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La bronquiolitis ya golpea dos veces

Decenas de niños vuelven a urgencias y a los centros de salud tras el primer diagnóstico con los mismos síntomas apenas unas semanas después de la primera infección

Sala de espera de Urgencias Pediátricas del Álvaro Cunqueiro. FDV

Los centros de salud y las urgencias pediátricas del Cunqueiro siguen recibiendo a diario a un elevadísimo número de niños con fiebres, resfriados comunes o catarros. La inmensa mayoría se deben a una infección por bronquiolitis causada por el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), de la que la mayoría de niños se están contagiando en las guarderías. Está afectando especialmente a los menores de cuatro años y lo que están detectando los profesionales sanitarios es que hay muchos pequeños infectados que a las dos semanas sufren una especie de posbronquiolitis en la que se repiten exactamente los mismos síntomas y, en ocasiones, incluso con más virulencia.

“Es cierto que puede ocurrir y lo estamos notando”, explica Juan Lastres, pediatra del centro de salud de Chapela. Hay que tener en cuenta además que el VRS tiene varias variantes, por lo que un mismo niño puede contagiarse varias veces y sufrir bronquiolitis. Y está sucediendo.

De lo que no hay dudas es de que el virus está circulando de forma notoria y provocando que haya niños que estén cayendo varias veces. El principal motivo de la situación que se está viviendo en las últimas semanas es que es el primer curso desde el inicio de la pandemia en el que no hay medidas de restricción, especialmente el uso de la mascarilla, por lo que los pequeños tienen una exposición a posibles infecciones mucho mayor que en los dos años anteriores.

Estos virus son patógenos que dan lugar a cuadros respiratorios que fácilmente pueden confundirse con catarros y que guardan ciertas similitudes con el asma. Provocan una inflamación de los bronquios que se manifiesta con una respiración silbante. ¿Y cuál es el tratamiento? Pues a los bebés que no superan los seis meses se les suministra únicamente oxígeno. A los que son algo más mayores, se le recetan broncodilatadores. Para los casos más graves también se utilizan corticoides inhalados e incluso por vía oral.

Aunque afecta fundamentalmente a los menores de 2 años, también pueden contagiarse niños más mayores o incluso adultos, produciendo un cuadro catarral. Sin embargo, en los bebés menores de tres meses la afección puede resultar grave, sobre todo si padecen alguna enfermedad respiratoria o cardiaca o si han sido prematuros.

La transmisión

La infección se transmite por secreciones respiratorias, tos, estornudos y también, indirectamente, por contaminación de las superficies. De hecho, esto hace que en las guarderías el riesgo de contagio sea muy elevado.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico e inicialmente arranca con un catarro de vías altas que, en 2 o 3 días, afecta también a las vías respiratorias inferiores produciendo tos, fiebre, secreciones, dificultad respiratoria progresiva, y disminución de la saturación de oxígeno en sangre.

El problema además llega en términos de conciliación para los padres. Porque los niños que están contagiados no pueden ir a la guardería, pues ante el mínimo síntoma la dirección del centro tiene la directriz de enviar a los alumnos para casa y solo cuando están totalmente recuperados pueden regresar.

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