Una puerta junto al mar que parecía inexpugnable caía este domingo gracias al empeño y la destreza de un vigués convertido ya en un símbolo. Miguel Ángel Guerrero Pino (Vigo, 1997) cumplía su sueño y se hacía con el triunfo en el Dirt Jump de O Marisquiño y escribía su sobrenombre, el mismo que le puso su hermano de pequeño y que comparte con uno de los protagonistas de la Reconquista, con letras de oro en un festival que califica de “lo mejor que tengo en el año”.

Aún asimilando “poco a poco” todo lo ocurrido en la tarde y noche del domingo, Carolo muestra algunas heridas de guerra que complementan la sonrisa de oreja a oreja que tiene al ver las rampas de As Avenidas.

Allí estuvieron decenas de amigos que lo vieron comenzar ese sueño en el barrio de Barreiro, cuando hace media vida empezó a montar en estas bicicletas para iniciar un camino que no ha sido, ni mucho menos, sencillo. El elevado nivel del festival le cerró las puertas durante años, hasta que en 2017 pudo participar por primera vez.

Dos años después se alzaba hasta la sexta posición como primer español, retrasando el coronavirus y los cambios en el programa un ascenso tan meteórico como imparable.

Miguel Guerrero, "Carolo", el gran protagonista vigués de O Marisquiño PABLO HERNANDEZ GAMARRA

Y es que los vídeos compartidos por O Marisquiño en redes hablan por sí solos. El sábado regalaba al público un flip quint barspin en los entrenamientos del Best Trick mientras que el domingo tocaría techo en la final del Dirt Jump.

“Sabía que podía ganar por el nivel que había” reconoce. Su puntuación de 93.66 fue suficiente para imponerse al ibicenco Alejandro Bonafé –nominado rookie del año en 2021 en MTB– o el sueco Felix Törnqvist.

Pasadas las siete y media de la tarde, una gran salva de petardos y varias bengalas anunciaban a Carolo como ganador mientras el público presente en los jardines de Elduayen le regalaba una ovación que se vio acompasada por el sonido de las motosierras que ya se han convertido en una de sus señas de identidad.

“Fue increíble, no te das cuenta de que está pasando” comenta 24 horas después de dedicar el triunfo a la afición –”esto es por vosotros” –que ya lo ha encumbrado como nuevo icono del deporte urbano. Preguntado por cuál será su próximo reto en la ciudad, bromea con que ya no tiene nada más que hacer en Vigo después de esto.

Nuevos retos internacionales

Sin tiempo apenas para reponer fuerzas, el rider vigués prepara ya los dos shows que tendrá en Canarias desde la próxima semana. Serán las primeras paradas de una gira dentro del limitado calendario que tiene la disciplina y que aún se está recuperando a nivel internacional después de los efectos de la pandemia.

Ya en septiembre pondrá rumbo a Alemania en dos ocasiones –la primera el fin de semana del 2 al 4 en Nuremberg– que servirán como preparativos de excepción para el Crankwork del mes de octubre que se disputará en la James Cook University al noreste de Australia.

Esta prueba de categoría diamante del circuito mundial de la FMB incluiye dos invitaciones para los participantes de O Marisquiño que no tengan acceso vía ránking mundial, en el que figura en el 15º puesto.

Mientras tanto, Guerrero no podrá acudir a su trabajo habitual en Cataluña en una fábrica de automóviles que hasta ahora le había permitido compaginar entrenamientos de hasta cinco horas –ahora los realiza “allá donde puede”– con las jornadas continuas en la factoría.

En el próximo año espera que las marcas que colaboran actualmente con él puedan mejorar su aportación empiecen a pagarle, sirviendo además el triunfo en O Marisquiño como oportunidad de lujo para encontrar nuevos patrocinios. Mientras tanto, Carolo seguirá haciendo acrobacias para seguir adelante, aunque en esta ocasión lo haga con uno de sus sueños cumplidos y el cariño de toda su gente en su haber.