exportación a la UE. Con la inversión acometida, la planta incorpora un nuevo taller de carrocería, un montaje final modernizado, un aumento de la superficie del ensamblaje y la creación del montaje de baterías in situ (como tiene Vigo). También habrá más ayudas para que la planta sea neutra en CO2 a mediados de esta década: se convertirá en 100% autosuficiente en electricidad y en breve se iniciarán las obras para posibles parques eólicos y solares. Junto a ello también baraja levantar en la zona un nuevo centro de distribución de piezas en el Reino Unido.

Compartir el artículo

stats