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Faro de Vigo

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Así organizaron los narcos un gran alijo desde un lujoso parador gallego

Condenada a 50 años de prisión la red holandesa y británica que planeó la introducción de 2.300 kilos de cocaína a través de Vigo

Imagen de archivo de un alijo de cocaína que llegó a Vigo. | // ALBA VILLAR

La cocaína iba a llegar a través de Vigo, así que parte de los narcotraficantes implicados en el ilícito negocio se trasladaron a Galicia. Era diciembre, a las puertas de las navidades de 2015, y destacados capos se decantaron por el exclusivo Hostal de los Reyes Católicos de la Praza do Obradoiro de Santiago de Compostela para alojarse y cerrar los últimos tratos económicos antes de que el alijo, una vez recibido, se desmembrase hacia sus destinos finales en la Costa del Sol y el Reino Unido. Lo que ignoraban era que, tras un operativo inicial de la DEA norteamericana y de las autoridades colombianas meses antes, la droga, más de 2.300 kilos de polvo blanco, ya estaba bajo control judicial y la Policía Nacional les seguía desde hacía tiempo los pasos. Y fruto de esta investigación acabaron detenidos los narcos holandeses que representaban en España a los dueños del alijo, el grupo británico que iba a adquirir parte del estupefaciente y los dos españoles que debían transportar la droga por carretera desde la provincia de Pontevedra hasta Marbella.

Casi siete años después de aquel operativo policial, el caso acaba de escribir su último capítulo judicial. Porque tras una larga y farragosa instrucción la Audiencia Nacional ha condenado a penas que suman más de 50 años de cárcel a los 12 acusados en este procedimiento que finalmente se saldó con un acuerdo entre la Fiscalía y los abogados defensores que implicó una reducción de condenas porque los narcos confesaron y por la demora en la tramitación de la causa. Junto a las penas de prisión para cada uno de los encausados –que oscilan entre siete y los dos años de prisión–, se impusieron multas individuales de 42 millones de euros. Y se decretó el comiso de vehículos –algunos de ellos de alta gama– y de varias viviendas y otras propiedades en Marbella que fueron adquiridas con las ganancias obtenidas en el narcotráfico.

El operativo que desembocó en esta condena fue bautizado como "Operación Dulce". Todo nació a partir de una investigación inicial de la DEA y de grupos antidroga de Colombia, que puso la lupa en una organización de narcos asentada en aquel país, en Barranquilla, y que estaba organizando un gran transporte de cocaína que cruzaría el Océano Atlántico con destino a Vigo. Aquí, en España, entraban en juego las organizaciones holandesa y británica que, con la cooperación de transportistas malagueños, colocarían la droga en el mercado.

La cocaína –2.356 kilos con una pureza media del 70%– ya fue intervenida en alta mar en agosto de 2015, pero se decidió su envío a las autoridades españolas, que organizaron una entrega controlada de la misma –sustituyendo la sustancia original– para provocar la caída de los grupos de narcos que esperaban ese alijo. Los traficantes holandeses que representaban a los dueños de la droga se alojaron aquel diciembre de 2015 en el Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago, para recibir el estupefaciente y reunirse con los británicos que iban a comprar parte del alijo. En una de esas citas, en un restaurante compostelano, se pusieron 500.000 euros sobre la mesa para financiar parte del ilegal negocio.

Una nave en O Salnés

La droga, siempre bajo control judicial, llegó a un polígono de O Salnés donde los narcos ya tenían preparada una furgoneta con doble fondo para llevarla hasta Málaga. Pero el ilícito plan se frustró y la Policía Nacional realizó las detenciones en una operación conjunta y simultánea desarrollada en Galicia y en Andalucía. Junto al comiso del alijo, de vehículos y de otros efectos, los agentes se incautaron de 1,3 millones de euros en efectivo. El operativo destacó en su día ya que permitió localizar, en esa nave industrial de O Salnés, el mayor almacén de drogas en tierra desde 1999. Y porque entre los detenidos cayó un destacado capo británico.

Dos agentes encubiertos y droga entregada bajo un estricto control judicial

Como gran parte de las operaciones policiales que golpean a las redes de narcotraficantes, el operativo que derivó en la incautación de este importante alijo de cocaína fue fruto de meses de investigación y de intenso trabajo. Junto a los seguimientos y pesquisas habituales en este tipo de casos, hubo que organizar la entrega controlada de la droga. Tras ser intervenida en alta mar, viajó en avión desde Miami hasta Madrid –donde quedó custodiada en dependencias policiales– y posteriormente, bajo un estricto control judicial, lo hizo por carretera hasta Galicia para hacer creer a los traficantes holandeses y británicos que su plan había prosperado. En la investigación participaron además dos agentes encubiertos.

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