Una cruzada contra los adoquines en Vigo

El Concello continuará en Marqués de Valladares la retirada del empedrado de las calles, proceso iniciado hace años: lo sustituirá por asfalto pulido

Adoquines de la calle Marqués de Valladares.

Adoquines de la calle Marqués de Valladares. / R. Grobas

Continúa la cruzada del Concello contra los adoquines en la vía pública: los eliminará todos. El alcalde, Abel Caballero, anunció que la retirada de las piedras, iniciada hace unos años, seguirá por Marqués de Valladares. “Su humanización –realizada antes de su llegada a la Alcaldía, a principios de 2007– fue una calamidad. Ya hemos levantado una mitad y, ahora, tenemos que levantar la otra mitad. Una zona entera tenía los adoquines en el aire”, indicó. El coste de los trabajos supera los 214.000 euros. “Cambiaremos adoquines por aglomerado pulido”, añadió.

El gobierno local aplicará “de forma inmediata” en esta céntrica calle la misma receta que utilizó para sustituir los adoquines en la Praza de Compostela, Victoria o García Olloqui: un asfalto pulido con gran resistencia y durabilidad que logra un aspecto natural. También los eliminó de otras calles como Luis Taboada, Carral, María Berdiales o Manuel Núñez. Tiene trabajo por delante: estas piedras rectangulares todavía forman parte de viales de la ciudad como López de Neira –desde el cruce con Doutor Cadaval– o en la propia Doutor Cadaval –hasta el cruce con Cadaval–, llena de parches de alquitrán.

Hay más. Son todavía más de una decena: tramos de Atalaia, Amor Ruibal, Feliciano Rolán o Curros Enríquez, en las inmediaciones de la falda de O Castro hacia Hispanidad. La Travesía do Marqués de Alcedo, Reconquista o Velázquez Moreno, estas dos últimas, en el entorno de la Alameda y Príncipe, son otros ejemplos, así como Jaime Balmes, que comunica Tomás A. Alonso con Conde de Torrecedeira: se ha convertido en una “isla” empedrada en medio de calles asfaltadas. Más: Churruca, Chile o Doutor González Sierra.

Hay varios motivos que justifican la retirada de estos elementos de la vía pública. Y es que los adoquines suponen un problema tanto para las arcas municipales por las continuas reparaciones como para los vecinos, obligados a soportar ruidos y vibraciones en sus viviendas. También para los conductores: son un peligro, sobre todo, para los motoristas. Además de los baches y grietas que se producen habitualmente, la adherencia sobre el empedrado mojado es mucho menor que sobre el asfalto, con lo que, en días de lluvia, se convierten en piezas especialmente conflictivas para las decenas de miles de vigueses que se mueven a diario por la ciudad sobre dos ruedas.

Adoquines en la calle López de Neira

Adoquines en la calle López de Neira / Ricardo Grobas

El caso más llamativo fue el de García Olloqui, en el que entraron la justicia y el Valedor do Cidadán. La Alameda fue reformada por completo en el año 2005 durante el gobierno local del Partido Popular con motivo de la celebración de la Volvo Ocean Race. Dada su reciente humanización, el Concello no contemplaba actuar aquí hasta humanizar otras calles de Vigo que llevaban más años sin arreglos, pero una sentencia tras la denuncia de varios vecinos de García Olloqui por los ruidos y las vibraciones obligó al gobierno municipal a tomar medidas. Inmediatamente, abordó la reparación de este vial y de la Praza de Compostela.

El propio Valedor do Cidadán emitió un informe a raíz de la denuncia de los vecinos de García Olloqui en el que remarcaba que estaba demostrado que soportaban “unos niveles de ruido y vibraciones por encima de los límites permisibles y permitidos”. El Concello llegó a limitar el paso de vehículos por esta zona, pero esa medida resultó insuficiente, ya que, según recogía la sentencia, ni siquiera el aislamiento acústico del edificio permitiría evitar las vibraciones, por lo que la solución pasaría por la sustitución “total o parcial” del adoquinado, como se hizo finalmente.

Más obras en la vía pública

El Concello aprobó el proyecto de rampa mecánica que conectará el entorno del Colegio Losada con la avenida de Ramón Nieto. Cuenta con un plazo de ejecución de nueve meses y un presupuesto que supera los 2,3 millones de euros.

El gobierno local también licitó las obras para ejecutar la rampa mecánica de Aragón, entre los números 209 y el 178: 879.382 euros y ocho meses de duración de los trabajos. El alcalde avanzó, a su vez, que se dedicarán más de 514.000 euros a la “rehumanización” de la calle Coruña, acción que contempla la renovación del asfalto.

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