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Faro de Vigo

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Expertos censuran el cese de los estudios de aguas fecales para predecir epidemias y brotes

Defienden que es una herramienta útil y relativamente barata para monitorizar la presencia de patógenos peligrosos entre la población

Depuradora de Baiona, una de las quince en las que se recogieron muestras para el DIMCoVAR. | // M. G. BREA

Reino Unido inició este verano una campaña de vacunación urgente a un millón de niños frente a la polio tras detectar un nivel significativo en las aguas residuales de zonas concretas de Londres. También lo han encontrado en las de Nueva York. En Valencia están utilizando la infraestructura de detección de COVID en las cloacas para rastrear la presencia del virus de la viruela del mono y lo extenderán a la polio y la gripe. En Vigo, los dos proyectos similares que se pusieron en marcha con la pandemia han finalizado y no tienen continuidad. Expertos advierten que se está perdiendo un “indicador últi y práctico” para alertar de la presencia de patógenos peligrosos, antes de que lleguen los casos a las urgencias o a las consultas de los centros de salud.

Durante dos años, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Vigo (UVigo) y Geseco Aguas S.A., llevaron a cabo el proyecto DIMCoVAR, financiado por el Fondo Supera COVID de CRUE-Santander. Predecían la evolución de la pandemia y sus variantes con análisis en 15 depuradoras –tres de ellas en el área de Vigo– y desarrollaron un sistema y modelo que se puede extender a otras amenazas. “Tenemos las herramientas puestas a punto”, destaca el biólogo e investigador del CSIC Antonio Figueras y explica que se puede buscar un microorganismo de forma específica o hacer periódicamente un barrido para ver qué hay –metagenómica–. “Podemos prever la siguientes epidemias o ver cómo está la salud de la población”, resume.

Sostiene que si no se aprovecha este conocimiento es por falta de voluntad política. “Es absurdo no haber aprendido nada y no aplicar esto a nuestra práctica habitual”, reprocha. Subraya que, en cuanto a infraestructura, no se necesita más que un laboratorio de seguridad biológica normal, además de dotar al proyecto de los recursos humanos necesarios.

Una web con datos en tiempo real

Aboga por tomar muestras periódicas y crear una web con los resultados en tiempo real para que, además de las autoridades, cada uno pueda tomar sus decisiones de prevención. “Es un indicador útil y práctico”, defiende.

De la misma opinión es el catedrático y genetista David Posada, que coordinó un estudio puntual realizado por el Centro de Investigaciones Biomédicas (Cinbio) en colaboración con Aqualia en colectores de diez zonas diferentes de la ciudad de Vigo. Con él revelaron como ómicron desbancó a delta como variante predominante en solo dos semanas.

Posada recuerda que, con investigadores de otras instituciones de Galicia, presentaron un proyecto para monitorizar durante el verano siete puntos de Galicia, principalmente turísticos, y la Consellería de Sanidade les ignoró. Explica que este sistema de alertas tempranas puede servir para otro tipo de patógenos. “Tenemos los conocimientos de sobra”, subraya y añade: “El dinero que costaría comparado con el potencial que tendría para informar con anterioridad a posibles epidemias es poco”. Lamenta que las autoridades no apuesten económicamente por la prevención porque “no da rédito político”. “Esta monitorización es factible, relativamente barata y muy beneficiosa y no se hace porque el gobierno gallego no quiere”, resume.

La doctora Marga Poza, responsable del proyecto CovidBens, en A Coruña, y una de las mayores expertas en esta materia en Galicia lamenta que no tenga continuidad ninguno de estos proyectos en la comunidad. Están pendientes de que se ponga en marcha una red nacional “que no acaba de arrancar”. Defiende que es “una herramienta imprescindible” a la que otros países ya le están sacando partido. “Es necesaria y no se hace por falta de interés de los gobiernos autonómicos y locales. Parece no importarles... Hasta que venga otro bicho”.

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