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La hostelería lanza un SOS a Concello y Xunta: quiere cursos de formación

Feprohos advierte de la necesidad urgente de ofrecer formación para remediar la escasez de empleados cualificados: “Nos llama gente a diario interesada en trabajar en el sector”

Un camarero sirve platos en la terraza de un restaurante ayer a la hora de comer. MARTA G. BREA

Se han juntado el hambre y las ganas de comer en la hostelería: hay gente –ciudadanos sin empleo, estudiantes o extranjeros– dispuesta a trabajar en el sector, pero no hay cursos para formarse. Emite esta denuncia la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos). En su oficina, reciben llamadas “a diario” de personas que quieren formar parte del gremio y que no pueden porque no tienen las competencias mínimas: no saben tirar una caña, hacer un café o llevar una bandeja. “Es una pena que tengamos tanta necesidad de empleados cualificados y no podamos contratar a esta gente que se pone en contacto con nosotros porque no tienen manera de aprender el oficio”, relata la patronal.

Para poner una tirita en esta herida cada vez más profunda, Feprohos envió en junio una propuesta de curso de formación al Concello de Vigo pensada para proporcionar conocimientos de forma intensiva a unas 20 personas y remediar en parte una “situación de urgencia”. Ya en plena temporada de verano, la entidad está a la espera de que la administración local le dé una respuesta. “Como mínimo, nos hacen falta unas 150 personas solo en la ciudad para empezar a trabajar en el sector ya”, indica la directora comercial de Feprohos, Marián García. Lamenta que la Xunta de Galicia no les haya concedido este año el Programa Integrado de Empleo, que habría servido para preparar a un centenar de personas: “No entendemos por qué”. Sí les dio el OK en 2020-2021 y la inserción fue del 70%. “Esperemos que nos acepte el siguiente, para empezar en noviembre”, apostilla.

La próxima hornada de estudiantes que podrá empezar a trabajar en el sector procede de la séptima edición del taller de empleo Vigo Capacita, que posibilitan tanto la Xunta como el Concello de Vigo, en el que 20 personas reciben formación profesional para el empleo dirigida a la obtención del certificado de profesionalidad Nivel 2 en Cocina y Restaurante. “Les daremos la semana que viene una charla sobre el convenio colectivo. Estamos esperando a que acabe el curso para colocar a los participantes, pero ya llaman a los formadores antes de finalizar para preguntar si pueden contratarlos”, destaca García antes de poner en valor las capacidades que adquieren: “Salen bien formados, los profesores son muy buenos. Están dispuestos a empezar ya en el gremio, pero, primero, tienen que acabar”.

La directora comercial de Feprohos indica que refugiados de Ucrania se ponen en contacto con la federación “todas las semanas” para preguntar por trabajo o formación, así como muchos jóvenes que quieren ganar dinero en verano y optan por la hostelería, ya sean universitarios, alumnos de Formación Profesional o personas que abandonan los estudios. “El problema es que no saben llevar una bandeja, tirar una caña o hacer un café. Y nosotros no tenemos recursos económicos para formarlos, por eso pedimos ayudas a las administraciones públicas. Tampoco podemos enseñarles mientras trabajan porque tenemos que dar un servicio de calidad: los clientes lo exigen. Y no es como antes, todos los sectores exigen titulaciones y profesionalidad”, argumenta.

"Refugiados de Ucrania se ponen en contacto con la federación todas las semanas para preguntar por trabajo o formación"

Marián García - Directora comercial de Feprohos

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García apunta que la falta de profesionales cualificados en Vigo, agravada por la pandemia, es importante, pero el grado de complicación es todavía mayor en zonas como el Val Miñor, donde los empresarios “se vuelven locos” para encontrar a gente. Lo mismo ocurre en Sanxenxo. Anota otro contratiempo que observa desde su puesto en Feprohos: el problema es mayor para los hosteleros con negocios en las parroquias, ya sea San Miguel de Oia, Matamá o Bembrive, ya que mucha gente que no dispone de carné de conducir no puede desplazarse hasta el establecimiento. “Le da miedo ir en bicicleta o patinete eléctrico y las líneas de Vitrasa no ayudan”, asevera.

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