Roberto Domínguez ya sabe lo que es estar ante un juez o en el banquillo de los acusados, pero en las dos últimas semanas estas comparecencias se han sucedido una tras otra. Este pasado fin de semana, el viernes 29 de abril, tras un episodio de presunta violencia de género hacia una expareja suya, el exboxeador era detenido en medio de un espectacular dispositivo tras fugarse hasta la playa de O Vao.

Dos juzgados de Vigo lo dejaron libre con una orden de alejamiento con respecto a la víctima –con pulsera telemática–, pero este martes 3 de mayo protagonizaba otro altercado en el depósito municipal de vehículos que le valió un nuevo arresto y un nuevo pase, ayer mismo, a disposición judicial. Un tribunal distinto, que le atribuye por estos hechos un delito de daños, lo volvió a dejar en libertad provisional.

Y a esta escalada delictiva se unen unos hechos ocurridos hace 15 días, el 21 y el 22 de abril, cuando supuestamente descargó su ira en un bar de la calle Darío Durán Gómez, donde, según la denuncia, llegó a clavar un cuchillo en la barra, habría proferido amenazas de muerte y volvió al día siguiente armado con una pala. Por estos hechos otro juzgado más, y ya van cuatro, le impuso una medida de alejamiento con respecto al hostelero y a la propia cafetería durante tres meses.

En total, en este breve período el exboxeador, absuelto en 2004 de una agresión con una catana y condenado en 2019 por golpear a la delegada de un combate de boxeo, ha pasado por cuatro juzgados: el número 4 por el altercado del bar, el número 5 y el de Violencia sobre la Mujer por el episodio con su expareja y el número 6, ayer mismo, por los hechos del depósito de vehículos.

Domínguez, de 52 años en la actualidad, se presentó en el depósito este martes con la intención de recuperar el vehículo que le habían incautado el día de su fuga a O Vao. Pero el coche no está a su nombre, pertenece a una pareja del expúgil que falleció, por lo que, al no ser el dueño del mismo, no permitieron que se lo llevase. Lo intentó por la mañana y volvió por la tarde. Según las diligencias policiales, se coló en las instalaciones, llegó a arrancar el coche, intentó arrollar a algunos agentes y tuvo que ser bloqueado por dos grúas. “La voy a volver a liar”, gritó Roberto tras ser detenido. Ayer abandonó los juzgados libre y con una bolsa de hospital.