Gran Vigo

El Concello protegerá las raíces del olivo con un radio de siete metros en el túnel de Elduayen

Desplazará el recorrido hacia Torrecedeira para evitar afectar al símbolo de la ciudad | Se realizará una excavación detallada para determinar el estado de la muralla

Los monumentos de Vigo con lustre... y cuentakilómetros

Los monumentos de Vigo con lustre... y cuentakilómetros / C. Prego

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Después de los tres “sustos” vividos con la excavación del túnel entre Policarpo Sanz y Elduayen, el Concello toma nota y blindará el mayor símbolo de la ciudad con la prolongación del mismo hacia Torrecedeira. Según los planos del nuevo paso subterráneo que recoge el proyecto de Alfonso Penela para su integración en el Barrio do Cura, las raíces del olivo de Alfonso XII quedarán blindadas gracias a un área de seguridad de 14 metros de diámetro.

Sin embargo, esta nueva era en el mirador favorito de los vigueses no tendrá al olivo como único protagonista vegetal. La franja intermedia que ocupa un tercio del Paseo de Alfonso XII recuperará el bulevar histórico con árboles frondosas. Además, el acceso de taxis y otros servicios públicos estará limitado a la rotonda del final hacia la calle Falperra.

Esta reordenación de casi 6.000 metros cuadrados incluirá el desplazamiento del otro icono: la escultura de A fada e o dragón de Xaime Quesada seguirá mirando a la ría pero desde otro extremo. También el actual quiosco y los bancos deberán ser trasladados de forma provisional durante las obras.

El entorno del olivo también se verá mejorado con la recuperación de la barandilla histórica hacia la ría o la eliminación de la conexión para vehículos con la calle Poboadores, que se sustituirá por una estructura en voladizo de acero, madera y vidrio. Para no convertir este vial en un callejón sin salida, se habilitará una entrada hacia el túnel cuando este salga a la superficie poco antes de la nueva rotonda con Santa Marta y Torredeceira.

De esta forma, el corazón del casco urbano contará con casi un kilómetro sin motores en superficie desde Policarpo Sanz hasta Pi y Margall, permitiendo “coser” de forma definitiva el Casco Vello Alto y Bajo e incorporando los ámbitos de La Panificadora y Barrio do Cura, que estarán finalizados en el próximo lustro, a una trama urbana que no ha dejado de revalorizarse en la última década.

El alcalde considera que esta actuación supondrá “un éxito de la ciudad” ya que permitirá recuperar una de las antiguas arterias de salida de la misma para un uso 100% peatonalizado. Pero dentro de la actuación y especialmente desde la aparición de los primeros restos de la calle Carral, Abel Caballero destaca la “conservación escrupulosa de la muralla” como seña de identidad.

"Conservación escrupulosa de la muralla, un túnel y Porta do Sol, Elduayen y el Paseo de Alfonso peatonalizado. Un éxito de la ciudad"

Abel Caballero

— Alcalde de Vigo

Desde el gobierno municipal garantizan que su prioridad es seguir las directrices que marquen los arqueólogos que trabajan a pie de obra y los técnicos de la Xunta que hasta ahora han optado por preservar el patrimonio siempre que ha sido posible. Es el caso de la Casa de Mora, que volverá a ser cubierta con tierra y un elemento geotextil, o los restos de la muralla aparecido en Carral.

Es por ello que se insistirá en la realización de nuevos estudios en el área de casi 2.000 metros cuadrados que se encuentra entre Poboadores, la rúa de Santiago y Ferrería. El informe arqueológico remitido a Patrimonio ha tenido un coste cercano a los 50.000 euros mientras que el proyecto constructivo del nuevo túnel de 135 metros requerirá una inversión de más de 5 millones de euros.

De esta forma, se evita que durante la propia construcción o en un futuro el centenario árbol se vea afectado por el paso inferior para los vehículos una vez que ya no tendrá que sufrir sus emisiones en superficie. Esta problemática es la causante de que en la futura Porta do Sol –y al igual que en su homóloga madrileña– se haya evitado colocar árboles de gran porte aunque esto signifique renunciar a espacios de sombra en la nueva gran plaza pública de la ciudad.

Vista del resultado de una de las catas en Elduayen.   | // FARO

Vista del resultado de una de las catas en Elduayen. | // FARO / Víctor P. Currás

La futura prolongación del túnel deberá describir una doble curva para evitar el alcorque que abarcará siete metros de radio hacia los lados y bajo tierra.

El cajón inferior constará de 6,92 metros de altura y además de contar con dos carriles –uno por sentido– de 3,53 metros cada uno, destaca por guardar una acera de 50 centímetros de ancho a cada lado y una pendiente del 1% hacia cada lado, ya que en el trayecto de este a oeste primero se debe ascender para salvar el desnivel actual desde Elduayen y después se va reduciendo la cota de forma progresiva antes de que salga a la superficie.

Completan las medidas de seguridad las escaleras de evacuación que se instalarán en el final de la calle Elduayen y la medianera de medio metro entre ambos carriles.

Sin estructuras relevantes en el baluarte de Falperra

Para confirmar la idoneidad del trazado, la Concellería de Fomento y el estudio de Antas de Moura ya han remitido a Patrimonio de la Xunta el informe arqueológico en el que detallan todas las mediciones realizadas en los últimos años en esta zona. Las cuatro prospecciones manuales y mecánicas en la confluencia de las calles Elduayen, Ferrería y Alfonso XII ha desvelado únicamente la existencia de cinco estructuras, la gran mayoría de ellas relativas a los procesos de urbanización vividos en esta zona a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Entre ellas destaca un tramo de casi 20 metros de longitud y otras esquinas que encajan en las características de un baluarte dados sus materiales, formas y posiciones, por lo que los técnicos apuntan a que se correspondería con el de la Falperra. Esta posición defensiva, la más noroccidental de la antigua muralla, fue desmontada al igual que las de Salgueiral o A Laxe a finales del siglo XX para permitir el crecimiento de la ciudad y se desconoce el alcance total de la cota de su cimentación.

Es por ello que los dos arqueólogos municipales consideran “necesaria una excavación en el área del baluarte que deberá abarcar toda o casi toda su planta” para poder delimitar por completo su superficie y conocer, al detalle, su estado actual y las opciones para ponerlo en valor; dado que con la información de la que se dispone lo son lo suficientemente relevantes como para alterar el futuro proyecto constructivo.

En el segmento ubicado ya en el Alfonso XII se destaca su “potencialidad arqueológica muy baja” dados los planos históricos aunque reclaman también nuevos sondeos.

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