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Faro de Vigo

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EL RINCÓN QUE MARCÓ A...
Kaixo Músico

Hispanidad, un lugar en el corazón de Kaixo

El artista explica su conexión con este barrio, donde vivió los primeros golpes de la adolescencia y se conectó con la música, y reflexiona sobre la escena cultural viguesa

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Kaixo, con las pistas de Hispanidad detrás. Marta G. Brea / FDV

Hispanidad y su entorno “crearon un lugar en el corazón” del músico Kaixo (Vigo, 1989), mucho menos conocido por el nombre que muestra su DNI, Roi Torres Mariño, por el que le llamaban los profesores del IES do Castro, en el que vio “la realidad” del barrio en el que ha vivido una gran parte de su vida. “Hasta el Bachillerato, fui al Colegio Andersen, en Valladares. Iba a jugar a la zona de A Seara y tenía amigos de Valladares, Bouzas o el centro. Al entrar en el instituto, empecé a tener contacto directo con la zona y una conexión más verdadera. Ya conocía a alguna gente del mundo de la música de hablar por MySpace o Messenger. Fue donde viví los primeros golpes de la adolescencia, peleas, dramas, cigarros, vicios y ligues, pero también donde empecé a hacer música”, explica.

Kaixo destaca con orgullo que Hispanidad fue la cuna, además, de Banana Bahia Music, colectivo pionero de la música urbana en Vigo que, tras más de 10 años de actividad, se despidió de su público a principios de 2020. “Es una zona que me marcó mucho. También fue donde surgieron los primeros fans. Presentamos nuestra primera maqueta en La Iguana Club y vino a escucharnos gente del barrio”, indica antes de poner en valor que este enclave y su influencia “fueron parte del proceso creativo” y de su formación como persona. “Es el espacio donde me desarrollé tanto profesional como personalmente. En las escaleras de Hispanidad, conocí a gente que hacía música y llevaba a mi perro a pasear por allí, y, en las canchas, jugaba al fútbol. También pasaba tiempo en la Casa da Xuventude. Era una vida muy sencilla”, apostilla.

El músico, en Oporto, con su exnovia Alma, que lo llevó a vivir allí tras muchos años en Hispanidad Cedida

Hispanidad también marca su presente. Vive en la calle Álvaro Cunqueiro, en el entorno de la Praza da Independencia, y reconoce que “pocos lugares se pueden comparar con Vigo”. Lo dice después de vivir ocho años fuera de la ciudad: Santiago, Oporto y Madrid. En la urbe olívica, sus rincones favoritos son O Castro –sobre todo, la zona de la pista de skate–, el Náutico y Churruca y sus proximidades, donde regenta la sala Molotov, que abrió sus puertas el pasado mes de marzo. “También me gusta bastante ir a Samil por la noche a estar con los amigos y Alcabre”, añade. Algunos veranos los pasó con su padre en Castrelos, donde se divertía jugando al fútbol y al baloncesto en las canchas del parque municipal. Compartió mucho tiempo con sus abuelas en la calle Padre don Rúa, cerca de Venezuela, y en Hispanidad. Y guarda grandes recuerdos de sus vacaciones en Nerga (Cangas).

"Pocos sitios se pueden comparar con Vigo, pero le falta una política que escuche más"

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Su cariño por Vigo le hace indicar el punto en el que, en su opinión, debería mejorar. “Hay un problema social relacionado con la política. La ciudad podría ser el lugar más potente a nivel empresarial, tecnológico, cultural e incluso universitario, tiene todas las posibilidades de ser la mejor ciudad, pero se hace una política con parches. Hay mucha gente con un montón de ideas interesantes en el campo de la cultura, el ocio nocturno, la moda, la música o el arte en general, pero no hay espacios para desarrollarlas. Existen muchas trabas. Si no estás en sintonía con los políticos, no tienes nada que hacer”, denuncia, a la vez que lamenta que estos representantes públicos “no escuchen a los jóvenes ni al resto de la ciudadanía”. “No puede ser que pidas un local para expresarte y te exijan miles de euros o que solicites licencias para ofrecer conciertos y no se den. Vigo es una ciudad que sale adelante por sí misma: la gente lucha contra viento y marea, contra alquileres y precios de la vivienda por las nubes”, reflexiona.

Destaca que “muchos” de sus amigos que se han ido a Madrid quieren regresar a su tierra, pero no pueden. “La perspectiva de mi generación y de las siguientes es la de “ojalá poder vivir en Vigo”, pero no lo tienen claro”, apunta. Demanda más espacios para que los jóvenes puedan grabar discos, por ejemplo, ya que la cultura “ayuda a valorar la ciudad”. “Solo hay que ver el festival O Marisquiño, viene gente de muchísimos sitios, pero no veo voluntad política. Hay demasiado control de la cultura por parte de las administraciones. Los protagonistas tienen que ser los ciudadanos, los artistas, las empresas… y son los que se tienen que llevar los aplausos, no los políticos. Vigo es muy atrasada en este tema”, lamenta.

"Me siento en una cruzada para que la ciudad sea referencia de la cultura"

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Una cruzada para que Vigo sea referente cultural

Kaixo indica que su gran deseo es que se reconozca a su ciudad como un lugar de referencia de la cultura. Es uno de los motivos por los que se ha animado a poner en marcha la sala Molotov junto con Paulo Ruiz y Luis Meijide. “Queremos dar visibilidad a la música en directo. Me siento en una cruzada”, señala. En su faceta profesional, confirma que está “a tope” con la grabación del nuevo disco de la banda Youcanthide y preparando su nuevo lanzamiento como Kaixo con Mweslee, que espera ver la luz en febrero de 2023.

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