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Los padres ya emplean detectives para vigilar a sus hijos por consumo de drogas o apuestas

Controlan también a niños que al entrar en centros de menores incurren en delitos leves

Imagen de archivo de un botellón en la zona del Náutico. FdV

El control parental ya escapa de los dispositivos electrónicos e Internet, saltando de la pantalla a la lente, en este caso, de una cámara de fotos. Y es que cada vez son más los padres y madres que, preocupados por las compañías o aficiones de sus hijos, contratan a detectives para vigilar el entorno y comportamiento de los menores cuando salen de casa. Así lo están denotando los despachos de estos profesionales en la ciudad, donde hacen especial hincapié en los controles vinculados a las casas de apuestas.

Cada vez son más los adolescentes que, aún siendo prohibido, frecuentan estos establecimientos de apuestas deportivas, empleando en la gran mayoría de las ocasiones el dinero familiar para ello. “Muchos padres son conscientes que sus hijos frecuentan o tienen amigos de mayor edad y lo aprovechan para irse a casa de apuestas a jugar”, cuenta el responsable del despacho Beta Detectives.

Adultos enganchados

Por su experiencia, el perfil de estos encargos no solo se han centrado en hijos menores de edad, sino todo lo contrario. “Hay muchos padres que ven que sus hijos no independizados, de 40 o incluso más, que no trabajan y saben que están todo el día en Internet, acuden con frecuencia a estas casas de apuestas, y necesitan de nosotros para su confirmación”, esgrime el responsable de Beta Detectives.

El miedo a que los hijos acaben enganchados al juego es extrapolable también al consumo de droga, situación por la que las familias solicitan el trabajo de unos detectives. “En caso de adolescentes , los seguimientos son más sencillos porque suelen ir siempre con el mismo grupo de gente o frecuentar los mismos sitios”, amplía.

Centros de menores

Sin embargo, desde el Grupo Alfa han detectado en los últimos meses tres casos que su director operativo no duda en tildar de “curioso”. Se trata de vigilar el comportamiento de jóvenes que tras ser condenados a su estadía en un centro de menores, han cambiado radicalmente. “Eran niños que habían cometido un error, un pequeño hurto, unos destrozos, un delito relativamente menor, y que fueron remitidos a un centro de menores. Pues sus padres han denotado que su conducta de repente se ha agravado. Los han notado fuera de control y pasando a cometer delitos más graves”, incide el detective.

En estos tres casos que le ha tocado investigar, el menor pasó de ser un “crío” a un chaval “completamente diferente”. “Empezaba respetando los horarios y de repente dejaron sus amistades de siempre y se van durante dos días y no vuelven... casos bastante duros a los que los padres no dan crédito y buscan saber el motivo, la causa del porqué del cambio de su hijo”, explican desde Grupo Alfa.

Procesos de Familia

Estos casos engordan un largo listado de ejemplos donde los menores son los protagonistas. Sin embargo, son los pleitos de Familia los que centran, sin lugar a dudas, las demandas de seguimiento. Cada progenitor buscar saber si el convenio regulador se está cumpliendo, o cómo es el comportamiento de uno de ellos con el hijo. Y es que de cara a un juicio de modificación de medidas, por ejemplo, los detectives actúan como peritos y sus informes tienen validez para los magistrados.

“Son sin duda el grueso de nuestro trabajo. Hace poco, por ejemplo, tuvimos el caso de un madre que veía que su hijo de 12 años, cada vez que volvía a casa de un permiso de visita, se comportaba de forma agresiva, por lo que decidimos ponerle una cámara para inmortalizar estos episodios de cada un juicio contra la otra parte”, reconocen desde Beta Detectives, que incide que su prioridad es siempre la “objetividad”. “Vemos todo tipo de situaciones, pero debemos actuar con toda la objetividad posible”, concluye.

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