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Fernando López Combarros Párroco de la iglesia de San Francisco Javier

“No entiendo por qué los Jesuitas cierran la iglesia, si es que tiene explicación”

El cura, que pronto cumplirá 12 años en Vigo, critica la clausura del templo, prevista para julio de 2023, y entiende la protesta vecinal en su contra: “Cuando te aprietan, chillas”

Fernando López Combarros, párroco de la iglesia de San Francisco Javier, ayer delante del templo. ALBA VILLAR

Es primera hora de la mañana y Sanjurjo Badía alberga un ambiente escolar de lo más activo. Junto a sus padres, los pequeños entran en el Colegio Apóstol Santiago, que en octubre cumplirá nada menos que 150 años. A pocos metros del centro educativo, símbolo de futuro, la iglesia de San Francisco Javier, propiedad también de la Compañía de Jesús, vive su peor presente.

Condenada a ser pasado desde julio de 2023, cuando previsiblemente se cerrará al público, su cuenta atrás se acelera con el paso de los días. Fernando López Combarros (1950, La Bañeza), párroco del templo de Teis, espera allí frente a la entrada. Incómodo con la decisión adoptada por los Jesuitas y sin saber a dónde se irá en nueve meses, clama por una solución para que no se “abandone” a todos los feligreses que se quedarán sin lugar de culto.

–Hace un mes redactó un comunicado en el que informaba, entre otros detalles, de la marcha de los Jesuitas de Vigo y con ella el cierre de la iglesia al público, que pasará a ser utilizada en exclusiva por el colegio. “Esto, resumiendo lo que va a acontecer, es lo que hay”, decía en una frase. ¿Le molestó la decisión del provincial?

–Me molesta mucho que los feligreses, muchos mayores, se queden sin un sitio de culto. Eso es evidente y claro.

–¿Entiende su decisión?

–Los jesuitas somos pocos –eso a las claras está, no hay que investigar nada– y más mayores con el paso del tiempo. Que dejemos la parroquia se puede entender. Pero lo que no se entiende ni se puede entender, porque no se ha explicado, es por qué se cierra la iglesia. Eso no se ha explicado y a mí me gustaría que se explicara. Si es que tiene explicación.

–¿A usted no se lo han explicado?

–No, ni a mí ni a nadie. Tampoco me lo tienen por qué explicar a mí, se lo tienen que explicar a la gente.

–Imagino que comprenderá el malestar de los feligreses.

–Es fuerte. Es gente muy mayor, gente que ha construido su vida cristiana en torno a la parroquia. Son 52 años.

–Aquí se tiene que haber casado mucha gente. Todo el barrio debe haber sido bautizado en esta iglesia.

–El barrio y más que el barrio, porque muchos antiguos alumnos han seguido la tradición de bautizarse aquí.

–Más de mil firmas destino Madrid para frenar el cierre. ¿Le ha sorprendido la movilización vecinal?

–A mí nada.

–¿No?

–Cuando te aprietan el pie, chillas. No hay más.

–¿Servirá para algo? ¿Hay marcha atrás?

–Pues no lo sé, pero eso es como cuando te pones a estudiar algo: ¿te aprobarán o no te aprobarán? Sabe Dios.

–¿Por qué son los jesuitas de Vigo los que tienen que irse en julio de 2023 cuando hay más efectivos en A Coruña? Aquí hay 6, allí 12.

–Eso ya no lo sé, habría que preguntarle al que decide esas cosas.

–¿La decisión a sus ojos está justificada?

–La motivación de la decisión está justificada. O sea, no podemos atender todo lo que tenemos en España porque está muriendo gente a punta pala. Es una población muy envejecida, somos muy mayores. Yo soy el más joven de casa y tengo 72 años. De ahí pasas a 78 y el siguiente ya a 83, 85, 86 y 87.

–¿Pero la elección de Vigo frente a A Coruña?

–No conozco los intríngulis, por así decir, de esa decisión. Sé que se ha tomado, sé que se ha consultado a nivel nacional, pero lo que hay debajo lo desconozco.

–¿No cree que esto podría haberse arreglado de otra manera? Por ejemplo, llegando la Compañía a un acuerdo con la Diócesis de Tui-Vigo para cederle el uso de las instalaciones…

–Eso sería lo ideal. Lo que hay que explicar es la segunda parte: ¿Por qué la iglesia no puede seguir prestando el servicio público que ha prestado hasta el día de hoy con otro sacerdote?

–Faltan vocaciones.

–Que no hay vocaciones está más que claro.

–¿Sabe si se reunirán el provincial y el obispo para tratar el tema?

–Creo que el provincial le dijo al obispo hace un año que dejábamos la parroquia. O más de un año posiblemente. Le avisó. Lo que no sé es si hablaron que la iglesia se cerraba.

–¿Cree que deberían volver a hablar?

–Claro. Hay presión sobre el Obispado y presión sobre los Jesuitas.

–¿A dónde se irá usted cuando acabe junio de 2023?

–No tengo ni idea, de aquí a julio quedan muchos meses.

–O sea le han dicho que se va, pero no a donde.

–Hombre, si nos vamos todos los jesuitas de Vigo… Yo también soy jesuita.

–¿Cómo se justifica que a usted le digan que se tiene que ir en julio si no le dicen dónde está esa necesidad?

–De aquí a junio hay tiempo de decirlo.

–¿Algunos se preguntarán por qué a dónde van son más necesarios que aquí.

–Pues no lo sé, cuando sepa a donde voy ya lo diré

–¿Pero quiere marcharse de la ciudad?

–Me trae sin cuidado donde vaya. En mi vida de jesuita he estado en mil sitios. Lo que no quiero es que la gente quede desatendida.

–¿Pese a que tenga que dejar atrás estos años aquí?

–Voy a hacer 12 años el día 3. Es donde más he estado. He estado en Burdeos, en Gijón, en Villagarcía de Campos, en Salamanca… He andado mucho. El moverme nunca me ha dado pereza. Una cosa es mi persona y otra son los demás. Son cosas totalmente distintas.

–¿Y no se plantea quedarse aquí aunque le digan que se tiene que ir?

–No, de momento no. No, no, no, no. Eso ni se me ha pasado por la cabeza.

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