El último crimen machista que hubo en el área de Vigo se remonta a hace casi dos años. Ocurrió en Mañufe (Gondomar) en diciembre de 2020. Valentín Alonso Becerra, que entonces tenía 64 años de edad, mató presuntamente a puñaladas a su mujer, Soledad Rey Valverde, de 59 y que, debido a varias dolencias, tenía severos problemas de movilidad. Antes de ingresar en prisión, donde continúa a día de hoy, el supuesto agresor estuvo un tiempo hospitalizado ya que, tras el mortal ataque, intentó suicidarse cortándose las venas. Tras una larga instrucción que recayó en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo, la Fiscalía ya presentó su escrito provisional de acusación en el que atribuye a este sexagenario un delito de asesinato y solicita que sea condenado a 30 años de prisión. El juicio, que no se celebrará antes de 2023, será con jurado popular. 

Con más de cuatro décadas de matrimonio a sus espaldas, la pareja tenía dos hijos. El más pequeño, en la actualidad de 20 años, vivía con ellos ya que sufre una severa discapacidad y tiene reconocida una minusvalía del 93% por la que se le declaró incapaz. El crimen ocurrió la tarde del 2 de diciembre de aquel 2020. Fue entre las 15.00 y las 16.00 horas cuando, según relata el fiscal en su escrito, Valentín atacó a su mujer “de forma súbita y violenta” cuando ambos se encontraban en el salón del domicilio familiar. En el brutal ataque usó “una o varias armas cortantes y de hoja alargada”, provocándole heridas inicialmente más superficiales, de carácter intimidatorio y coactivo en numerosas zonas del cuerpo, “con el fin de someter su voluntad y demostrar su dominio” sobre la víctima, asestándole a continuación varias puñaladas dirigidas a zonas vitales como el corazón o el pulmón “hasta conseguir su propósito de acabar con la vida” de la víctima.

Las conclusiones de la Fiscalía concretan que la víctima tenía 16 heridas incisas, cuatro de ellas de carácter mortal, así como más de una decena de erosiones, equimosis y hematomas. “Todas las lesiones fueron causadas en vida de la víctima”, afirma esta acusación, que concreta que el procesado causó “muchas lesiones innecesarias” que no hicieron más que “aumentar el daño y el sufrimiento” a su esposa

Sin posibilidad de defensa

En el ataque, describe, eliminó “toda posibilidad de defensa” de la mujer, abusando de la severa limitación de movilidad que sufría a consecuencia de diversas dolencias que sufría. “El acusado”, concluye el representante del Ministerio Público, “actuó movido por razones de dominación y desprecio” hacia su esposa. 

Los hechos, glosa el fiscal, son constitutivos de un delito de asesinato en los que aprecia tres circunstancias agravantes: la de parentesco, la de abuso de superioridad y la de género. Junto a la condena de 30 años de prisión y de otros 5 de libertad vigilada a cumplir con posterioridad de la pena privativa de libertad, solicita que se le prive de la patria potestad con respecto a su hijo menor, al que, a tenor de la Ley Orgánica 8/2021, no se podrá aproximar ni comunicar por tiempo de 33 años. Y, en concepto de responsabilidad civil, demanda que indemnice a sus dos hijos con cantidades que suman 550.000 euros: 300.000 para el más pequeño y 250.000 para el mayor. 

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Habla la hermana de la mujer asesinada en Gondomar: "Le dio 5 puñaladas cuando no podía defenderse" Agencia ATLAs

El cierre de esta investigación judicial todavía está pendiente de un recurso de apelación que deber resolver la Audiencia y que fue presentado por la Fiscalía a raíz de que la magistrada instructora le denegase una serie de diligencias que tienen relación con la prueba forense.

Este caso será juzgado en la Audiencia de Vigo. Es competencia del jurado popular. El último crimen machista juzgado en Vigo fue el de la joven Ana Enjamio, asesinada en 2016 por su compañero de trabajo, César Adrio, con el que había mantenido una relación sentimental y que fue declarado culpable y condenado a casi 30 años.

La víctima dormía en el sofá por "temor" a su marido

La víctima del crimen machista de Gondomar dejó constancia por escrito de la terrible situación de maltrato que vivía. En ese escrito, según reveló la hermana de la mujer en una concentración de repulsa celebrada tras el crimen, Soledad relató un intento previo de su marido de acabar con su vida. “La agarró por el cuello el día de su cumpleaños del año pasado [en referencia a 2019], en mayo, cuando ella estaba en el sofá, e intentó asfixiarla”, concretaba esta familiar.

Aunque de forma escueta, la Fiscalía hace referencia en su escrito de conclusiones provisionales a esa situación previa que vivió la víctima, señalando que Valentín le “gritaba y humillaba” de forma habitual, hasta el punto de que la mujer dormía en el sofá por el temor que le infundía su marido. El hombre, finalmente, acabó con la vida de su mujer. El crimen se descubrió cuando llegó a la casa el taxista que a diario llevaba a la casa al hijo menor de la pareja, que acudía a un centro de educación especial en Vigo. Al no contestar nadie al timbre, llamó a los teléfonos móviles del matrimonio y le acabó cogiendo el presunto homicida. “Llama a la Guardia Civil que maté a mi mujer y me estoy muriendo”, le dijo el hombre.