Tuvieron un importante susto y padecieron un retraso en su viaje. Pero en aviación la seguridad es lo primero. Un leitmotiv. Y probablemente, gracias a ello y a la reacción de los pilotos del vuelo de Vueling entre Vigo y Barcelona que frenaron el avión in extremis tras impactar una paloma en uno de los motores cuando estaban en carrera de despegue en Peinador, el susto no se alargó durante más tiempo. Todo quedó en tierra y la emergencia no se fue al aire.

Cuando se produce algún accidente o incidente importante en los aeropuertos españoles, inmediatamente la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (organismo dependiente del Ministerio de Transportes) abre una investigación. ¿Su objetivo? Aclarar lo ocurrido para corregir posibles errores y evitar situaciones similares en el futuro.

Investigaciones en Vigo

En Vigo —o relacionados con el aeropuerto de la ciudad olívica— son varias las investigaciones históricas que se abrieron por incidentes o accidentes relevantes: el milagro de Aviaco; el ATR que regresó de emergencia a Barajas por fuego en un motor; o, más recientemente, el susto en la ría de Vigo de un helicóptero de Salvamento durante un entrenamiento.

La CIAIAC llegó incluso a investigar este año el motivo por el que un viajero se había caído por las 'traicioneras' escaleras de un avión de Ryanair cuando desembarcaba en el aeropuerto de Santiago. No entró a analizar, sin embargo, otro caso que causó sorpresa en Vigo cuando un controlador frenó un avión de Peinador cuando ya estaba en carrera de despegue al creer que todavía no había arrancado. Un error que se produjo por varios puntos ciegos que tienen en la pista del aeropuerto de Vigo.

¿Qué ocurrirá con el caso de la paloma?

Pero esta vez no habrá investigación por parte de la CIAIAC. Y probablemente sea porque el impacto de aviones con aves es más habitual de lo que los viajeros puedan pensar, que hay multitud de procedimientos se seguridad, que los pilotos están entrenados para situaciones como la vivida el pasado viernes en Vigo y, porque a grandes rasgos, no acabó pasando nada grave.

"La CIAIAC no abrirá investigación sobre este suceso al no quedar enmarcado dentro de la definición de accidente"

"La CIAIAC no abrirá investigación sobre este suceso al no quedar enmarcado dentro de la definición de accidente", confirmaron a este periódico fuentes oficiales del organismo dependiente del Ministerio de Transportes (los criterios pormenorizados en los que se apoya para investigar o no este tipo de sucesos pueden consultarse en este enlace).

Este periódico intentó, si respuesta por el momento, saber si la aerolínea Vueling investigará de forma interna lo ocurrido. El avión, que sufrió daños en dos álabes de la turbina, ya se reparó y despegó de Peinador hace dos días.

¿Qué ocurrió?

Una paloma torcaz —en un principio se pensó que era una bandada— golpeó contra una de las turbinas de un avión Vigo-Barcelona cuanto ya estaba en carrera de despegue. Aunque no se ha hecho pública la velocidad exacta a la que iba la nave en ese momento, fuentes aeroportuarias consultadas por este periódico apuntan que superaría los 90 nudos (166 km/h) y que, como mucho, estaría ligeramente por encima de los 200 km/h. Este imprevisto obligó a piloto y copiloto a frenar y reconducir la situación para no despegar e irse al aire con uno de los dos motores dañados.

Según fuentes conocedoras de lo ocurrido, en el momento del golpe el avión estaría por tanto en torno a la conocida como V1 (velocidad de decisión a partir de la cual la tripulación sí debería haber despegado). A partir de ese límite —que depende de factores como el peso de la nave, el tiempo, el tamaño de la senda...— se corre el riesgo de que el avión pueda salirse de la pista.

Las mismas fuentes apuntan que en el caso del Airbus 320 de Vueling la V1 estaría por encima de los 200 km/h. Si el avión hubiera alcanzado la velocidad marcada, el procedimiento de seguridad obliga a levantar el vuelo. Pero no habría sido el caso de lo que ocurrido en Vigo y el avión se pudo frenar antes de que se terminara la pista, con el consiguiente susto para los pasajeros.

Aviones y entrenamiento de los pilotos

La respuesta de los mandos del avión fue frenar de inmediato. Aunque este tipo de situaciones están contempladas y habrían actuado según el procedimiento, su rápida decisión libró a los cientos de pasajeros de lo que podría haber acabado en un accidente o un susto mayor. Si bien es cierto, los aviones están preparados y los pilotos entrenados para volar con un solo motor, con lo que, de haber conseguido levantar el vuelo, la situación sería de emergencia y la tripulación habría intentado regresar al aeropuerto.

Esta otra alternativa de continuar con el despegue tirando del único motor disponible tendría riesgo de un incendio en la turbina afectada, por lo que probablemente la tripulación tomó la mejor decisión que pudo al no haber sobrepasado la velocidad a partir de la que deben ir al aire: frenar el avión por completo.