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Los dueños de la vivienda okupada de Teis: “Estaba ‘chatarreada’, la usaron de perrera”

La Fiscalía solicita 750 euros de multa para la pareja que invadió casi dos meses la casa, que no se presentó al juicio | Una perito cifra en 5.700 euros los daños en la propiedad

Un dueño de la casa, el día que desalojaron a los okupas. | // M.G. BREA

José Ángel y Juan Carlos Collazo Lago, los hermanos propietarios de la casa que estuvo durante casi dos meses okupada en Teis, respiraron aliviados el 11 de noviembre, cuando, tras la medida cautelar dictada por la jueza, la Policía Nacional desalojó a la pareja que se había adueñado de la vivienda. Ayer fue el juicio por dicha okupación. Como ya ocurrió la primera vez que se intentó celebrar esta vista, los denunciados no comparecieron. Pero, dado que constaban citados “en legal forma”, el proceso se desarrolló igualmente sin ellos. La fiscal pidió que sean condenados a una multa de 750 euros como autores de un delito leve de usurpación, dejando para ejecución de sentencia y en virtud de lo que determine un perito judicial independiente lo que les corresponda pagar por los daños causados en la casa. Las acusaciones particulares solicitan idéntica multa y que, a efectos indemnizatorios, se tenga en cuenta el informe entregado por ellos, realizado por una perito que pudo entrar en la vivienda nada más salir los okupas y que, tras la inspección, cifró los desperfectos en 5.700 euros. Las defensas, mientras, demandan la libre absolución.

Los hermanos dueños de la casa, que la recibieron en herencia tras morir su madre y que la tienen a la venta, declararon en el juicio, que se celebró en el Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo. Fue el pasado 16 de septiembre cuando la pareja de okupas entró en la vivienda. Un vecino les avisó. De inmediato acudieron allí y denunciaron ante la Policía Nacional. “La casa estaba perfectamente cerrada, con calefacción, luz y agua y la usábamos como segunda vivienda; el miércoles anterior había ido allí y pasamos dos semanas en verano”, afirmó José Ángel, indicando que, cuando al principio fueron los policías, los okupas se negaron a abandonar la propiedad: “Dijeron que hasta que un juez les dijese lo contrario, ellos no se iban a ir”.

Precisamente, por orden judicial y de manera cautelar, la pareja fue finalmente desalojada la mañana del 11 de noviembre. “Entramos y nos encontramos la casa destrozada, ‘chatarreada’: todo lo que se podía convertir en chatarra, desde motores, bombonas, instalaciones de gas..., desapareció”, relató el denunciante. Los okupas habían “acampado” en dos estancias y una la usaban como cocina. “Cocinaban allí, había aceite en las paredes y el suelo estaba quemado por el hornillo”, describió. El resto del inmueble había estado invadido por los perros de los denunciados. “Era su perrera, había excrementos, en el baño no se podía ni entrar, un policía tuvo que salir a vomitar”, ahondó sobre lo que se encontraron en su propiedad.

Vecinos

La vecina que vio como los okupas entraron en la casa y dio la alerta a los dueños declaró como testigo en el juicio. Relató que estaba fumando en el balcón y vio a una persona con un carrito y bolsas. Habló con otra residente y llamaron a los propietarios preguntándoles si por casualidad habían vendido o alquilado la propiedad, dándose cuenta entonces de lo que en realidad estaba ocurriendo. Compareció asimismo la perito que hizo el informe económico de los daños causados por la suciedad, orines y excrementos, así como por la acumulación de basura, destrozos en la carpintería y cableado, etcétera. También había una quemadura en el suelo.

Las abogadas defensoras, designadas de oficio y que no consiguieron contactar en ningún momento con sus clientes, plantean su libre absolución. Afirman que no existe delito porque no hubo intención de posesión del inmueble, alegando además que se fueron pacíficamente y que la propiedad llevaba vacía un año. En caso de condena, argumentan, no procedería el pago de la indemnización ya que supera el techo de los 400 euros del delito leve.

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