La Asociación Érguete ha alertado del incremento de adicciones a las nuevas tecnologías entre los más jóvenes, sobre todo tras el confinamiento provocado por la pandemia. El programa de intervención del que disponen para evitar este tipo de problemas ya atiende al doble de menores que antes de la llegada del COVID. Destacan que la vida lejos de las pantallas “es cada vez más, una quimera” y, a este respecto, recogen el último informe realizado por AIMC Niños, que apunta a que los menores de entre seis y 13 años pasan casi cinco horas diarias frente a alguna pantalla.

La coordinadora del programa de prevención de la Asociación, Laura Durán, ha explicado que con estas intervenciones pretenden centrarse “en unas adicciones silenciosas que cada vez están más presentes en la sociedad”.

“Nuestro programa tiene por objetivo proporcionar a toda la Comunidad educativa herramientas ágiles para aprender a gestionar el tiempo dedicado a las nuevas tecnologías y el tipo de contenido digital al que se accede”, comenta.

Las adicciones a las pantallas comparten síntomas con otro tipo de adicciones, advierte, ya que también provocan el abandono de intereses y relaciones sociales, el descontrol progresivo de las conductas, malestar, ansiedad e irritabilidad”.

Esto le suma otras complicaciones como el fácil acceso a contenidos inapropiados para su edad --drogas, sexo, juegos de azar--, “información difícil de asumir o digerir”.

La pedagoga del programa, María Novelle, ha remarcado que “comienza a ser habitual” que niños de 10 o 11 años justifiquen la presencia de violencia, acoso sexual o vulneración de derechos en determinados videojuegos “porque juegan la partida con su padre o madre”.

“Para evitar estas situaciones”, el equipo de la Asociación comparte sesiones con menores y con sus familias de distintos centros educativos de la provincia de Pontevedra, tanto en Secundaria como en Primaria.