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Faro de Vigo

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Las bodas religiosas capearon la pandemia con 1 de cada 6 enlaces en el área viguesa

Estela y Pablo se casaron en agosto de 2021 en la parroquia de San Lourenzo de Salcidos, A Guarda.

Las cancelaciones fueron el pan de cada día durante la pandemia. Y uno de los sectores a los que más afectó esta singularidad fue a las bodas. Son muchos los colectivos que dependen de estas celebraciones, desde hostelería, floristería, textil, fotografía... pero también los propios estamentos padecieron estos aplazamientos.

El confinamiento y posteriores medidas sanitarias motivaron que las dependencias del Registro Civil dejase de recibir como cada martes y jueves a decenas de esposos y esposas para contraer matrimonio. Misma o casi idéntica situación ocurrió con las iglesias parroquiales, pero en mucho menor medida. Y es que los enlaces religiosos capearon mejor el temporal coronavírico mejor que los civiles.

156 bodas

Los datos ofrecidos por la Diócesis de Tui-Vigo –que engloba a 21 municipios del área vigués– muestran como los sacerdotes de las diferentes parroquias oficiaron en 2020 un total de 156 bodas, o lo que es lo mismo, una de cada seis del total de los matrimonios registrados en esta veintena de concellos, que según los últimos datos del IGE (Instituto Galego de Estadística) ascendieron al millar.

Mantuvieron sus fechas

Esta resistencia de las bodas religiosas se aprecia también con los datos de años anteriores. Por ejemplo, en 2018 fueron 237 los enlaces religiosos frente a las casi 1.650 bodas registradas en estos mismos ayuntamientos del área de Vigo. “Evidentemente la cifra ha bajado con respecto a otros años, pero hubo muy pocas suspensiones en 2020; las parejas que iban a casarse por la iglesia mantuvieron sus fechas pese a la pandemia. Era algo que tenían muy claro, quería recibir el sacramento y dejaron la celebración para cuando se pudiese”, cuenta Rosa Cameselle, delegada de Pastoral Familiar de la diócesis.

Caída paulatina

Su afirmación queda avalada por los propios datos de la diócesis. Y es que aunque, las bodas religiosas no sufrieron la caída de las civiles, sí cuentan con una tendencia muy a la baja. Por ejemplo, en el último lustro el número de uniones canónicas cayó de 598 a las 237 contabilizadas en 2018 o a las 156 registradas en 2020. No se trata, por lo tanto, de un descenso puntual, sino que ha ido paulatinamente cayendo con el paso de los años debido también a un cambio generacional que evidencia un desapego sacramental y una preferencia por otras formas de unión laicas como son las bodas civiles a través del juzgado, notarios o incluso oficiadas por ediles del consistorio, o por medio de la inscripción en los Registros autonómico y municipal de Parejas de Hecho.

Pablo y Estela durante su boda el año pasado FdV

Cursos prematrimoniales

Una de las obligaciones que exige el casarse por la iglesia es la realización del tradicional cursillo prematrimonial. “Cada año organizamos según qué parroquia y en función de los enlaces que esperamos un calendario con los días en los que ofrecemos estos cursos”, amplía Cameselle.

Dos modalidades

Existen dos modalidades, bien durante tres semanas a dos sesiones cada una o más intensivo en tres fines de semana. “La gente los asocia a charlas donde se viene a escuchar y ya. Nada que ver. No se trata de adoctrinar, sino de reflexionar. Estos cursos buscan un itinerario de acompañamiento a los novios para reflexionar sobre cuestiones tan básicas como tener claro un proyecto de pareja, de familia y sus implicaciones. Trabajamos mucho la comunicación, planteamos cuestiones y las debatimos entre todos”, añade Rosa Cameselle.

“Recomiendo los cursos a cualquier pareja; son abiertos y merece la pena escucharlos”

Pablo Baquero - Contrajo matrimonio por la iglesia el año pasado

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Los vigueses Estela Torrente y Pablo Baquero contrajeron matrimonio el año pasado en la parroquia de San Lourenzo de Salcidos, en A Guarda, tras varios años de noviazgo. Y al igual que estas 156 parejas en 2020 tuvieron que acudir a los cursos prematrimoniales. “Realmente era uno de los motivos que nos podía haber echado atrás la idea de casarnos por la iglesia, que fuese muy latoso todos los trámites y organizar los días del curso. Pero acudimos a la parroquia de Estela y nos ofrecieron un planning en la parroquia de Capuchinos –Vigo–. Eran dos sábados por la mañana y dijimos, venga, vamos y nos queda hecho. Pero la verdad es que después de ir me cambió completamente el concepto que tenía de ellos”, cuenta Baquero. Y es que de la charla que esperaban, se encontraron con una conversación entre otras cinco parejas sobre sus circunstancias, creencias, motivaciones o incluso problemas.

Charlas con otras parejas

“Nos sorprendió para bien. Fueron varios matrimonios, de 50 o 60 años que nos contaron sus vivencias, también una psicóloga nos explicó experiencias que podíamos vivir. Y hasta se hablaba de sexo sin ningún problema, nos decían que todo estaba bien hecho si se hacía con amor. Fue más abierto de lo esperado”, recuerda Pablo Baquero.

Aprovecharlo

Tan fue su sorpresa que no duda en recomendarlo. “La verdad es que lo recomiendo a cualquier pareja, merece la pena escucharlos. Cada uno hablaba de sus historias y tenías diferentes visiones de lo que es una pareja. Ellos son conscientes de que muchos de nosotros no habíamos pisado una Iglesia desde la Comunión y que quizás no volveremos a una hasta un bautizo u otra boda. Lo saben y parten de ahí, por eso no te cuentan una chapa y ya; hacen que participes con tus experiencias y saques cosas de provecho”, amplía este vigués.

Comunicación

Rosa Cameselle hace hincapié en esta comunicación con las parejas. “Queremos mostrar y dar a conocer, desde un enfoque muy humano, las implicaciones que tiene esta decisión, el matrimonio. Sabemos que de una pareja hay cosas que gustan y otras que no, siempre hay formas diferentes de ver la vida así que, partiendo de este análisis, cómo hacemos para gestionarlas. Esta comunicación es la que trabajamos. Cómo gestionar cuestiones vitales. Porque si solo me quiero casar, pues mejor por lo civil. El sacramento del matrimonio es más que eso: es una donación al otro, fidelidad, respeto mutuo y qué significa el para siempre”, recalca la delegada de Pastoral.

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