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Gran Vigo

La joven esperanza de San José de Vigo

El ingreso de Juan, tras un 2021 en el que abandonó un seminarista, inyecta savia nueva a la casa de los futuros sacerdotes

De izquierda a derecha, Javier, Miguel, Fabián y Juan en la azotea del Seminario.

De izquierda a derecha, Javier, Miguel, Fabián y Juan en la azotea del Seminario. / José Lores

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La llegada de Juan González Días (Redondela, 2000) al Seminario Mayor San José de Vigo ha devuelto la ilusión a un espacio que nunca la dio por perdida. Tras un año sin nuevos aspirantes y la renuncia de uno de los que ya estaban, la institución cuenta otra vez con cuatro alumnos en proceso de formación para convertirse en sacerdotes. Todos ellos se erigen como el futuro eclesiástico de la ciudad, en un contexto caracterizado por la ausencia de un relevo generacional más que urgente para la Iglesia.

“Somos pocos, pero pienso que somos una piña. Aunque seamos menos estamos casi todo el rato juntos hablando y ayudándonos los unos a los otros”, pone de manifiesto el muchacho, recién graduado en Educación Primaria por la Escuela Universitaria CEU de Magisterio.

Antes de iniciarse en los estudios que ya ha completado barajó la idea de hacerse seminarista. No cuajó entonces, pese a haber estado desde pequeño estrechamente vinculado a la vida religiosa. “De niño veía al sacerdote de mi aldea y siempre me llamó la atención. Quería ser como él. Durante toda la infancia y después en el instituto tuve la idea de entrar en el Seminario, pero con 18 años empecé a tener dudas”, dice.

De izquierda a derecha, Javier, Miguel, Fabián y Juan en el Seminario.

Juan González Días, el nuevo seminarista, en una capilla del Seminario Mayor San José de Vigo. / José Lores

Así fue hasta acabar el último curso, cuando se planteó nuevamente esa opción y acabó decantándose. Sacristán de su parroquia desde los 11 años, sus amigos y familiares le apoyaron al conocer su decisión: “Fueron un pilar importante. Al fin y al cabo la opinión de todos los que están a tu alrededor te afecta”.

Respecto a la comparación entre la vida universitaria y el Seminario, dice –y no en broma– que “es muy parecida”. “Por las mañanas tienes clase, por las tardes tienes que estudiar… La diferencia es que en el Seminario tenemos que estar aquí. Tampoco es nada malo porque aquí rezamos en comunidad y conocemos otras realidades”, confiesa.

Vecino de Rande, Juan llegó al Seminario Mayor San José de Vigo a principios de septiembre tras un 2021 en el que la institución no registró ningún nuevo seminarista y después de que hace varios meses se fuera voluntariamente uno de los cuatro que había.

Se quedaron solo tres entonces, bajo mínimos y en un contexto caracterizado por la ausencia de relevo generacional. Y es que como ya avanzó FARO, en este momento son siete curas los que llevan las riendas de dos o más parroquias en la ciudad y la perspectiva es que el trabajo se siga acumulando conforme pasen los años debido a que la mayoría de los actuales sacerdotes son personas de avanzada edad.

El futuro

En las formidables instalaciones que la Diócesis de Tui-Vigo tiene en la Avenida de Madrid, Juan se postula ahora como parte del futuro eclesiástico de la ciudad, compartiendo hogar con Miguel Ángel Fernándes de Andrade (Maracay, 1977), Javier Vila Martínez (Vigo, 2001) y Fabián del Amparo Temporao (Salvaterra do Miño, 1996).

“Soy el abuelo del Seminario”, bromea el primero, mientras el segundo destaca que “no es que falten vocaciones, porque el Señor sigue llamando, sino que los jóvenes acaban dejándolo por el miedo que tienen a ser rechazados por parte de la sociedad”. El tercero, mientras tanto, comenta por su parte que “lo importante es ir tirando poco a poco, y apreciar lo que tenemos”. “A lo mejor que haya poco pero con buena calidad es algo positivo”, resalta.

El espacio en el que residen, preparado para acoger a un centenar de seminaristas frente a los cuatro que hay en el presente, cuenta con miles de metros cuadrados y todo tipo de instalaciones (capilla, salón de actos, un enorme comedor, cocina, salas de estar, cafetería, aulas…). Además de su residencia, es un centro que acoge diversas actividades de la Diócesis de Tui-Vigo y un punto de encuentro para muchos religiosos.

Seminaristas de Vigo

Los cuatro seminaristas en las instalaciones del Seminario Mayor. / José Lores

Si bien entre semana no suelen salir, los seminaristas aprovechan los fines de semana para visitar a sus familiares e incluso tomar algo. También practican deporte o van a la playa, comentan entre otros ejemplos y riendo, haciendo ver que son personas “normales y corrientes”.

Y como no podía ser de otra forma, evidentemente estudian. “Toda la casa está al servicio de la formación de los futuros sacerdotes”, comenta Ángel Carnicero, rector del Seminario, haciendo hincapié en que son seis años de formación (dos primeros de Filosofía y vinculados a las Ciencias Humanas, y cuatro de Teología) para hacerse con la licenciatura de estudios eclesiásticos.

Preguntado sobre si este espacio se queda grande para las personas que son, obvia centrarse en la cantidad. “Para nosotros esto trasciende más allá del número. Evidentemente aspiramos a que sean más y la casa está pensada para muchos más, pero intentamos que la comunidad se adecue al número de alumnos que tenemos, pretendiendo que no baje la calidad ni en el ámbito humano ni en el intelectual”, explica, dejando claro que “la apuesta de la Diócesis por el acompañamiento de los futuros sacerdotes es total”.

Junto a él también viven en estas grandes instalaciones Samuel Montes, formador del Seminario, y Luis Cedeira, director espiritual. En total siete personas para este enorme lugar dedicado a la vida de culto.

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