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La flota de camiones de Hiperxel cumple 30 días parada en Teis a la espera de nuevas mercancías

El equipo logístico, que no reparte, arranca cada día los vehículos y sus cámaras frigoríficas para que no se deterioren por el desuso

Camiones de Xeldist, este jueves descansando en Teis.

Totalmente parados desde el 17 de agosto, cuando Frigalsa dejó de preparar los pedidos de Xeldist y bloqueó sus mercancías ante presuntos impagos. Así se encuentran los camiones de Hiperxel, que mañana cumplirán un mes sin haber llevado a cabo actividad alguna. El personal de logística ha estado yendo estas últimas semanas a trabajar pero sin trabajo, haciendo acto de presencia para no recibir ninguna falta y arrancando los vehículos y sus cámaras térmicas, con el objetivo de que no se deterioren por el desuso. Su situación es el origen de la problemática que se extiende por las 102 tiendas que el Grupo Vinova posee en Galicia: prácticamente desiertas, sin muchos de sus congelados habituales como el pescado. La sede de la empresa en La Riouxa-Teis debería estar abasteciéndolas, así como a sus restantes clientes (hostelería, supermercados y demás locales), pero en lugar de eso permanece “en shock”. En este sentido, su stock medio –las mercancías guardadas a la espera de ser vendidas– ha pasado de valer tres millones a únicamente trescientos mil euros este año, explican desde el sector, resaltando la gravedad del conflicto.

Y es que en Teis, donde están las instalaciones de Xeldist (matriz de Hiperxel), es la cuarta semana que los camiones no distribuyen productos. No solo sus seis de reparto, que entregan al centenar de tiendas localizadas por la comunidad (38 en Pontevedra, 34 en A Coruña, 30 en Ourense y 18 en Lugo), sino también los seis de autoventa, que proveen directamente a todos sus clientes en el territorio gallego. Solo estos últimos se mueven con algo de mercancía, aunque los viajes que realizan son generalmente para quedar con los compradores y mantener el contacto hasta que cambie un panorama de por sí complicado.

Ello lo aseguran fuentes del departamento de logística, afirmando que la actual situación (que afecta a 300 trabajadores, cerca de 70 vigueses) lleva manifestándose durante los últimos meses pero fue el 17 de agosto cuando Frigalsa –empresa logística que no forma parte de Vinova– “bloqueó las nuevas mercancías ante los impagos”. A este respecto, los diferentes trabajadores consultados por este periódico recuerdan que 18 empleados de autoventa y reparto (“curiosamente el personal más antiguo”, algunos “con treinta años de antigüedad”) fueron subrogados de Iberconsa a Xeldist en 2019, con la promesa de que en ningún caso la compañía sería vendida y que se trataba de un reajuste para distinguir el comercio mayorista (Iberconsa también es proveedor) del minorista (las tiendas de Hiperxel). Seis meses más tarde, agregan, Iberconsa comenzó a negociar con Vinova la venta de Xeldist, que tras año y medio de negociaciones se cerró a finales de julio de 2021.

Entonces, comentan, les dijeron que esa operación “garantizaría la viabilidad de la empresa”, algo que catorce meses después cuestionan por completo. “Los camiones están en base parados. El personal está cumpliendo con sus obligaciones de venir, pero está de brazos cruzados”, añade uno de los profesionales, apuntando al cambio de manos como detonante de la actual situación, mientras otro reconoce que solo están arrancando los camiones y sus cámaras frigoríficas “para evitar que puedan estropearse por la falta de uso”. Ambos destacan que este verano, “clave” en la economía de esta clase de empresas por la mayor facturación, ha sido el más flojo de todos con diferencia.

Así pues, las tiendas se han ido vaciando este último mes, arrastrando problemas de suministro desde abril (con la progresiva desaparición de ciertos productos) hasta el bloqueo total, que afecta a 10 establecimientos ubicados en Vigo, 16 del área y 38 de Pontevedra, que concentra la mitad de los empleados afectados (quienes todavía no han cobrado agosto).

Ante la temida quiebra de Hiperxel, diversas fuentes consultadas por FARO (empleados, sindicatos y comité de empresa) indican que “cada mes es más drástico” y que sigue sin llegar “absolutamente nada” de información por parte del conglomerado propietario. “Los clientes se van a abastecer a otro lado”, advierten en este contexto, preguntándose “¿quién va a levantar el muerto?” si sale a flote. Esta versión contrasta con la ofrecida desde la gerencia de Vinova, que reconoció este miércoles los problemas de solvencia, pero dejó claro que actualmente trabaja para conservar todos los puestos de trabajo. Y no valora, en ningún caso, que se cierren los establecimientos de la cadena.

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