Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Preocupación e ilusión tras el cambio de poder en Colombia

Emigrantes que viven en Vigo difieren sobre la presidencia de Gustavo Petro: visto como un “guerrillero” o la “esperanza” del país

Reinaldo Suaza posa junto a su hija y la bandera de Colombia en su casa de Vigo. ALBA VILLAR

El discurso de la izquierda sigue calando en América Latina, que este domingo (en la madrugada del lunes para España) vio a Gustavo Petro alzarse como el primer presidente progresista de Colombia. El país se suma a una engrosada lista de mandatarios revolucionarios: como así se han venido reconociendo Andrés Manuel López Obrador para México, Alberto Fernández para Argentina o Pedro Castillo para Perú. Sin olvidarnos de las ya históricas Cuba o Venezuela. Desde Vigo, donde unos 1.400 colombianos vivieron el proceso, Reinaldo Suaza y Manuel Cortés –ambos emigrantes que llevan más o menos tiempo en la ciudad– afrontan el cambio de poder con “esperanza” –deseando lo mejor para su nación– pero también con cierta “preocupación”.

A ojos de Suaza, que llegó a la urbe en el año 2000, “ojalá” el nuevo líder “pueda cumplir lo que ha prometido”, aunque por ahora se muestra pesimista. “En el tiempo que estuve de mi juventud en Colombia viví lo de la guerrilla y él era uno de ellos”, dice, indicando que estuvo durante años en la Infantería de la Marina y haciendo hincapié en el pasado de Petro en el Movimiento Diecinueve de Abril (M-19): una de las organizaciones armadas más importantes del país en su momento junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

“Era bastante duro porque nos mandaban hacer descubiertas (así se llama a los reconocimientos de las inmediaciones de una base militar para observar si hay enemigos) y nosotros no podíamos hacer ningún disparo si la guerrilla no nos disparaba. Si matábamos a un guerrillero y no era porque respondíamos, nosotros éramos los malos”, añade además. Evidentemente en los últimos comicios no le apoyó, como sí lo hicieron sus familiares que residen al otro lado del charco.

“Ellos votaron por este señor, muchas personas creen que va a haber un cambio”, comenta sobre el sentimiento de gran parte de la población colombiana. Este vecino, que dejó su barrio en los Chorros (Cali) para venir a Vigo con la entrada del siglo XXI, destaca –pese a su oposición– que “ojalá que el proceso que va a vivir el país sea lo que la gente eligió, y ojalá lo que la gente eligió sea lo mejor para todos”. “Dios quiera que nosotros sigamos con nuestra democracia”, sentencia.

Cortés, activista ambiental, abandonó Colombia el pasado mes de octubre para venirse a la ciudad olívica. Allá, concretamente en Barrancabermeja, él y su grupo protegían el río Magdalena –la arteria fluvial más importante del país, que lo divide de norte a sur por 1.600 kilómetros– de una “gigantesca refinería”. “Alrededor de esa zona existe una influencia de grupos armados bastante peligrosa y nosotros estábamos en la lucha para evitar el fracking (la fracturación hidráulica y explotación de petróleo en grandes profundidades)”, señala. Viendo su vida en riesgo, optó por Vigo para continuar con esta lucha.

Según su parecer, la formación política de Petro lleva ilusión a una nación donde reina la desigualdad (con grandes brechas económicas y sociales) así como el gran problema del narcotráfico. “Hay medio país que considera que esto es un salto al vacío y que Colombia caerá en uno de los más pavorosos limbos comunistas y otros que pensamos en la esperanza”, asevera, esperando que el país salga de la situación de inestabilidad en la que se encuentra. “La guerra colombiana ha matado a cerca de un millón de personas”, subraya en este sentido.

Sobre el pasado de Petro en M-19, manifiesta que este grupo y sus alianzas políticas siempre han estado basadas en que ellos defienden la constitución, “pues fue la constitución que ellos ayudaron a construir”. “Se separaron de las guerrillas y el M-19 se determinó como una guerrilla bolivariana y política. Esa es la famosa cercanía con Chávez que nos puede generar cierto grado de preocupación”, reconoce.

Compartir el artículo

stats