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Faro de Vigo

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Las personas celíacas pagan un sobrecoste anual de 935 euros por su cesta de la compra

El encarecimiento de los productos sin gluten derivado de la crisis energética provoca que las familias viguesas afectadas por esta patología lleguen “justas” a final de mes

Productos aptos para celíacos en el obrador de la pastelería viguesa sin gluten "D´Sonia Bakery". ALBA VILLAR

Siempre fue delicada de estómago, pero nunca le llegaron a hacer ninguna prueba médica específica que pudiera determinar si se trataba de alguna patología, alergia o intolerancia. Fue cuando su hija mayor se empezó a encontrar mal cuando saltaron las alarmas. Los profesionales diagnosticaron a su pequeña de dos años Enfermedad Celíaca (EC) y tras realizarle también a ella las pruebas correspondientes, Rebeca Lago supo que era celíaca a sus 30 años, un diagnóstico que llegó cuando en su organismo ya se habían destruido por completo las vellosidades intestinales, claves en el proceso de digestión y de absorción de nutrientes. Tiempo después, cuando su hija pequeña cumplió diez años, se repitió el proceso: cólicos, malas digestiones e hinchazón constante de barriga terminaron en otro diagnóstico de Enfermedad Celíaca en esta familia redondelana.

En la despensa de Rebeca apenas se encuentran alimentos procesados. En su casa prácticamente solo entran productos frescos, y es que para su unidad familiar, en la que tres de sus integrantes son celíacas, hasta el pan se ha convertido en un producto de lujo

Históricamente, los alimentos específicos sin gluten se han caracterizado por un sobrecoste importante en sus precios finales en comparación con los productos con gluten y, a su vez, por contar con una peor calidad, al estar más procesados. Asimismo, es frecuente que la cantidad del producto sea menor si se trata de un alimento apto para personas celíacas.

En este sentido, el último estudio coordinado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) al respecto, revela que las personas celíacas pagan un sobrecoste anual de prácticamente 935 euros por su cesta de la compra. En concreto, el acceso a los productos específicos sin gluten supone al año un gasto de 1.280,44 euros para estos pacientes, con una diferencia de 934,69 euros con respecto a los alimentos con gluten. El gasto semanal implica un sobrecoste de 19,47 euros y el gasto mensual 77,89 euros.  

A modo de ejemplo, en el estudio elaborado por la entidad se incluyó una comparativa de precios entre productos alimentarios con y sin gluten en la que se puede comprobar la gran diferencia entre unos y otros. Así, el pan tostado apto para celíacos supone un sobrecoste de 1,40 euros, el de molde 0,70 euros, las croquetas 1,00 euros, el pan rallado 0,60 euros, las magdalenas 1,13 euros y las gallegas 0,60 euros, entre otros.

"Nuestra alternativa es intentar comer todo lo más fresco posible"

Rebeca Lago - Paciente con celiaquía

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Esta situación, que Rebeca Lago no duda a la hora de tildar de “abuso” hacia las personas diagnosticadas con esta patología, se ha visto recrudecida todavía más con la actual crisis económica y energética, puesto que sumado al incremento de la factura de la luz o la gasolina y la tendencia al alza de los precios en el sector alimentario, las marcas que elaboran productos específicos sin gluten han fijado unos precios todavía más elevados.

Lago comenta que “en nuestra casa es impensable ahora mismo que entre un producto de repostería sin gluten y el pan como mucho lo traemos un día especial. Si ya en un contexto normal notábamos la diferencia en la cesta de la compra, siendo tres personas celíacas en casa, ahora mismo es que es imposible comprar nada. Nuestra alternativa es intentar comer todo lo más fresco posible y yo también elaboro por mí misma algunas cosas para las niñas, como algún bizcocho o postre”.

A este respecto, Rebeca Lago señala que “cuando tienes niños, no quieres que sean menos que los demás, por eso intento que también puedan probar ese tipo de productos. Sin embargo, es una situación injusta, porque recuerdo que cuando mi hija mayor tenía que quedarse a desayunar en el colegio y yo pagaba por ese servicio, allí solo le ponían una pieza de fruta y era yo la que le tenía que llevar la magdalena, el bizcochito y demás. Siempre intentaba prepararles algo, porque lo que encuentras por ahí no es de muy buena calidad y algo tan básico como el pan es carísimo”.

Por otra parte, Rebeca y su familia también han renunciado a salir a comer o a cenar fuera, principalmente por los problemas habituales que suelen darse en la hostelería a la hora de encontrar establecimientos que garanticen un menú libre de gluten 100% y sin contaminación cruzada. Pero también influye que cada vez más están incrementando los precios de estos platos adaptados a las personas celíacas. Así, Rebeca indica que “siempre que salíamos a comer fuera acabábamos poniéndonos mal. Comer fuera es muy complicado para nosotros y me tiene pasado de todo, desde que me cobren más por el pan sin gluten a que me inviten a marcharme del local porque tienen mucha gente y no pueden prepararnos nada aparte. Es muy injusto y discriminatorio”.

Dificultades económicas

La Enfermedad Celíaca (EC) es una patología multisistémica con base autoinmune provocada por la ingesta de gluten, una proteína presente en el grano de cereales como el trigo, la cebada y el centeno, así como en las variedades antiguas de trigo espelta y kamut, entre otros. Normalmente, esta dolencia aparece en personas genéticamente susceptibles y los últimos estudios revelan que en España una de cada 200 personas es celíaca. En el área sanitaria de Vigo, cerca del 1% de la población se ve afectada por esta patología.

Las familias celíacas llegan mucho más justas a final de mes. Estamos hablando de algo de primera necesidad: la alimentación

Eva Posse - Portavoz de Acega en Vigo

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La sede de la Asociación de Celíacos de Galicia (Acega) en la ciudad olívica cuenta en la actualidad con 482 familias socias, entre cuyos miembros hay 550 celíacos, y que ya están presentando dificultades económicas para llegar a final de mes debido al alza de los precios que están experimentando los productos sin gluten. Lo asegura así la portavoz de la entidad en Vigo, Eva Posse, quien apunta que “ya estamos detectando que muchas de estas familias se tienen que apretar el cinturón, porque si tenemos en cuenta que ha subido la factura de la luz, el gas, los alimentos, y si ya partes de la base de que tu cesta de la compra es mucho más cara que la de cualquier persona, las personas celíacas llegan mucho más justas a final de mes. En la asociación ya nos están comentando que están teniendo dificultades para comprar productos específicos sin gluten que, por otra parte, cada vez se encarecen más”. 

El consejo que les dan desde la entidad a las familias viguesas es que “intenten llevar la dieta lo más natural posible, sin recurrir tanto a esos productos específicos, porque en realidad gran parte de los alimentos frescos y naturales no contienen gluten. Aunque entendemos que en una familia con niños es quizás más complicado retirarle los cereales, las galletas o el pan de molde”.

Eva Posse hace referencia también a que otra realidad que se da en las unidades familiares es que, a menudo, varios miembros tienen celiaquía, por lo que la cesta de la compra se duplica o triplica. La portavoz de Acega en Vigo destaca que “estamos hablando de algo de primera necesidad: la alimentación. Habrá quien piense que el pan no es un alimento imprescindible, pero es que las personas celíacas también deberían poder llevar una vida lo más normal posible”.

Por otra parte, Posse señala que “en el contexto actual, con los precios disparados, salir a comer o cenar fuera se ha convertido para las personas celíacas en un lujo por completo. Entre que no puedes comer en cualquier sitio y que los precios son ya de por sí más elevados, es mucho más complicado”, concluye.

Simón Espinosa

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