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Faro de Vigo

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Leon Bridges | Cantante, actúa este domingo en el Mar de Vigo

“Los problemas del mundo no caben en una canción”

“Detesto la presión que se ejerce sobre los artistas para hacer música política”

El cantante de soul norteamericano, Leon Bridges.

La voz y la música de Leon Bridges (EE UU,1989) llevan implícita la historia de un joven afroamericano que se tuvo que hacer un hueco en la industria musical compaginando trabajos poco gratificantes para tratar de subsistir junto a su familia. Un día, alguien se fija en él y todo cambia. Hoy está llamado a ser una de las figuras referentes de la música negra norteamericana. Bridges actúa este domingo a las 20.30 horas en el Auditorio Mar de Vigo en el marco del Ciclo Xacobeo Importa.

–He leído que su historia nace desde abajo. ¿Cómo pasa un joven de Texas de cocinar burritos a ser la promesa de la música negra norteamericana?

–Mi camino hacia el éxito fue una mezcla de casualidad y persistencia. En mi vida compaginaba actuar siempre que podía en el circuito de micrófonos abiertos mientras lavaba platos en un restaurante para ayudar a mantener a mi madre. En ese periplo, terminé conociendo a un tipo llamado Austin Jenkins una noche después de un concierto y terminó cambiando mi vida para siempre. Después de aquella noche, Jenkins me llevó a su estudio para grabar algunas de mis canciones y luego las lanzamos en SoundCloud. El resto es historia.

–¿Cuándo se dio cuenta de que podía vivir de su música? ¿Cuál fue el punto de inflexión?

–La idea de tener éxito en la música era inconcebible al comienzo, pero estaba decidido a seguir perfeccionando mis habilidades con la guitarra y la composición de canciones para poder estar listo si lo lograba. El punto de inflexión para mí fue después de lanzar dos canciones llamadas Coming Home y Better Man en SoundCloud. Ambas canciones generaron más de 100.000 reproducciones en una semana y eso, finalmente, me consiguió un contrato discográfico con Columbia Records.

–Me intriga la forma en la que compone. ¿Cómo suele ser su proceso creativo?

–Suelo empezar rasgueando acordes y cantando melodías. Cuando sé sobre lo que quiero escribir, transformo esas melodías en letras. Hay momentos en los que necesito soledad para escribir una canción y hay momentos en que el proceso de escritura es colaborativo.

–Una amiga me ha dicho que su música es perfecta para viajar, para tener un proceso de introspección. ¿Para usted también es un viaje componerla?

–Una gran parte fue improvisación. Elegimos a algunos músicos consolidados para que vinieran al estudio y cada canción comenzaba con una improvisación. Una vez que aterrizamos en algunas vibraciones, las tomamos y las convertimos en canción.

–En su álbum Gold-Diggers Sound da rienda suelta a la experimentación. ¿Cuánta improvisación ha habido en la grabación?

–Sin duda fue un viaje muy tedioso, pero siento mucha gratitud por el proceso. Es muy gratificante ver cómo una pequeña idea se desarrolla en una melodía elaborada y luego ver cómo resuena gracias a tanta gente por todo el mundo.

–Me interesa su visión sobre la responsabilidad social del artista. En una entrevista leí que decía que no es necesario hacer canciones políticas para ayudar a cambiar las cosas. ¿Me lo puede explicar? ¿Es eso posible?

–No me gusta la presión que la gente ejerce sobre los artistas para que hagan música política. Una persona anónima puede elegir sobre qué quiere expresarse, pero se espera que las personas famosas tengan una respuesta y una opinión para todo. Ese es un sentimiento muy abrumador. Hay mucha maldad en el mundo, pero para mí es difícil ponerlo todo en poesía. Y no creo que todos los problemas del mundo deban escribirse en una canción. Al final del día, nuestra responsabilidad como humanidad es hacer lo correcto sin importar cuán grande o pequeño sea ese acto.

–A pesar de esta visión, en su canción Sweeter señala con dureza el racismo y la brutalidad policial sobre la comunidad negra en Estados Unidos a propósito del asesinato de George Floyd. ¿Cómo vivió todo aquello?

–Esa canción se inspiró en la acumulación de asesinatos contra hombres negros desarmados y algunas de las experiencias de mis amigos con la policía. Una cosa que aprendí en mi viaje es que el racismo no es exclusivo de Estados Unidos. Me han llamado la palabra con N [negrata] en Estados Unidos y me han rechazado en algunos restaurantes del Reino Unido por el color de mi piel. Todo eso es desalentador. Hay personas que son genuinamente buenas en el mundo y hay personas que son puramente malas y, lamentablemente, así es como es.

–Espero no caer en un tópico desde este lado del Atlántico, pero ¿haber crecido en el sur de Estados Unidos ha condicionado su forma de ver estas luchas sociales y, en última instancia, su música?

–El sur tiene sus defectos, pero crecer allí inconscientemente ha dado forma a mi sonido. Soy una cabeza de R&B que ama el blues, el country, el folk, el soul, y mucha de mi música refleja eso.

–Déjeme hacerle unas preguntas rápidas. ¿Dígame un disco que le haya marcado de forma decisiva en su vida?

–Nostalgia Ultra, de Frank Ocean, fue un álbum que me inspiró a ser diferente y superar los límites como artista.

–¿Y un artista?

–Townes Van Zandt es uno de mis artistas favoritos en el mundo. Su música me ayudó a superar algunos momentos oscuros de mi vida.

–¿Con quién le gustaría colaborar y todavía no lo ha hecho?

–Podría ser increíble trabajar con James Blake, Billie Eilish, Brent Faiyaz y Giveon algún día.

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